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Optimismo, falsas expectativas y subvaloración // Por Fernando Ferreira

Optimismo, falsas expectativas y subvaloración // Por Fernando Ferreira

Fernando FerreiraDesde el 6D hemos tenido múltiples oportunidades de percibir la actitud asumida por el gobierno nacional ante la nueva realidad política.   Pareciera incuantificable la cantidad de tareas que tiene por delante la nueva AN dirigidas a la restitución de la calidad de vida de los venezolanos en todos los ámbitos: en la reconstrucción del aparato productivo (única vía para la recuperación del salario real), en la restitución de la seguridad ciudadana, en la recuperación del sistema de salud y, muy especialmente, en la revalorización, modernización y actualización de los sistemas educativos. Todo puede y debe hacerse desde una AN consciente y responsable de su obligación y de su capacidad institucional.

En el ámbito de la arquitectura y el urbanismo (como uno de los principales aspectos que contribuyen al deterioro de la nuestra calidad de vida hoy): la creación de leyes que favorezcan el crecimiento de la oferta de inmuebles en alquiler sin perjudicar a los arrendatarios pero sin permitir abusos de ambas partes; leyes que hagan más transparentes las contrataciones públicas, permitiendo al ciudadano conocer la oferta de licitaciones; leyes que establezcan los mecanismos de control y administración de recursos públicos; leyes de contraloría que obliguen a informar públicamente de forma oportuna y eficaz en qué se invierten los recursos de la nación; leyes que contribuyan a revertir los procesos de expropiación indebidos; leyes que estimulen el crecimiento saludable de la empresa privada para la construcción de viviendas; leyes que rijan las prioridades y creen las directrices de los planes de expansión de nuestras ciudades con visión de futuro, tomando las previsiones de nuestras demandas demográficas, entre otras muchas…

Pero estos potenciales poderes y deberes de la nueva AN no deben ocultar con su brillo hechos de facto que irán a contrapelo: las cementeras fueron expropiadas y están en manos del gobierno, la producción de hierro y las aduanas también lo están… ¿Qué leyes podrían obligar a estas empresas en manos del Estado, no comprometido con el cambio, a la producción y entrega, o importación, de materiales imprescindibles para la construcción de obras?

Es válido, lógico y legítimo que por fin, los partidos, se hayan unido concentrando esfuerzos para elevar la voz del pueblo que clama por una mejor calidad de vida. Ya que todos, seamos o no parte del gobierno, estamos tristemente afectados.

La unidad no puede terminar aún… Parece mentira percibir sólo el regodeo en los resultados de una supuesta “victoria aplastante” mientras se tiran piedras unos a otros como si lo que quedara fuera repartir el pastel de la victoria.

Sabemos que el mismo gobierno cayó en su propia trampa, la de los circuitos electorales reestructurados para magnificar los resultados de la mayoría: el 56% de los votos se convirtió en el 67% de la AN. Pero allí están el restante 44% que, sumados a un significativo grupo de votos-castigo, nos sigue dando como resultado una importante cantidad de compatriotas (quizá se trate de un grupo superior al 50%) que “no está convencido” de que “el proceso” está errado… Pareciera un resultado poco alentador para lograr el cambio de FONDO que realmente necesita la sociedad y para alcanzar el país que en realidad TODOS anhelamos.

Ya al día siguiente de las elecciones y hasta el sol de hoy, el gobierno y sus representantes, insisten en la confrontación. Sin pudor, exhiben su brazo autoritario en nombre de una revolución que, gracias al discurso del difunto, se hizo dueña de la voz del pueblo, de los indignados y de los desposeídos.

Desde cualquier punto de vista lógico, las amenazas de no construir más viviendas o retirar los 10.000 taxis entregados (de los 200.000 prometidos) por no haber recibido los votos esperados son el reflejo más patético del auténtico talante de los que hoy día ocupan posiciones de gobierno – manifiestan abiertamente que lo poco que se ha invertido en beneficio de la sociedad fue para obtener votos. Se sabe que entregaron una importante cantidad de vehículos a “amigos” que los vendieron descaradamente para enriquecerse a costillas de la debacle económica – porque sabemos también que han sacado partido de todas y cada una de nuestras miserias. Pero otros, aún esperanzados en ser beneficiarios de una dádiva se atemorizan y se arrepienten de haber votado en contra de esos seres magnánimos que tuvieron la bondad de ofrecerles viviendas, vehículos y electrodomésticos sin costo alguno.

