7 mitos sobre la disciplina que necesitas dejar de creer

7 mitos sobre la disciplina que necesitas dejar de creer

La autodisciplina es hacer lo que necesitas hacer, independientemente de si quieres hacerlo o no. Tener disciplina suele percibirse como el ingrediente principal a la hora de crear una vida motivada por objetivos.

Nos dicen que sólo a través de una estricta disciplina podremos mantener nuestros esfuerzos y hacer las cosas necesarias para triunfar. Sin autodisciplina estamos condenados a actuar de forma imprudente e impulsiva. Vivir una vida disciplinada es la clave para mantenernos en control.

Pero, ¿qué pasaría si la disciplina no es tan importante como nos han hecho creer? ¿Qué tal que la autodisciplina es un concepto poco visionario que, aunque es útil en ciertas situaciones, puede evitar que desarrollemos nuestro potencial? Es un hecho que nada puede reemplazar al trabajo duro y la constancia, ¿pero es real que la determinación se deriva de la autodisciplina? ¿O es que la autodisciplina es sólo parte de un concepto más grande, y lo verdaderamente importante es nuestra capacidad para descubrir lo que nos motiva?

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Si quieres entender realmente lo que implica usar el autocontrol y la moderación para crear una vida mejor, necesitas destruir estos 7 mitos sobre la disciplina. Sólo así podrás activar tu motivación interna y comprender lo que te lleva a lograr las cosas.

Mito #1: Si no tienes disciplina terminarás siendo flojo y sin dirección.

La autodisciplina puede ser útil en algunas ocasiones, cuando necesitas un empujón para vencer la inercia, pero confiarle todo a la disciplina puede no ser tan positivo, porque ésta no te ayuda a lograr los mejores resultados. Si siempre te obligas a hacer las cosas que odias hacer, puede que tengas éxito en esa tarea en específico, ¿pero qué tanto de ti le estás dando? ¿Estás poniendo tu máxima capacidad para hacerla?

En lugar de obligarte a hacer algo, intenta enfocarte en lo que te gustaría obtener de esa tarea que odias realizar. Si tienes un objetivo final, enfocarte en él alimentará tu deseo de hacer lo que sea necesario para lograrlo.

Poner el enfoque en este deseo tendrá una mayor influencia sobre tus acciones, incluso te ayudará a centrar tu atención a la hora de hacer tareas que no te gustan tanto. Te darás cuenta de que ésta es una forma más positiva de estimular la acción, en lugar de usar un régimen súper estricto para que termines las cosas que odias hacer.

La autodisciplina puede ser una gran herramienta complementaria, sobre todo cuando sientes que las barreras y los obstáculos se interponen en tu camino, o cuando tu motivación anda un poco desaparecida. Pero hacer las cosas por pura autodisciplina es una solución a corto plazo. Para lograr un objetivo a largo plazo necesitas entender tu propósito y conectarte con la razón que tienes para hacerlo. Esta es la clave para lograr lo que ambicionas.

Mito #2: La autodisciplina es la única forma de lograr el éxito.

Mucha gente cree que la única forma de alcanzar el éxito es teniendo toneladas de autodisciplina. Creen que ésta es el ingrediente clave para mantenerte concentrado y en movimiento hacia tus objetivos. Pero cuando la fragmentas no te lleva a ningún lado si no tienes objetivos definidos. De hecho, puede que no tengas nada de autodisciplina y aún así triunfes, pero nadie se vuelve exitoso sin un plan y la motivación necesaria para llevarlo a cabo.

Piensa en esto: puedes ser la persona más autodisciplina del mundo, pero si no tienes un objetivo y la motivación para lograrlo, no tendrás éxito. La motivación es esa flama interna que te inspira y te mueve hacia delante. Es lo que te obliga a actuar, y le da dirección a esas acciones de forma coordinada, y las sostiene a lo lago del tiempo.

Muchas personas dirán que la autodisciplina es una parte de la motivación, y puede que esto sea cierto para algunos. Pero más allá de tener un concepto rígido de disciplina para mantenerte a raya, saber lo que estás intentando lograr es mucho más importante. Puedes tener la autodisciplina para levantarte a las 5 de la mañana todos los días, pero luego no trabajas de manera eficiente porque no tienes claro lo que quieres lograr. Si tienes un objetivo definido y la persistencia para levantarte y avanzar, entonces serás una persona exitosa.

Mito #3: La autodisciplina es difícil.

Hay momentos en que la autodisciplina se siente difícil de tener. Después de todo, nos cuesta trabajo hacer las cosas que no queremos hacer. Pero vivir una vida sin disciplina es mucho más difícil. Sin ella, caemos en tentaciones a corto plazo, incluso cuando los resultados de éstas nos puedan traer consecuencias a largo plazo.

