Deterioro y cierres agudizan crisis en el servicio del Metro

Deterioro y cierres agudizan crisis en el servicio del Metro

Para quienes dicen ser usuarios asiduos del Metro de Caracas su relación con el sistema se debate entre el rechazo contra un servicio en detrimento y la dependencia de un transporte masivo, inseguro y con poco margen de eficiencia; que se hace cada vez más atractivo por el aumento progresivo de las tarifas superficiales. 428% desde abril de 2016, cuando un viaje en autobús costaba Bs 35.

Gregorio Tovar dice que aún recuerda aquel primer viaje por la Línea 1. Fue en el año 87. Había llegado a Caracas para estudiar Biología en la UCV y lo asaltaba la admiración por un sistema que era escuela de ciudadanía, un espacio de encuentro donde se fraguaba la Caracas moderna. “La pulcritud era admirable”, afirma.

Gloria Somoza, educadora y pasajera de la Línea 2, construye con verbo pedagógico su propio concepto en torno al servicio. “Caracas es el cuerpo y el subterráneo las arterias; el corazón de la ciudad que bombea la sangre, su gente “, dice.

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Pero en lo que va de año, la Compañía Metro de Caracas ha oficializado en la práctica una política que atenta contra la libre circulación de los usuarios y que no está prescrita en su manual de operaciones: el cierre improvisado de estaciones. Se trata de una medida que se implementó a partir del 4 de abril, cuando iniciaron las protestas, y que para los más afectados se funda en la acción de una institución que parece haber renunciado a su autonomía por dejar a un lado su función de movilizar a una urbe donde más de 2 millones de residentes se desplazan en sus trenes.

Control total

“Es lamentable que el Metro imponga su criterio a la ciudad fijando las horas en las que te puedes subir y los sitios donde puedes llegar. El control es total. Y sus efectos letales para quienes no tenemos nada que ver con las protestas”, dice la viajera Ángela Gil.

No se conoce la cifra de pasajeros que han migrado al sistema por razones presupuestarias por la opacidad de la información oficial. En una institución que luce carente de políticas para optimizar el servicio, las fallas parecen alcanzar su cota máxima y las consecuencias son severas. Trenes congestionados, circulando sin aire acondicionado y el incremento del comercio informal. A propósito de las fallas, la organización Familia Metro aporta un dato con el que denuncia el recrudecimiento de un problema de vieja data: 80% de las escaleras mecánicas están fuera de servicio, lo que equivale a 264 equipos. Cada día quedan inoperativas entre 5 y 7 graderías. Ello pese al Plan de Sustitución iniciado en diciembre.

En la transferencia de Plaza Venezuela hacia la Línea 3, una de las escaleras inutilizadas funge de baño. Las casetas están desprovistas de operadores; y algunas estaciones como Altamira y Chacao pasan hasta 9 horas cerradas durante una jornada.

Más allá de la infraestructura afectada, caraqueños denuncian que se ha perdido la mística de trabajo. Para 2010 el Metro había proyectado 6 líneas, pero no ha ocurrido así. Mientras llegan las mejoras, Carmen Pérez dice que deja pasar hasta 7 trenes en Los Jardines para llegar a Plaza Venezuela.

Fuente: El Universal

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