Rusos podrían pedir refinerías de PDVSA

Rusos podrían pedir refinerías de PDVSA

Estamos en una situación de mucha complejidad en el ámbito de la deuda externa de Venezuela, afirma el Dr. Orlando Zamora, ex jefe del Departamento de Riesgos del Banco Central de Venezuela y analista financiero internacional, entrevistado por EL IMPULSO.

-¿Cómo observa la posición que ha adoptado últimamente para buscar una solución a la deuda?

-El Gobierno requiere aclarar el panorama de la deuda porque no dispone de medios para confrontarla, expone. El Presidente Nicolás Maduro llama a refinanciarla, no directamente con los acreedores sino con un grupo que va a reunir en Venezuela, sin cumplir con las reglas necesarias. Pretende él como jefe del Ejecutivo Nacional dictar las pautas, contrario a la legislación internacional, que establece que en conflictos como estos prevalecen los derechos del acreedor.

Venezuela va en condiciones que dificultan cualquier convenio, porque, por una parte, el Presidente de la República nombra una comisión renegociadora y de refinanciamiento encabezada por el vicepresidente ejecutivo, Tarek El Aissami, quien no puede salir del país ya que pesa sobre él sanciones por parte de los Estados Unidos; y por la otra, porque a pesar de que Maduro confesó que desde 2014 a la fecha se han pagado 71.700 millones de dólares, no tiene en estos momentos posibilidad de honrar sus obligaciones que superan los 8 mil 500 millones pendientes por vencimiento, correspondientes a PDVSA y la Republica.

Esto sin contar un fenómeno nuevo: una deuda no muy publicitada ni clara, cuyo monto es de 40 mil millones de dólares por las obligaciones anteriores con el Fondo Chino no cumplidas, más 8 mil millones con los rusos. La deuda de la República está por el orden de los 45 mil millones de dólares a la que hay que sumar la de PDVSA, que es de similar cifra.

El viernes de la semana pasada, Maduro convocó a los acreedores de Estados Unidos y Europa a Caracas, el 13 de noviembre.

Ese mismo día se inició el pago de 1.169 millones de dólares por capital e intereses del bono PDVSA 2017.

Debemos recordar que Maduro ha contado con la asistencia de rusos y chinos para obtener recursos, pero a cambio de la entrega de activos. El más importante ha sido a los primeros con la filial de PDVSA en los Estados Unidos, Citgo.

-¿Cuál es el peligro que tendría Venezuela para lograr un refinanciamiento?

-Es de advertir que de producirse un refinanciamiento, se pondrían en peligro activos en nuestro país, ya que existen en los momentos conversaciones para que los rusos administren y pongan orden en las refinerías más importantes de Latinoamérica, las de Amuay y Cardón, en el estado Falcón, que están operando a media máquina.

Los rusos y chinos no aportan financiamiento fácilmente porque sus condiciones son muy estrictas. Hacen negocios o firman convenios para que les den bienes en alquiler. Si el Gobierno requiere urgentemente siete mil millones de dólares frescos tendría el país que avalarlos con las plantas de refinación que están en la península de Paraguaná.

-¿Cuál considera como mayor obstáculo que impida al Gobierno renegociar?

-El problema venezolano para renegociar la deuda es que el principal mercado de valores son los Estados Unidos, que representan más que todos los del resto del mundo. Pero. El obstáculo que se presenta es que las medidas tomadas por la administración de Donald Trump impiden a inversionistas norteamericanos que puedan renegociar nuevos bonos y utilizar cualquier otro mecanismo. Es, por tanto, casi imposible que el refinanciamiento, canje o renegociación que tiene en mente Maduro se pueda realizar.

-Ahora bien, ¿por qué el Gobierno si tiene encima el pago de más de 8 mil millones de dólares llama ahora a renegociar y refinanciar cuando ha estado alardeando de que tiene moral por ser buen pagado?

-El gobierno va a cumplir en diciembre; pero, no hay garantías de que pueda honrar sus compromisos el año que viene. Es por ello que quiere combinar el adelanto de elecciones presidenciales y plantear ese proyecto de refinanciamiento y renegociación de la deuda. Porque si declara el default queda Venezuela como maula y lo que se avecina son acciones muy drásticas, como la toma de activos, barcos y la propia PDVSA. No olvidemos que ésta empresa aporta el 96 por ciento de los dólares que ingresan al país y no puede generar más dinero en efectivo. Con los rusos y chinos lo que está haciendo el Gobierno es la entrega de hidrocarburos y cada vez tiene más compromisos para suministrarles barriles de crudos. Y ya existen dificultades para que el Banco Central de Venezuela siga proporcionándole recursos a la petrolera.

Cuando el Presidente anuncia olímpicamente su disposición a renegociar y refinanciar el crédito, que es una materia muy delicada, los mercados internacionales comienzan a reaccionar, anticiparse a las fechas de vencimiento de las deudas.

Inmediatamente la calificadora de riego Fitch baja la categoría de los bonos, pero también los mercados hacen retroceder el precio de los bonos en 19, 6 por ciento; es decir, pierden una quinta parte de su valor.

Donde ubiquemos la mirada, están cerradas la renegociación. Posiblemente el Gobierno pueda reclutar algunos accionistas de los bonos; pero, no van a alcanzar la totalidad de la deuda y los inversionistas extranjeros no van a permitir que se le paguen con bonos porque no va ser posible renegociarlos. ¿A quién se los van a vender si esos bonos queman en las manos de los que los tienen?

La amenaza del default se plantea en el último día de la fecha de vencimiento de la deuda. Siempre hay márgenes de un mes. Pero jurídicamente, a partir de la fecha en que finaliza el pago del interés o el componente, ya el incumplimiento se ha dado como un hecho porque el default se da mucho antes en términos de expectativa. Los mercados comienzan a descontar y tomar decisiones.

Cuando Maduro confirma que llama a renegociar, causa alarma. Los mercados lo consideran como default y, en consecuencia, esos valores bajan de precio, hay nerviosismo, cunde la incertidumbre porque se temen que no puedan pagar los interese.

-Entonces, ¿no hay una salida para resolver esta situación que se ve tan complicada?

-Toda salida es que renegocie y busque la ayuda, la cual sólo puede ser dada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero éste le va a exigir el cumplimiento de una serie de medidas disciplinarias, entre las cuales figuraría el limite a los subsidios, la fijación de una política cambiaria que acabaría con el ridículo de diez bolívares por dólar en el mercado controlado y de un dicom que últimamente fue fijado en 3.345 por dólar, al cual nadie le presta atención.

Fuente: El Impulso

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