Diego Villaseñor, 50 años de arquitectura en un libro

Diego Villaseñor, 50 años de arquitectura en un libro

Considerado como uno de los 100 mejores arquitectos del mundo, el entrañable amigo de Luis Barragán conversó con Forbes Life a propósito de la llegada a México de un libro que recopila más de 50 años de su más grande pasión: la arquitectura.

Diego Villaseñor es la mente creativa detrás de más de 100 proyectos residenciales, entre los que se encuentran complejos turísticos, hoteles y casas en México, Latinoamérica, Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y Asia.

El legado del arquitecto nacido en Tlaquepaque, Jalisco radica en que más allá de contar con un estilo arquitectónico, para él representa una  filosofía. Su arquitectura, por lo tanto, está regida por un principio fundamental que enmarca todas sus obras: “la naturaleza es la protagonista” y esto implica dejar emerger las obras por si solas, respetando formas y elementos que el medio ambiente prescribe de manera natural.

Diego explicó que se basa en el entorno y la ubicación geografía del lugar en dónde va a desarrollar un proyecto. Al momento de comenzar una obra comenta que se deben tomar en cuenta factores como: el medio ambiente, el clima y la tierra, los cuales resultan ser los ingredientes perfectos que logra combinar geométricamente con distintos materiales oriundos de cada lugar, como las rocas, los árboles o la arena.

Amatlan

El libro que reúne su trayectoria

En DIEGO VILLASEÑOR, Architecture and Nature, se congregan sólo 14 ejemplos de su obras, los cuales, en sus palabras, lo representan. Sin elegir las edificaciones más grandes, Villaseñor tiene algo muy claro: “la importancia de un arquitecto no se mide por sus obras más grandes, sino por las obras maestras que haces en tu vida”, exalta.

De este libro se despliegan principalmente sus trabajos a lo largo de las costas mexicanas, por ejemplo, sus construcciones ubicadas en Los Cabos, Nayarit, Punta Zicatela, Oaxaca  y Punta Ixtapa, en Guerrero.

“La idea del libro nació por la insistencia de mis amigos por compilar mi quehacer durante más de 45 años”, cuenta a Forbes Life quien es una referencia en cuanto a la arquitectura de la costa a nivel internacional.

Villaseñor busca plasmar un estilo de vida en armonía con la naturaleza, permitiendo que el hombre que habite sus obras, también admire el entorno. Se dice un buen enmarcador del paisaje y eso es poco, pues en sus creaciones, el arquitecto desaparece. Confiesa que son sus mismas obras las que toman vida propia y parece que se integran en el ambiente sin ser intervenidas.

Bien lo menciona Rosanela Álvarez, en el prólogo de DIEGO VILLASEÑOR, Architecture and Nature,“estos proyectos arquitectónicos logran emanarse con los vientos, con el lenguaje del agua quieta y de la que se mueve; en ellos, se hace visible el poder de la piedra, de la montaña, de la luz y de su indisoluble contraparte: la sombra”.

Mediante diseños que evocan marcos naturales, en cada uno de los recintos presentados en esta compilación se distingue el sello que caracteriza la propuesta de Villaseñor, quien fuera inspirado por Richard Long, uno de los máximos exponentes de Land Art, cuya corriente artística de origen inglés rigió los años sesenta. La propuesta de Long dictaminaba aprovechar a la naturaleza y hacerla la base de sus creaciones, premisa que ha sido adoptada por el mexicano en sus obras.

El libro refleja, además, una inspiración en temas nacionales. Al tratarse de la construcción de una cultura creada de la suma de fragmentos de muchas otras, se busca plasmar distintos aspectos de ella en los recintos creados abriendo así el abanico de posibilidades pero sin perder la misma esencia que en sus palabras indica que “en México se trata de ofrecer una arquitectura que se adapte a las necesidades actuales”.

La construcción del paisaje

“Hay cosas que nunca pasan de moda, por lo que yo hago una arquitectura que haga que la gente regrese a sus aspectos básicos,” puntualiza el arquitecto.

Su filosofía regidora implica: armonización con su medio ambiente, utilizar la tecnología necesaria para hacer el proyecto al mejor nivel, responder a las necesidades de quien va a habitar el lugar y utilizar todos los elementos al alcance para hacerlo lo mejor posible.

“Yo hago lugares para que la gente que viva ahí pueda sacar lo mejor de sí misma, en el sentido emocional, físico y espiritual. Hago espacios para que ellos se puedan desarrollar bien”, menciona quien exalta que cada obra está  realizada para que el hombre pueda disfrutar de la naturaleza que le rodea.

Es justamente dicha idea la que hace su arquitectura compleja, pues afirma que asume el papel de conciliador entre el clima, los deseos del cliente, las expectativas, el presupuesto y la estética del lugar. Dice que el objetivo que busca a la hora de hacer arquitectura es conocer bien el lugar e instalar una estación meteorológica, “desde que entramos en el sitio se deben saber cuáles son sus características, porque es diferente si está en la costa o en el desierto.”

“Nos volvemos unos traductores de las intenciones del cliente, ya que, al final de cuentas, somos el medio para que ellos hagan su propia casa”, comenta.

¿Cómo se lograron los grandes proyectos internacionales?

“Éstos fueron producto de una colaboración de equipo. Se tienen que dar una serie de eventos como el interés de los inversionistas, el lugar, la comercialización, para que se logre el proyecto. El arquitecto se vuelve el líder en esta especie de negociación y tienes que conciliar puntos de vista muy diversos para que todo se comience a dar en el sentido adecuado, lo cual implica vender las ideas de una manera adecuada”, dice a Forbes Life Diego Villaseñor.

Diego Villaseñor cuenta con una firma de arquitectos (Diego Villaseñor Arquitecto y Asociados) ya consolidada a nivel internacional, que desde su fundación en 1978, sabe lo que ha implicado conseguir estar a cargo de grandes obras. Sin embargo, al ser ya una referencia dentro de la arquitectura a nivel mundial, para sus proyectos de reciente realización se encontraron con lugares muy similares a los mexicanos, por lo que los clientes creyeron en lo que la firma les ofreciera.

Al ser más conocido en el extranjero que en México, Diego Villaseñor cuenta que su filosofía ha influido “en ver hacía dentro y no hacía afuera”, es decir, que a partir de sus edificaciones se realice un viaje dentro de lo que somos. Él asegura que su propuesta “es un viaje al centro de sí mismo y saber qué tenemos, los elementos con los que contamos y qué podemos hacer  con estos.”

Fuente: Forbes

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