Caracas necesita reforzar edificios y generar espacios abiertos

Caracas necesita reforzar edificios y generar espacios abiertos

La Caracas resiliente, comprometida con la reducción de riesgos de desastres, la que se adapta, resiste y convierte las amenazas en oportunidades pasa por un ejercicio de planificación, mancomunidad y voluntad política pero también confluye obligatoriamente en la base aérea de La Carlota.

El edificio de la Comandancia General de la Aviación es el lugar ideal para instalar un centro de resiliencia urbana, un lugar de operaciones conjuntas de los Bomberos, Protección Civil y la Guardia, con capacidad de respuesta operativa y de recuperación de la ciudad en caso de un desastre.

El planteamiento lo hace Jesús Delgado, coordinador del Plan de Reducción de Riesgos Ambientales y Adaptación al Cambio Climático de la Alcaldía Metropolitana y profesor de la Facultad de Arquitectura de la UCV.

Está bien que el aeropuerto de La Carlota sea un parque pero sin dejar de tener una pista en la cual puedan aterrizar aviones en caso de un desastre natural y donde sus hangares puedan adaptarse y convertirse en hospitales. Otra medida clave es la construcción de un tren de media velocidad al sur de la pista, pegadito al Guaire, por donde pasó el Gran Ferrocarril de Venezuela que hizo Guzmán Blanco”.

A juicio de Delgado, ese tren (además de permitir a muchos residentes del interior del país trabajar en Caracas y llegar a Guárico, por ejemplo, en una hora) sería indispensable para trasladar las cantidades ingentes de escombros que dejan tras de sí un terremoto. “Los miles de millones de toneladas de concreto que se generan cuando ocurre un desastre no se los llevan los camiones del aseo urbano, es necesario un sistema de transporte masivo para trasladar estos residuos”.

La construcción de este tren, asegura Delgado, es una medida que requiere más voluntad política que dinero y pudiese concretarse en un lapso de cinco a diez años, con la infraestructura actual. “La estación multimodal de este sistema de transporte estaría en el estacionamiento del CCCT, en el corazón de la ciudad y se conectaría con el Metrobús, el Metro, la pista de avión, un sistema integrado”.

1.200 parques

La ausencia de calles amplias en la mayoría de las zonas populares conspira también contra la intención de reducir la vulnerabilidad. “En todos los barrios hay que generar vías por donde puedan circular camiones volteos que trasladen tanto a los escombros como a las personas que quedarán atrapadas en caso de un terremoto”. Unido a esto es necesario crear 1.200 parques o muchos más, espacios abiertos que sirvan de refugios, que puedan acondicionarse, llegado el momento, con baños, iluminación y radios. El terreno baldío que está al lado del Banco del Libro en Altamira podría usarse con este fin al encontrarse en una zona de riesgo sísmico.

“Estos parques o plazas, que se convertirán en refugios, deben estar distribuidos por toda la ciudad con árboles de mango y aguacate (porque son resistentes y fuentes de alimento y nunca con jabillos, porque se caen), además deben estar cerca de las casas para que las personas pueden vigilar sus bienes pues una tragedia natural siempre viene acompañada del vandalismo, eso se vivió durante el deslave de Vargas”, recuerda Delgado y agrega que se tendrían que habilitar como refugios los campus de casi todas las universidades, las galerías techadas de la UCV, los parques del Este, Caricuao, El Pinar.

Aprovechar el agua

El profesor de Arquitectura de la UCV asegura que se sigue densificando una ciudad a costa de los servicios pues ya no hay capacidad para abastecer de agua, gas y electricidad a sus residentes.

“Tenemos que convertir las quebradas de Caracas en fuentes de agua limpia. Utilizar los 25 ríos que tiene el Ávila, con agua todo el año, para surtir a tanques que puedan estar dispersos por toda la ciudad para suministrar el líquido en caso de emergencia a edificios prioritarios. Hay que tener tanques verticales que recojan el agua de lluvia. Toda el agua para el servicio público que usa Chacao en un año la dejamos perder en un aguacero”, rescata Delgado.

Construir la ciudad resiliente pasa también, según el Plan de Reducción de Riesgos, por el reforzamiento de edificaciones formales, en especial hospitales y escuelas; la renovación de toda la infraestructura urbana de colectores y sistema de acueductos; la capacitación, por parte de Protección Civil, de los estudiantes universitarios para que apoyen como rescatistas en caso de desastres y ubicar el Cuartel General de los Bomberos en el terreno de la EDC de El Rosal (Distribuidor Ciempiés), un lugar estratégico, ubicado en el ombligo de la ciudad.

Fuente: El Universal

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