La arquitectura debe influir en la sociedad del futuro

La arquitectura debe influir en la sociedad del futuro

  • El recientemente premiado con la máxima condecoración del Consejo Municipal de Chacao Oscar Olinto Camacho, admira la concepción de la belleza europea sobre los espacios
  • La arquitectura es una actividad que no acabará nunca. Quizás se sepa cómo se inició con las primeras civilizaciones, pero da por seguro que no terminará, porque es infinita.

 Miguel López Trocelt / construyenpais.com

Especial. Oscar Olinto Camacho no tiene ninguna duda, sobre la permanencia del alma, sobre cualquier cosa que el materialismo exponga.

Es un convencido que el alma siempre perdurará, y que a la muerte le temen los cretinos, a los que tienen alguna deuda por las circunstancias negativas que han provocado, o en las cuales han caído y no a los puros de corazón.

20160714_162310_704296Pero advierte de seguidas que no cree en la reencarnación, sino en una especie de sublimización del alma…

Esta reflexión del arquitecto recientemente premiado con la máxima condecoración del Consejo Municipal de Chacao, en el día de estos profesionales del diseño, es producto de años de análisis y búsquedas de la verdad sobre la vida… y más allá de todo lo que la rodea.

En esa ocasión de su Premio Municipal de Arquitectura y ahora lo recalca, precisó que existe una necesidad urbana, de organizar los espacios para el disfrute de los agrupamientos humanos o de la sociedad en sí.

Y ello lo reafirma dada su formación desde hace más medio siglo de graduado, y dedicado a la vivienda y al desarrollo urbano de interés social, que lo llevó no sólo a predicar los estamentos en las aulas universitarias de esta vasta actividad, sino que también lo encaminó por el ya desaparecido Banco Obrero, por Cordiplan, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Consejo Municipal de Sucre, hasta presidir el Consejo Nacional de la Vivienda.

En este último Conavi, puso de manifiesto su condición de proyectar sus tesis o teoría a la praxis, con muy buenos resultados, dado que posee el récord de unidades habitaciones (97.822) construidas en el país en tres años.

Sobre esta consideración debe decirse que ello se realizó sin que existiera una abundancia de recursos, tal como sucedió recientemente, en el cual se evidenció una pésima toma de decisiones, por parte de los organismos públicos.

Muchos coinciden con esta causa, y con el hecho de que no se aprovechó la bonanza existente con los altos precios del petróleo.

De allí su disertación lo lleva a remontarse a los tiempos de las primeras civilizaciones, en las cuales el hombre en sus primeros ejemplares o especímenes, debió buscar sitios para guarecerse de la lluvia, el sol y uno que otro peligro que le amenazara la existencia.

La arquitectura lo que ha hecho es armonizar la adaptación del hombre al espacio, para su mejor aprovechamiento y bienestar. En muchos casos resaltando la búsqueda de la belleza y la originalidad.

Y a ello, en complicidad con el formulador de las preguntas, argumenta que un vivo ejemplo de ello son los diseños arquitectónicos observados en quizás cualquier país de Europa, como por ejemplo en Italia, donde se supone se evidenció más que en otro lugar, esa era del Renacimiento.

La búsqueda de la verdad

De allí que tome como referencia a la bella Florencia. Si, es Florencia, porque ella florece, acota, con una suerte de anhelo por volver a recrearse ante sus creaciones, sus museos, sus calles…

Y allí reafirma que es una constante histórica, que se viene dando en el avance de los tiempos. En el espacio y la misma sociedad, cuya concepción la observa como una forma de dialéctica, si una manera de debatir en búsqueda de la verdad, mediante de la confrontación y el razonamiento.

La arquitectura es una actividad que no acabará nunca. Quizás se sepa cómo se inició con las primeras civilizaciones, pero da por seguro que no terminará, porque es infinita.

Por ello recuerdo mucho que ese gran genio de la arquitectura que fue Carlos Raúl Villanueva, quien lo predicaba en sus clases en la Universidad Central de Venezuela como un simple y sencillo profesor, y cuyas obras hablan por sí solas.

20160714_165810_310620_vertPrecisamente del “maestro” Villanueva, refiere tres vertientes, de lo que puede significar el ser arquitecto y sus características. La primera de ellas es la intelectualidad, a fin de desarrollar todo el intelecto.

La segunda es la parte técnica, que debe estar presente para acometer las propias operaciones y lo artístico, que es una particularidad para mostrar la estructura de la belleza-

Al escuchar esas connotaciones viene a la mente, las obras del arquitecto catalán Antoni Gaudí, en las cuales se destacan las formas geométricas y una capacidad  sinigual de imaginación, que es una ensoñación para la mirada.

