Cidez: Crecimiento desbordado ahoga a Maracaibo

Cidez: Crecimiento desbordado ahoga a Maracaibo

María Pérez vive junto a su familia en el barrio Bolívar. El aguacero que cayó toda la noche no solo le arrebató y destruyó sus bienes materiales; sino que se llevó consigo la ilusión de una vida mejor sin tantas necesidades. Ella cuenta que cada vez que llueve es el mismo “drama” y no se explica cómo es que el problema, mientras pasan y pasan los años.

Cuando los expertos tienden a evaluar cuáles son las posibles causas de este flagelo, una frase los hace coincidir: “Falta de planificación en la ciudad”. La ausencia de respeto en zonas de Maracaibo es “evidente” y visible cuando se observan en zonas residenciales grandes comercios o estructuras no aptas para el lugar o zonas comerciales con el problema contrario.

Marcelo Monnot, presidente del Centro de Ingenieros del Zulia (Cidez), explica que existen alturas máximas para las edificaciones y reglas que cumplir; sin embargo, cuando estas se violentan llegan los problemas. Un ejemplo de ello son los colectores que están el lugar y no están preparados para tener esta cantidad de agua, además de la falta de mantenimiento y sustitución de los mismos.

Trasfondo

La mayor parte de estas estructuras alrededor de toda la ciudad son de concreto y deben sustituirse al ser de vieja data; lo que generó un deterioro considerable y ocasionó un colapso general. Todo ello, hace que al caer “cuatro gotas” colapsen las tanquillas y parezca que llovió durante varios días.

Los ingenieros acusan que el problema se ataca de una manera correctiva y no preventiva o predictiva. José Contreras, presidente de la Comisión de Urbanismo y Vivienda del Centro de Ingenieros del estado Zulia, señala que otro de los inconvenientes es el nivel freático de Maracaibo que está por debajo del nivel del Lago y las cinco plantas de tratamiento que existen permanecen inoperativas desde hace casi 10 años.

Al no estar operativas contribuyen al colapso de los colectores; que en su mayoría datan de hace 25 años y el crecimiento acelerado de la población sobrepasó su capacidad. Contreras recuerda que “a alguien en Maracaibo se le ocurrió decir hace 40 años que la ciudad no necesitaba drenajes porque el sol evaporaría el agua y que las pendientes ocasionarían que estas desembocaran en el Lago”.

Improvisados

A menos que ocurra una “crisis” o eventualidad, son sustituidos los colectores o la red de aguas “sobre la marcha” y no existe un plan de sustitución. Un gran porcentaje de los corredores viales no tiene drenajes y por eso colapsa; además de que múltiples construcciones proyectadas no los tienen previstos ni la redistribución del sistema de colectores en la zona.

La construcción sin planificar urbanismos y barriadas violentan “irresponsablemente” las redes de aguas blancas y servidas. Esto contribuye aún “más” al caos. “Las tuberías son sustituidas solo cuando colapsan y hacen pañitos de agua caliente. Las sustituciones tienen más de 50 años sin hacerse. No se puede construir algo si no existe planificación y por eso la ciudad es anárquica”, recalca Contreras.

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Mientras que María recoge los “poquitos peroles” que logró salvar, con un gesto de tristeza, comenta que debió enviar a su hijo en silla de ruedas a casa de un familiar y no sabe cuándo podrá regresar su “héroe”.

Posibles soluciones

Los especialistas sugieren que para tratar de solventar los flagelos, deben formarse mesas técnicas de trabajo. Donde estén involucradas las alcaldías, gobiernos, centro de ingenieros y comunidades; para buscar una planificación adecuada y trabajar en función de eso. “Se tienen que hacer evaluaciones y sustituir los colectores obsoletos para tener una buena distribución en la red de aguas negras y blancas”, explica Monnot.

Para el presidente del Centro de Ingenieros, los proyectos existen y todo lo que se planifique es factible. “Tenemos iniciativas, proyectos y especialistas. No es un sueño y de cumplirse no tendríamos problemas. La realidad es compleja, pero las consecuencias que se avizoran son terribles. Primero tenemos que analizar las condiciones del sistema actual y los planes de desarrollo habitacional y comerciales del municipio para ver desde dónde podemos iniciar”.

Contreras opina que tan solo con hacer un canal en las islas de los corredores viales que permitan drenar el agua se notaría un cambio. “Esas no son las técnicas y la corrección adecuada, pero algo se tiene que hacer. Se deben reactivar las plantas de tratamiento y pensar en otras dos. Es fundamental crear un urbanismo real y un plan cónsono con lo que es la ciudad”.

Fuente: Diario La verdad

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