Ese significativo grupo de “no convencidos” sigue practicando el culto a la dádiva, al recibir sin trabajar, a la ley del mínimo esfuerzo para la obtención de beneficios, a la educación mediocre, a la ineficiencia y a la corrupción. ¿Estamos listos para el cambio? Es más, ¿se produjo realmente un cambio? ¿O ha sido excesivamente magnificado el significado de una victoria que el difunto calificaría como pírrica?

En cuestión de días apelaron a la Ley Orgánica del Poder Popular e intentaron constituir un Parlamento Comunal pero, por alguna razón poco nítida aún, o para abrir varios frentes, esta idea fue sustituida rápidamente por una estrategia dentro de los estándares habituales, como el nombramiento de nuevos magistrados en el TSJ que garanticen fidelidad a un régimen y dictámenes favorables por un tiempo prolongado. Para ello, la AN, haciendo “horas extras” como nunca, recibió renuncias de jueces próximos a jubilarse e hizo nombramientos acelerados. Luego, casi inmediatamente, en sesiones realizadas durante períodos vacacionales, el TSJ acepta impugnaciones y suspende actos de totalización, adjudicación y proclamación (ya totalizados, adjudicados y proclamados, por cierto)…

Pero ¿qué no hemos visto ya en estos años? Desde documentos firmados por el supuestamente agonizante (o difunto, aún no sabemos) en La Habana cambiándole el cargo al Vicepresidente venezolano (o colombiano, tampoco sabemos – es importante recordar que Venezuela es el único país del mundo que cuenta con un expresidente fallecido sin Acta de Defunción y otro en ejercicio sin Partida de Nacimiento, aunque nosotros tengamos que presentarla para comprar pañales).

¿Conviene la creación de falsas expectativas respecto al tiempo de solución de nuestros gravísimos problemas?

La respuesta, sin dudarlo, es NO, NO CONVIENE.

Y no conviene porque esas expectativas, cuanto más irreales sean, cuantos menos obstáculos planteen, más pronto se regresarán como un boomerang magnificado detonando las capacidades de la Asamblea Nacional.

Se habla de la autodestrucción del régimen, pero podemos también hablar de la autodestrucción de la oposición aglutinada en la MUD de forma más acelerada si no es capaz de hacer ver sus posibilidades muy bien acompañadas de sus limitaciones y de los inconvenientes que tendrá para hacer realidad sus promesas.

Ya sabemos que se trata de una oposición que practicó en 2006 el mayor “autosuicidio” de la historia republicana convocando a no votar… ¿Por qué no repetir el espectáculo en esta ocasión creando expectativas falsas que no van a poder cumplir porque simplemente los recursos monetarios del país provenientes del petróleo y las empresas básicas, luego del 6D, siguen en manos del Estado?

Del mismo modo que se expresan las potencialidades de una AN favorable a la reconstrucción del país, deberían expresarse las limitaciones y problemas que seguro se presentarán al momento de materializar sus saludables intenciones.

Eso sí, estas festividades decembrinas, como no sucedía desde hace más de una década, se presentaron dentro de un túnel, muy oscuro nuevamente pero, pareciera que al final, por fin, hay una luz encendida!!!

Sin dudar, esto vale la pena celebrarlo. Pero sin descuidar JAMÁS ningún frente, que aún no hemos llegado al final…

Aunque todo pareciera indicar que el cumplimiento del deseo de la mayoría del pueblo, manifestado el 6D a través de las elecciones, vuelve a estar en manos de algún “hombre fuertemente armado” que haga cumplir esa voluntad. ¿Continuará Venezuela, como desde el inicio de su existencia, pagando favores desde la jaula del militarismo?…

* Fernando Ferreira / Arquitecto USB(1987) – MBA (Mención Políticas Públicas) IESA-LBS(1996)

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