• Home »
  • Opinión »
  • 50 años sin el maestro contemporáneo / Por Inmaculada Jiménez Caballero
50 años sin el maestro contemporáneo / Por Inmaculada Jiménez Caballero

50 años sin el maestro contemporáneo / Por Inmaculada Jiménez Caballero

Se cumplen 50 años de la desaparición de Le Corbusier, el arquitecto más influyente del siglo XX y cuyas ideas renovadoras se extendieron a la arquitectura, el urbanismo y a las artes en general en todo el mundo. A él debemos la imagen de todos los desarrollos modernos de las ciudades en cualquier continente, la cuadrícula que las extiende parcelando y distribuyendo las funciones, la arquitectura sobria y desnuda, hecha de líneas rectas que generalmente solo gusta a los arquitectos, y el blanco como color único que, en realidad, era su manera de enterrar en cal viva cualquier resto orgánico de decoración.

Le Corbusier nació a finales del siglo XIX en una pequeña localidad suiza (La Chaux de Fonds) conocida mundialmente por su manufactura de relojes y su organización industrial, que le hizo a Karl Marx citarla en su obra El Capital. Tuvo una formación muy tradicional en la Escuela de Arte local y un maestro muy relacionado con todos los movimientos europeos del momento que trataban de aplicar procesos de diseño a la industria manufacturera.

Él le dirigió hacia la arquitectura y le enseñó que para conseguir una influencia social de cualquier tipo había que desarrollar una estrategia apoyada en dos ejes: formación y propaganda. Le Corbusier aprendió tan bien la lección que sin serlo, consiguió  pasar a la historia como el fundador de las ideas del movimiento moderno, el creador de la arquitectura racionalista y el ideólogo de una nueva tradición artística. Él fue uno de los que,  como tantos otros, vivió en primera persona los movimientos de vanguardia del París de los años 20, donde tuvo una estrecha amistad con los creadores literarios, los pintores, los escenógrafos o los modistas. De todos ellos tomó elementos para su discurso tanto  como de los arquitectos que en toda Europa trataban de conjugar el oficio artesano en desaparición con los procesos industriales de fabricación.

Su “Unidad de habitación de tamaña adecuado” es el origen de nuestros bloques de viviendas; la “vivienda obrera de tipo medio” el de nuestras viviendas sociales que él diseñaba con el propósito de conseguir que cada casa fuera un palacio;  la “cuadrícula CIAM”, la de nuestras ciudades ordenadas en diferentes usos de suelo. Seductor e histriónico, recorrió el mundo dictando conferencias con ideas radicales apoyadas en magníficos dibujos que realizaba en directo ante su auditorio y dejó el testimonio de su pensamiento con  obras repartidas en cuatro continentes.

Viajó a España en 1928 donde impartió dos conferencias en la Residencia de Estudiantes de Madrid. También visitó Barcelona y un tiempo más tarde San Sebastián para conocer el edificio del club náutico. Fue un poeta que construyó sus versos con hormigón al compás del “modulor”, por él inventado.  Este maestro, a pesar de celebrar los 50 años de su desaparición en el mar una tarde de agosto, sigue vivo en todos y cada uno de los arquitectos contemporáneos y en los estudiosos e investigadores dando lugar a permanentes publicaciones, congresos –como el que tendrá lugar en Valencia en el mes de noviembre- y exposiciones sobre él, su arte y su pensamiento que contribuyen a mitificar la figura aparentemente inagotable  que  convirtió al muchacho Charles Edouard Jeanneret en el inmortal  Le Corbusier.

Fuente: Diario de Navarra

¿Que opina sobre esta información?