Para Stephen Hawking el fin de la Tierra ya tiene fecha

Para Stephen Hawking el fin de la Tierra ya tiene fecha

Stephen Hawking le puso fecha al fin de los tiempos. Al menos, en nuestro planeta. El físico teórico, astrofísico y cosmólogo británico más importante de la era moderna dijo que la Tierra arderá en llamas dentro de 600 años. Fue durante la cumbre Tencent WE, en China.

Su teoría del armagedón 2600 se basa, principalmente, en la combinación de dos factores: un incremento desproporcionado de la población y una elevada demanda de energía.

Hawking, como publicó el Daily Mail, considera que la Tierra ya no será un planeta habitable. A modo de consejo, afirmó que si la humanidad desea sobrevivir a ese apocalipsis deberá buscar alguna estrella cercana habitable.

Y hasta tiró las coordenadas de la “salvación”.

El sistema estelar Alpha Centauri, que está conformado por las estrellas Alpha Centauri A y Alpha Centauri B, sería la opción más viable para la humanidad según el científico.

Según información de la NASA, ese sistema está a 4,3 años luz de la Tierra, en la constelación Centaurus.

El desafío ahora es cómo llegar ahí. Entonces, Hawking mencionó el proyecto Breakthrough Starshot, con el que apunta a enviar al espacio una sonda muy pequeña que sería capaz de llegar a Alfa Centauri en 20 años, y a Marte en pocas horas.

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Otro desafío: como llegar vivos ahí. Un estudio publicado esta semana en la revista The New England Journal of Medicine comprobó que hay cambios anatómicos en el cerebro cuando se pasa mucho tiempo en el espacio.

La investigación analizó con resonancia magnética los efectos de la microgravedad en el cerebro de 34 astronautas de la NASA y detectó el síndrome de déficit visual y presión intracraneal, que afecta a algunos apenas llegan al espacio y que puede prolongarse cuando vuelven a la Tierra y se ven expuestos de nuevo a la gravedad.

Sobre el resto del cuerpo humano, los efectos más conocidos de la microgravedad son la atrofia de músculos y huesos. Pero ambos pueden compensarse haciendo ejercicios.

En entornos sin gravedad se produce, además, una redistribución de la sangre que, por la gravedad, tiende a acumularse en el tronco y la cabeza. Otros efectos incluyen la congestión nasal, los trastornos de sueño, un exceso de flatulencias y, posiblemente, un aumento del riesgo de cáncer.

Fuente: Clarín

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