Arquitectura contra la soledad: así será el edificio de cohousing de Elche. Los hábitos de vida, las condiciones laborales y sociales. La vida ha cambiado mucho en las últimas décadas.

Y el urbanismo y la arquitectura, una vez más, se pueden amoldar a las nuevas realidades. Ese compendio de aspectos ha impulsado en los últimos años el cohousing. Una comunidad de personas de diferentes edades cohesionada por su forma de entender la relación entre vida privada y vida común.

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Entender la relación entre vida privada y vida común

Una visión que en Elche se vertebrará en un edificio que está promocionando el medio propio municipal Pimesa. Un inmueble que además de mirar ‘hacia afuera‘, como todos, sobre todo mirará ‘hacia dentro‘, a la comunidad que vive allí.

Será un proyecto pionero a nivel autonómico ya que es el primero de estas características que nace con presupuesto municipal.

Auténtica vida en comunidad

En Alicante ya hay un edificio intergeneracional en la Plaza América. Es referente internacional. Un proyecto en el que convive gente mayor y gente joven.

Los primeros no suelen tener recursos y los segundos suelen alquilar el piso a la vez que les prestan cuidados.

Una iniciativa intergeneracional desarrollada en otros lugares impulsada por los propios vecinos para empezar una vida más colectiva.

Este es el eje que caracteriza el proyecto ilicitano.

La esperanza de vida es cada vez más alta en España. Hay gente que pasa tiempo sola. Y esta alternativa ofrece un proyecto vital para la gente mayor, pero también para personas jóvenes. Ambos comparten espacios con otra gente que se mueve por los mismos intereses.

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Zona común
Zona común

Pasarelas de entrada a la vivienda
Pasarelas de entrada a la vivienda

Espacios comunes para las comunidades sénior, intergeneracional, familia y sénior

El inmueble se levantará en la calle Mestre Ángel Llorca 14 —en el sector E-5—. A él se puede acceder por compra o alquiler con opción a compra.

Se encargó una orientación sobre los ejes fundamentales sobre los que se tiene que asentar. Aquí entra el diseño arquitectónico pensado para esta propuesta.

El equipo técnico propone que haya una sala común para las tres comunidades —sénior, intergeneracional, familia y sénior—. Una sutil sobredimensión de los espacios de circulación que permita encuentros vecinales espontáneos o programados de forma natural. Tea corners en los accesos a las viviendas. Y pequeñas plazas en las diferentes plantas.

También lavabos comunitarios en cada planta. Un pequeño espacio asistencial para albergar personal médico. Y una zona de lavandería común.

Es decir, que el edificio mire hacia dentro. Algo que emula los antiguos bloques de hace décadas que tenían un patio común o las corralas madrileñas.

Proyecto de integración e impulsor de otras actividades

Mientras se sondean las opciones para la comercialización de los pisos y las ayudas públicas para estas viviendas, desde Pimesa se baraja la opción de hacer escaleras especializadas para personas mayores y con discapacidad.

Asimismo, el equipo técnico apunta a que los arquitectos que finalmente desarrollen el edificio, «han de ejecutar una arquitectura orientada la socialización de los vecinos, con sensibilidad hacia las personas mayores y la salud más allá del código técnico«.

Es imprescindible un proceso de diseño participativo entre futuros integrantes de la comunidad y el equipo redactor del proyecto. Esto para extraer un grupo embrionario sólido y lo más representativo posible.

Patio interior
Patio interior

Vistas al exterior
Vistas al exterior

Predisposición a vivir con autonomía

Las necesidades que se han detectado son las de tener predisposición a vivir con autonomía y personas afines a la soledad. También familias con hijos y dificultades de conciliación, para tener apoyo de entorno.

Las posibilidades que quiere ofrecer el futuro inmueble es un óptimo marco de convivencia, un diseño participativo del proyecto, así como servicios y riqueza.

Además de las diversas escaleras que comunican verticalmente los pisos y la terraza, se pretende que los locales que se instalen en los bajos, tengan espacios para el vecindario.

Para diseñar estas necesidades se ha trabajado con diez personas interesadas en la iniciativa, entre 52 y 72 años, personas solteras y familias con hijos.

Fachada
Fachada

Características individuales y colectivas

La propuesta reparte 70 viviendas —12 de un dormitorio, 46 de dos y 12 de 3, entre los 98 y los 164.000 euros— en tres comunidades. Todas coexistirán en el edificio y compartirán espacios comunes.

Cada comunidad tiene una serie de características individuales y otras colectivas.

La comunidad familiar necesitará un mayor número de viviendas de tres dormitorios por motivos de mayor densidad de habitantes.

La comunidad senior querrá estar más alejada de la calle y más cerca del espacio reservado para apoyo asistencial y dormitorio de invitados.

La intergeneracional disfrutará de una conexión con el barrio más intensa por su naturaleza heterogénea.

El bloque contará con pasarelas de acceso a las viviendas, bien iluminadas, con vistas al patio de manzana.

La disposición de las escaleras abiertas, permite que los vecinos de prácticamente toda la comunidad se vean al salir y entrar de casa o puedan invitarse unos a otros a tomar un café en uno de esos pequeños rincones junto a la entrada de sus viviendas.

En las experiencias de cohousing conocidas, cuando la comunidad adquiere un determinado grado de cohesión, lo natural es que gestione los locales en planta baja del edificio.

Allí pueden realizar actividades de coworking, viveros de empresas o incluso comercios gestionados por ellos como un café-restaurante o una guardería.

Plano estructural
Plano estructural

Pronto se sabrá quién construirá la obra

En breve se destaparán los sobres de las ofertas para ver quién se encarga del diseño final del edificio.

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Una oportunidad para los propios concurrentes al participar en un proyecto diferente en el que se busca potenciar formas de vida menos individualistas en las que se potencien las relaciones humanas y se compartan aspectos culturales y sociales. Unas potencialidades que dependerán en buena medida del diseño final del inmueble.

Arquitectura contra la soledad: así será el edificio de cohousing de Elche

Fuente: Alicante Plaza – España

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