Por ejemplo, si caes en la tentación de comer comida chatarra demasiadas veces, ésta puede parecer una decisión sencilla en el momento, pero a largo plazo tendrás que lidiar con las consecuencias como el sobre peso, el colesterol alto, y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares. Esos son los resultados complejos de vivir sin autodisciplina.

A largo plazo, qué es más difícil, ¿aprender a comer bien y llevar una dieta balanceada, o permitirte la comida chatarra constantemente y luego tener que enfrentar la incomodidad mental y física que se deriva de los problemas de salud? La autodisciplina tiene que ver con aceptar la incomodidad temporal a corto plazo, pero cuando ves el panorama completo, las decisiones inteligentes se vuelven cada vez más fáciles de tomar.

Mito #4: La fuerza de voluntad es lo mismo que la autodisciplina.

La disciplina implica crear hábitos saludables que respalden las acciones que quieres seguir para mejorar. Después de cierto tiempo, estos hábitos se convierten en tu estilo de vida, se vuelven comportamientos automáticos, y son más fáciles de mantener. La fuerza de voluntad implica ser consciente del comportamiento y de las decisiones que estás tomando. La fuerza de voluntad requiere de una gran cantidad de energía y determinación.

Puede que estés a dieta y hayas ido a una fiesta en la que te ofrezcan postres deliciosos. La fuerza de voluntad te ayudará a evitar esos platos y a alejarte de la tentación lo más rápido posible. La autodisciplina es la que te hace aceptar que no puedes comer esas cosas, y que lo mejor es quedarte junto a las frutas y las verduras. Con la práctica, la fuerza de voluntad puede convertirse en autodisciplina.

Mito #5: Tener autodisciplina significa que siempre estás en control.

Hay un mito que dice que entre más disciplinados seamos, mayor control tenemos. Esto parte de nuestra necesidad de tener estabilidad y seguridad en nuestra vida; queremos sentir que tenemos el mando del mundo que nos rodea, y que con pura fuerza de voluntad, podemos dominar nuestro entorno.

La realidad es que sólo tenemos control sobre nosotros mismos. Tener autodisciplina significa aprender a controlarnos y controlar nuestras acciones, pero no hay disciplina en el mundo que nos dé el control total de lo que nos rodea.

Sin embargo, ser autodisciplinado te ayudará a mantener tu autocontrol, algo importante a la hora de regular tu comportamiento, tus emociones y la forma en la que reaccionas ante los demás. Con el tiempo, puedes fortalecer y mejorar tu autocontrol, y si lo usas inteligentemente, puedes evitar los comportamientos impulsivos o negativos. Por el contrario, el exceso de autodisciplina puede llevarnos a atracones por ser demasiado estrictos, implacables y no dejarle espacio a la diversión.

Mito #6: Ser autodisciplinado significa carecer de emociones.

Al ser humanos, por nuestra propia naturaleza, tenemos emociones. No importa cuánta disciplina insistas en tener, siempre vas a sentir y siempre vas a experimentar emociones. Como parte de ser autodisciplinado, debes buscar esa consciencia de tus emociones para reconocerlas y aceptarlas.

Esto implica revisar internamente y ser consciente de cómo te estás sintiendo. Habrá ocasiones en las que necesites tener autocontrol para atravesar tranquilamente una situación y seguir interactuando y escuchando sin dejar que tus emociones te ahoguen.

Durante las situaciones difíciles, estresantes o sumamente emotivas, necesitarás darte un tiempo para permitirte sentir y conectar con tus emociones. A través de la autodisciplina y del autocontrol podrás evitar proyectar esas emociones en los demás. Y esto es particularmente importante cuando te enfrentas a emociones negativas como el miedo, la ansiedad o la angustia.

Mito #7: Autodisciplina significa nunca hacer lo que quieres.

Un error común es creer que la gente autodisciplinada vive una existencia restringida y estrecha en la que nunca se aloca ni hace lo que realmente quiere. Puede que sea más fácil observar a una persona autodisciplinada y ver lo que no hace, pero lo que pocos ven es todo lo que sí está haciendo, y la libertad que su autodisciplina le ha dado para vivir la vida que quiere.

En lugar de reaccionar constantemente a las cosas, o de caer en tentaciones o de sentirte ansioso por tomar buenas decisiones, la autodisciplina significa que has creado los hábitos que respaldan tus valores y que esto te ayuda a tomar buenas decisiones de manera continúa para ir hacia tus objetivos.

Esto te da libertad para vivir más libremente el momento, sin el peso de la ansiedad o del estrés de estar cayendo constantemente en la tentación. Vivir con autodisciplina significa que eres bueno para poner límites, y que no te permites atorarte en situaciones negativas ni en relaciones tóxicas. La autodisciplina te ayuda a poner tu vida de forma que las situaciones positivas aparezcan en tu camino, así como las buenas amistades y los contactos necesarios.

FUENTE: Entrepreneur/Deep Patel

 

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