4 formas de manejar y superar tu miedo al rechazo

4 formas de manejar y superar tu miedo al rechazo

Evolutivamente, no fuimos diseñados para existir en aislamiento. Dentro de cada uno existe un miedo innato a no ser aceptado o que la comunidad a la que más queremos servir no acepte nuestra contribución.

Como dueños de negocios y emprendedores, el miedo al rechazo puede doler como una daga en el corazón. Y puede ser sumamente difícil no tomarte un rechazo como algo personal. Son nuestras ideas, nuestra sangre y nuestro sudor lo que están queriendo sacar por la puerta.

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El éxito de cualquier negocio no llega siendo el más grande, ni el mejor ni el más rápido. Llega por ser el más innovador y el más adaptable. Solemos olvidar la verdad subyacente de que las experiencias de rechazo han dado origen a grandes empresas. En muchos casos, el rechazo ha sido el génesis de soluciones brillantes que de otro modo habrían sido insondables si no fuera por nuestra angustia mental.

Cuando aprendes a adoptar y practicar ciertas estrategias, no sentirás miedo ni intentarás evitar el rechazo. Incluso puede que empieces a buscarlo.

1. Reconoce y prepárate para el rechazo

Muchos nos enojamos cuando, a pesar de haberle dado ochenta por ciento del trabajo, nuestro cliente decide trabajar con nuestro némesis. Superar el rechazo sucede cuando aceptamos las emociones que genera. Está bien sentirte enojado y frustrado. El peso emocional y mental que sientes es tan válido como cualquier dolor físico. A la larga, es más sano y apropiado permitirte sentir eso, emocional, mental y físicamente.

Siempre ten a la mano un protocolo para procesar el rechazo. Platica con personas que te apoyen, a nivel personal como profesional, gente que pueda ser empática y apreciar tus experiencias sin juicios, críticas y sin querer darte un consejo inmediato. El reconocimiento primario del impacto emocional y mental que tiene sobre ti es fundamental.

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Con el tiempo, examina el conjunto de reacciones que tienes cuando las oportunidades de rechazo asoman la cabeza. Debes saber esto sobre ti mismo. Ser capaz de predecir tus propias respuestas así como visualizar que el rechazo es posible puede aligerar el impacto. Sentirás un mayor sentido de control sabiendo lo que puede pasar a continuación y sabiendo que tienes un proceso a mano para manejarlo.

2. Encuentra las bendiciones en cada experiencia de rechazo

Siempre habrá clientes que no nos elijan. Aunque esto puede llevarnos a hacer análisis comparativos de sistemas, procesos, productos y calidad de servicio, deja eso de lado un momento. Por lo general no lo podemos ver cuando pasa, pero en muchos casos, los rechazos son bendiciones disfrazadas. ¿Quieres tener clientes que quieran discutir detalles al minuto, solo para decidir que prefieren empezar de nuevo justo cuando estabas a punto de terminar? ¿Quieres que te traten como si vivieras de guardia 24/7, y que esperen que hagas cambios ‘urgentes’ a un plano el domingo por la noche, quitándote tiempo de calidad con tu familia?

No quieres este tipo de clientes. Nadie los quiere. Refiere estos clientes a tu competencia, a quien esté dispuesto a ser tratado de esta manera… porque tú no estás.

En este respecto, entiende que el negocio de tu competencia complementa el tuyo. Incluso si ofreces casi el mismo servicio que tu vecino, recuerda que tú eres tu marca y que nadie más puede copiarte o copiar tus razones para haber iniciado el negocio. Los clientes son listos. Incluso podrías impresionar y sorprender a esos clientes que te están tratando de manera poco profesional.

¿Puedes ponerte tu sombrero de casamentero y referir esos clientes a un negocio que satisfaga mejor sus necesidades? No que te conviertas en su manager, pero ¿qué pasaría si buscas después a ese cliente para saber si está feliz con la decisión tomada? Sin duda recordarán las molestias que te tomaste. Este tipo de servicio es muy poco común. La ola de satisfacción positiva que sentirás después de hacer esto será mucho más útil que enojarte y mandarlos a volar a sus espaldas.

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3. Tras curarte las heridas, alimenta tu mentalidad de crecimiento

En 1985, Steve Jobs fue rechazado y sacado de su propia empresa, Apple. Tras comprar Pixar Animation Studios de Lucasfilm en 1986, pasó a ganar su primer billón de dólares. Hoy en día, Pixar es el estudio de animación más exitoso en su ramo. Algunos podrían decir que no fue un mal regreso.

El torbellino de emociones desagradables que experimentamos en el rechazo a menudo es un gran catalizador para estirar nuestras mentes lateralmente a dimensiones nunca antes visitadas. Puede que al inicio dudes de ti mismo, cuestiones tu capacidad y tu valor, pero cuando pase la tormenta, activa tu mentalidad de crecimiento y empieza a hacer preguntas.

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¿Qué puedo hacer diferente? ¿Qué he descubierto sobre mi mismo? ¿Qué cambios puedo hacer en el negocio? ¿Pude haber manejado mejor la conversación de cierre? ¿Qué haré diferente la próxima vez? ¿Qué más puede ser posible?

Nunca dejes de curarte las heridas sólo para volver al estatus quo. Nunca.

Después del rechazo siempre debemos hacer una revisión estratégica, no solo como individuos, sino de la mano de un consultor o coach de negocios. Igual que Steve Jobs, podrías estar en la cúspide de un descubrimiento que cambiará tu vida y tu negocio para siempre.

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4. Transforma la definición de rechazo

Por lo general, atribuimos el rechazo a que algo está mal con nosotros. Las start-ups y los solopreneurs son particularmente vulnerables a pensar que el rechazo significa que no son lo suficientemente buenos. Aunque esto te suene familiar, no significa que tu pensamiento sea correcto.

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Invítate a pensar: ¿Las deducciones sobre mi mismo son reales o es el dolor hablando? ¿Duele tanto porque quería ser aceptado y validad? ¿Será que mi producto o servicio no sirve o que no le sirve simplemente a ese cliente en particular?

Practica de manera consciente pensar más en las consecuencias positivas del rechazo. ¿Qué oportunidades puedes ver ahora que antes se escondían tras las nubes del estatus quo? De hecho, el rechazo puede ser el glorioso inicio de nuevas posibilidades.

FUENTE: Entrepreneur/Malachi Thompson

 

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