5 estrategias de liderazgo para mejorar el desempeño de tu equipo y hacer crecer tu pequeño negocio

5 estrategias de liderazgo para mejorar el desempeño de tu equipo y hacer crecer tu pequeño negocio

Todo dueño de un pequeño negocio aspira a crecer, pero ese proceso involucra retos que no se arreglan con el simple hecho de hablar sobre objetivos, presupuestos y tareas semanales. Hay ocasiones en las que una subcultura de insatisfacción se va expandiendo, y los empleados empiezan a sentirse poco inspirados y desmotivados. Empiezan a surgir conflictos y tu equipo se siente dividido e incomunicado, sobre todo en momentos en los que tienes que enfrentarte a problemas con el flujo de dinero, la capacidad y las realidades de hacer crecer un pequeño negocio.

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Entonces decides ponerte el sombrero de líder, porque sabes que tus empleados son la vida de tu empresa, e intentas hacer algo para reintegrar a las tropas. Tienes junta tras junta promoviendo el trabajo en equipo, fomentando la cooperación y hablando sobre lo que todos están intentando lograr juntos. Sin embargo, al final sigues sin obtener los resultados y la colaboración que sabes que todos pueden lograr si se comunican correctamente. ¿Entonces qué sigue?

Es momento de hacer algunas mejoras y de cambiar el status quo. Mejorar el desempeño del equipo requerirá de dedicación, determinación y liderazgo, de ambas partes. Aquí te dejamos algunos tips que puedes implementar continuamente para lograr un desempeño en equipo más productivo para que consigas esos objetivos que tienes como empresa.

Define y comunica la visión – habla con el corazón

Los líderes de pequeños negocios con alto desempeño se apegan a su mensaje todo el tiempo. Reafirman la razón por la que el trabajo importa, el impacto positivo que hacen en la vida de los clientes y transmiten continuamente la visión de la empresa y cómo el papel de todos es crucial para alcanzarla. Los empleados mostrarán un mayor grado de compromiso si sienten que su trabajo es fundamental para lograr la misión y visión de la empresa.

Si todos llegan a trabajar simplemente por trabajar, es fácil que se pierdan en las operaciones diarias y que olviden la razón por la que entraron a la empresa. Cuando lideras con una visión y haces que la misión sea tangible, tus empleados se unirán y trabajarán duro para lograr el objetivo común. Hazlos sentir que están trabajando por algo grande y emocionante.

Asegúrate de mantener a tu equipo bien informado e impulsa la comunicación entre ellos, para que todos entiendan la forma en la que su trabajo impacta el éxito de la empresa. Sé extremadamente claro sobre el destino final al que van, incluso si no sabes cómo se ve el camino que van a atravesar. Al hacerlo, le darás a tus empleados un propósito, las ganas de involucrarse, de encontrar formas de hacer las cosas y generar resultados. Sin embargo, recuerda hablar con el corazón. Tu papel como líder es hacer que tu equipo se apasione igual que tú, y sienta que el negocio es suyo. Que no te dé miedo sonar a disco rayado, mantén la atención de todos en el panorama general y lidera con tu visión.

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Fomenta el equilibrio – sé humano, no humanoide

La realidad es que siempre habrá más cosas que hacer aparte de las que están en la lista de pendientes, siempre habrá más personas a las que llamar, más juntas a las que ir y más problemas que resolver. Sin embargo, agotar a tus empleados con objetivos poco realistas y tiempos de entrega muy estrechos, y no darles tiempo para recargar sus pilas es contraproducente y crea un ambiente de resentimiento. Si sus familias se quejan de que trabajan demasiado, y en el trabajo siempre escuchan que tienen que seguir trabajando y trabajando cada vez más duro para obtener mejores resultados, esto puede llevarlos a sentirse insuficientes. La negatividad se irá instalando y afectará la concentración y productividad de tus empleados. Empezarán a sentirse como que le están fallando a todo el mundo, incluidos ellos mismos.

Tus políticas laborales deberían ser justas, promover la lealtad y premiar a los empleados por su contribución y su trabajo. Al darles tiempo para estar con sus seres queridos, poner tiempo obligatorio para cuidarse o darles unos días extra de descanso después de un proceso, les hace saber que su bienestar es importante para ti y que te preocupan como seres humanos.

También es importante darles tiempo para conocerse entre sí a nivel personal. Cuando conocemos a alguien a un nivel más profundo, nos sentimos más dispuestos a apoyarlos y a dar ese paso extra por la persona, colaborando y siendo parte del equipo.

Agendar ejercicios para fomentar el trabajo en equipo, motivar reuniones después del trabajo y darte tiempo para preguntarles por su vida personal construirá confianza y lealtad. Asegúrate de crear un ambiente en el que la motivación y la positividad florezcan, evitando los juicios. Recuerda que las personas de tu equipo son humanas, con sus propios problemas, familias y limitaciones.