Y es entonces cuando Oscar Camacho recorre con la mente igualmente, las enseñanzas de León Battista Alberti, cuya remembranza lo pone la historia como el primer teórico artístico del referido Renacimiento y más que eso, con su texto de la De re aedificatoria que data de 1450, describe toda una argumentación de la arquitectura moderna: subrayando la importancia del proyecto, los diversos tipos de edificios y las funciones que deben desempeñar.

Esto lo toma muy en cuenta el entrevistado, quien detenta una maestría en Planificación Urbana (1968-1970) en la Architectural Association de Inglaterra, y un doctorado en la Universidad de Londres (1978-1982), lo cual le permitió en su tiempo libre, cerciorarse de conocimientos aprendidos, visualizar las técnicas y avances consabidos a fin de reforzar las tesis de estilos, formas y concepciones.

Allí se convenció que en el viejo continente la sociedad cultiva, la belleza e incluso es quizás uno de los casos donde se evidenció, que la política tranquilamente se podría conjugar con la cultura y la estética, basados por supuesto en la función social.

Toma de primera mano para asentar su respuesta, la influencia ejercida por los Medicis en Italia, quienes patrocinaron por amor al arte, a artistas y científicos por igual, e incluso le abrieron las puertas de sus bibliotecas a quienes mostraran no sólo talento, sino también el interés por superarse a sí  mismo.

Y sobre este último aspecto de gente con talento, habla con orgullo de sus dos hijos profesionales, un músico y otra graduada en Publicidad y Marketing.

El primero de ellos se fue demasiado rápido, hace dos años y medio, quien ya mostraba toda una obra musical, mientras que la otra destaca en el mundo de la promoción y la exposición del mercado.

A su lado siempre ha permanecido por muchos años, su esposa y compañera de vida, quien lo ha impulsado a cosechar éxitos a todo nivel, y ahora lo motiva o lo incentiva su nieta, que le ha invadido sus espacios materiales y sobre todo los espirituales, lo cual reconoce con mucho regocijo y orgullo, resaltando que siempre la tiene muy presente.

Entre matas y cocina

Y muy pendientes también están, los integrantes de tres promociones de arquitectos, que eligieron a Oscar Olinto Camacho como su padrino, no solo para su acto de graduación, sino para toda su carrera profesional,  y que muy afectuosamente exhibe en tres placas, que adornan su lugar de trabajo en casa, que es ahora su “centro de planificación”.

Aunque su hoja económicamente activa, asienta que fue jubilado en 1989, de allí se dedicó a la consultoría y asesorías, pero su amor por la enseñanza lo devolvió a la docencia y a la investigación en la Universidad Simón Bolívar, en su departamento de Planificación Urbana y en el Instituto de Estudios Regionales –Urbanos (IERU) donde  lleva una docena de años, dando lo mejor de sí, a sus alumnos, de los cuales aclara no tienen casi nada que enviarles a los de la UCV.

Al parecer, las aficiones de los arquitectos coinciden, no se sabe si por su propia esencia o por simple azar. El recientemente homenajeado, lo demuestra cuando revela que todos los domingos se adentra en la cocina, a fin de prepara un almuerzo para su familia y quizás para algún amigo o vecino allegado que se aparezca como quien no quiere la cosa.

Verdaderamente que el guiso y la sazón son opciones, que otros de sus colegas también ensayan, sin saberse si son tan buenos, como en sus proyectos o trabajos. Otra inversión de tiempo, la dedican a las matas, o a jardines desde su propia óptica y gusto.

El protagonista de esta historia no es la excepción de la regla, y muestra su creación tanto interna como externamente.

En todo ese largo peregrinar que ha sido su existencia, no le tiembla la mano, ni se le agua el ojo como buen descendiente andino, ante las posibles mabitas o mala suerte.

Y esto se constata en que tiene una relación extraña con el 13, que según él lo persigue. Y debe ser cierto dado que su número telefónico termina en esos dos dígitos y puso en su dirección de correo el 1313 al final del mismo.

En la culminación de esta interesante parrafada entre arquitecto y periodista, se quiso tomar una última reflexión que hiciera Oscar Olinto Camacho, en el evento de su reconocimiento como Premio Municipal y que dejó por sentado:

La política, la arquitectura, y la ciudad enfrentan cada día más la necesidad de ejercer una imbricación clave, en su responsabilidad respecto a la sociedad. Es difícil separarlas tanto en sus preceptos teóricos como en sus diferentes praxis que prevalezcan como dominantes en la sociedad…

Y cerró su reflexión sobre la arquitectura, el urbanismo y la ciudad, considerando que se tiene, irreductiblemente que meditar cómo será la sociedad en el futuro…

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