Apagón liquidó 73 celdas de reducción de Venalum  y Alcasa

Apagón liquidó 73 celdas de reducción de Venalum y Alcasa

El apagón que mantiene a Venezuela sin energía eléctrica desde el pasado 7 de marzo, liquidó las 73 celdas de reducción de aluminio operativas en Venalum y Alcasa. Al irse la tensión se pierden las celdas.

59 de ellas en la estatal Venalum, estuvieron en servicio hasta la noche del jueves y 14 en la también estatal Alcasa. Todas se perdieron el viernes tras más de 12 horas sin energía eléctrica. La industria del aluminio de Venezuela quedó completamente apagada y el ánimo de sus trabajadores en el suelo.

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Un grave golpe a la industria pesada de Venezuela

Cuando ya habían pasado dos horas del inicio del apagón, la preocupación de los trabajadores de la estatal del aluminio estaba en nivel máximo. En Ciudad Guayana la falla comenzó el viernes 8 a la 1:00 de la madrugada. En el resto del país se había generado casi a las 5:00 de la tarde del jueves 7.

Horas después, el temor era un hecho y un triste recuerdo de la crisis eléctrica de finales de 2009 y principios de 2010. El entonces gobierno de Hugo Chávez decidió apagar más de 500 celdas de las estatales del aluminio, perdiendo casi la mitad de su producción.

El cierre técnico de Venalum y Alcasa es un grave golpe a la industria pesada de Venezuela, que opera en mínimos con intensas fallas y déficit de insumos. En el caso de Guayana, cuyo emporio industrial fue diseñado para ser la alternativa económica no petrolera del país, es otra señal del retroceso productivo general en las empresas básicas, que han estado plagadas de vicios, corrupción, clientelismo e incapacidad gerencial durante las últimas dos décadas.

Al irse la tensión se pierden las celdas

Raúl Agostini, es un técnico arrancador de celdas con 17 años de servicio en Venalum. Dice que las experiencias de bajas de tensión y apagones en las industrias no son nuevas, pero en esta ocasión no pudieron salvar las celdas. “Al irse la tensión, se pierden”, dijo.

Las celdas pueden permanecer dos horas sin suministro eléctrico”, indicó el secretario de finanzas del Sindicato Único de Trabajadores Profesionales Universitarios de Venalum (Sutrapuval), Ángel Brito. Pero cuando la suspensión del servicio se extiende las probabilidades de mantener las celdas estables se desvanecen.

El sector contaba con un sistema auxiliar que permitía pasar la corriente de la Subestación Guayana B, que alimenta a las empresas básicas, a la Subestación Guayana A. Está inoperativo desde hace cuatro años.

Trabajadores salieron llorando tras el apagado de las celdas

Transcurridas más de seis horas del apagón, en el edificio administrativo de V Línea, los gerentes de la empresa se reunieron con el vicepresidente de Venalum. Se tomó la decisión de no energizar las 59 celdas conectadas en caso de que se restituyera el servicio. Eran 10 celdas en Línea 1; 10 en Línea 3; 14 en Línea 4 y 25 en la Línea 5.

Guri dijo que la corriente iba a entrar a las 4:00 de la tarde, pero someter a un rearranque es forzado porque igual se iban a perder las celdas”, expresó.

En paralelo, el personal administrativo y el de planta fueron enviados a casa. “Era un río de gente saliendo”, relata un trabajador que vio al personal llorando por el apagado de las celdas.

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Se pierde capacidad instalada de 600 mil toneladas de aluminio

Venalum y Alcasa forman una cadena del aluminio. Inicia con la estatal Bauxilum – paralizada desde septiembre de 2017 – y Carbonorca, que opera a mínimo ritmo.

Ambas reductoras suman una capacidad instalada de 600 mil toneladas de aluminio primario al año. La mayor parte en desuso.

Apenas 24 horas antes, Nicolás Maduro hizo una cadena de Guayana para prometer la recuperación de las empresas básicas. No habló ni de Venalum ni de Alcasa. La promesa de arranque de Bauxilum colocaría a la estatal en un nivel de apenas 10,8% de su capacidad instalada.

No se pudieron mantener las celdas vivas

Desde hace mucho tiempo hemos venido diciendo las cosas que pudieron corregirse, la falta de mantenimiento, equipos, adecuación tecnológica. Pareciera que esto no tiene dolientes y aquí está el resultado (…) La destrucción que se hizo a estas empresas no tiene nombre y apellido”, expresó el trabajador de Alcasa, Dennys Sucre, en un recorrido difundido por YouTube que realizó por las líneas de la estatal.

En Alcasa y Venalum, a las celdas conectadas no les fue retirado el metal líquido luego del apagón.  Con el pasar de las horas dificultaba su recuperación. “Tratas de mantener la celda viva, pero cuando pasa de dos horas se deben tomar decisiones drásticas como sacar el metal de las celdas y apagarlas. Rearrancarlas con metal es difícil porque hay que derretir el metal”, dijo un técnico del sector.

Cuando pasan más de dos horas sin tensión, el líquido se pone pastoso y empieza a tener efectos anódicos. En ese caso, se saca el metal y es más fácil rearrancarlas, pero quizás no lo hicieron porque pensaron que la energía se restituiría pronto”, agregó.

Planes de arranque abortados

En el caso de Venalum, fuentes de la compañía informaron que la V Línea tiene 18 celdas listas para el arranque.

La desincorporación masiva de celdas en los últimos años ha dejado un mal sabor en los trabajadores. La recuperación nunca ha sido posible. Sucedió tras el apagado de celdas en 2009 y 2010. El gobierno prometió un plan de incorporación de celdas que no se cumplió.

En septiembre de 2017, la industria desincorporó 140 celdas en una semana por un apagón de 10 horas. Aunque anunció un plan de activación de celdas, con el que se prometía la conexión de estos mecanismos de producción, no cumplió.

A principios de ese año, el entonces presidente de Venalum Luis Augusto Jiménez, había informado que para el primer cuatrimestre de 2017 estimaban superar las 420 celdas operativas e incrementar la producción de aluminio primario a 16 mil toneladas por mes. Para el segundo semestre del año, aspiraban contar con un aproximado de 586 celdas conectadas. Pero lo cierto es que la empresa cerró el año operando con 143 celdas.

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Costo para reacondicionar una celda se ubica en $240 mil

En un reporte técnico que Venalum envió al personal durante una desincorporación de 140 celdas en septiembre de 2017, detalló que el costo para reacondicionar una celda se ubica en $240 mil, por lo que la inversión total asciende a $14,1 millones por las 59 celdas desincorporadas este viernes.

Al cierre de 2018, a Venalum le quedaban 75 celdas y a Alcasa 15, número que fue descendiendo sin freno hasta este viernes, cuando el apagado fue irremediable. El apagón liquidó 73 celdas. Ya no hay más.

Apagón liquidó 73 celdas de reducción de Venalum  y Alcasa

Fuente: Correo del Caroní

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