Delega y empodera — evita el micromanaging y las etiquetas

Como dueño de un pequeño negocio, por lo general tienes un número limitado de empleados, y terminas usando demasiados sombreros. ¿Alguna vez te han dicho tus empleados que no pueden terminar algo porque están esperando tu aprobación? ¿Sientes la necesidad de revisar y aprobar el trabajo de todos? ¿Dudan de hacer algo porque en el pasado terminaste cambiando lo que entregaron, haciéndolos dudar de sus capacidades?

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Vale la pena mencionar aquí que lo que tú sabes o la forma en la que haces las cosas puede no ser la única forma, ni siquiera la mejor. Si siempre estás metiendo la mano, estás fomentando una cultura de duda e inactividad. Mejor intenta educar, muéstrate abierto a nuevas ideas, motiva e inspíralos a hacerse cargo, a salir de lo cómodo, y celébrales que hagan cosas por su cuenta. En poco tiempo, tus empleados se sentirán empoderados y en lugar de ir en el lugar del copiloto, esperando dirección y aprobaciones, empezarán a manejar tu negocio junto contigo. Piensa en áreas específicas en las que deberías salirte por completo y dejar que los demás lo hagan. Dales a tus empleados el poder y la confianza de hacer las cosas solos.

Además de delegar responsabilidades, considera dejar de lado las etiquetas para fomentar una atmósfera más positiva de apoyo, gratitud y motivación mutua. A la gente le gusta que la traten igual y les gusta que sus ideas sean escuchadas y respetadas. Los empleados quieren trabajar para personas a las que respetan y en las que confían. El respeto se gana con tus acciones, no con lo que crees que vas a hacer. Asegúrate de no estar reforzando tu título constantemente.

Comprométete a la educación continúa — provee e invierte en entrenamiento constante

En muchos casos, los empleados piensan en sus líderes como modelos a seguir y esperan aprender de su conocimiento y experiencia. Si no te das el tiempo de transmitir tu conocimiento y respaldas el camino de aprendizaje de tus empleados, pueden terminar sintiendo que no son lo suficientemente importantes como para merecer tu tiempo. Es fundamental que te des el tiempo de entrenar adecuadamente a tus empleados, motivándolos y apoyando su desarrollo, y reconoce el esfuerzo adicional que están haciendo para crecer. Al final, todo se trata de ser un mejor sistema de apoyo para ti y tus compañeros.

Que no te de pena reconocer que no tienes todas las respuestas y fomenta el autoaprendizaje en todos los niveles, en todos los departamentos. Todos tienen algo que aportar, y cuando todos están abiertos a aprender de los demás, independientemente de dónde están parados en la empresa, se desarrollará un mayor sentido de propósito y colaboración. Siempre motiva a tus empleados a tomar esa clase extra, a desarrollar esa nueva habilidad y a traer a la empresa todo lo que aprendan.

Y lo más importante, asegúrate de que todos entiendan que su desarrollo es una parte fundamental del éxito general de la empresa y que como líder estás ahí para respaldar su viaje hacia el conocimiento, y viceversa. En tus interacciones diarias se darán cuenta de si tu compromiso con su crecimiento y desarrollo es tan importante como el tuyo propio. Como líder, invierte tiempo continuamente en tu propio crecimiento profesional, y al hacerlo, tus empleados se darán cuenta y te seguirán.

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Fomenta el reconocimiento — lo que se premia se repite

¿A quién no le gusta que lo noten y lo aprecien por su esfuerzo y arduo trabajo? Los estudios han demostrado que aunque sólo 60% de los adultos en la fuerza laboral reconocen que el reconocimiento es vital para ellos, más de 96 por ciento sintió que ese reconocimiento los inspiró y motivó a involucrarse más y trabajar más duro.

Como líderes, nunca deberíamos subestimar el poder del reconocimiento cuando éste está justificado, sobre todo cuando uno de tus empleados entrega resultados excepcionales, hace un trabajo destacado o incluso asume el liderazgo para motivar y escuchar a los demás. Tienes que darte un momento para reconocer su compromiso con la excelencia. Al hacerlo, empoderarás al individuo a seguir por esta dirección y reforzarás su compromiso con la visión, misión y objetivos de la empresa.

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E incluso mejor, cuando tú como líder empiezas a reconocer el trabajo de otro, se forma una cultura de gratitud hacia el trabajo de los demás, y no sólo empezarán a motivarse de forma interna, sino que esto se reflejará en el servicio que ofrecen a tus clientes. Este sentido de comunidad motivará el desempeño de todos y lo llevará a su mayor nivel mientras trabajan mejor como equipo.

FUENTE: Entrepreneur/Carissa Reiniger

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