Deborah termina su jornada laboral a las 8 pm. Ha atendido a las muchas reuniones programadas, contestó decenas de correos y resolvió los pendientes que debía finalizar. Se siente agotada pero la ilusión la recarga de energía. Abre una nueva reunión de Zoom y se conecta con Cecilia y Verónica para seguir construyendo su plan de negocio.

La mujer emprendedora encuentra el tiempo y el espacio para desarrollar sus proyectos, manteniendo la responsabilidad de su casa, quizá de los hijos si los tiene, la pareja o alguna mascota.

Deborah es una mujer soltera en la mitad de sus cuarentas y dirige un área estratégica en la organización donde trabaja, Cecilia es madre soltera y consultora en Recursos Humanos, además es maestra de danza, Verónica es una mujer de 30 años que trabaja por su cuenta como pedagoga y tallerista, le encanta la pintura.

Las tres, al igual que muchas mujeres que emprenden, se están encontrando con el reto de conjugar sus empleos, responsabilidades familiares, su vida personal y el deseo de emprender.

De los casi 4 millones de mujeres que hay en el país, según cifras del INEGI, el 19% son emprendedoras. De ese total, el 53% son solteras, el 49% tienen de 18 a 34 años, y 41% de 35 a 54 años.

El mayor reto que enfrenta Deborah, Cecilia y Verónica es la brecha de género en los negocios y la inclusión de mujeres en el emprendimiento.

La conciliación de la vida laboral y familiar

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Las mujeres dedican en promedio un 4.29 horas al hogar y su familia, superando a los hombres en 1.12 horas. Sin embargo, en el trabajo remunerado las mujeres ocupan 6.43 horas en contraste con los hombres que emplean 7.55 horas al día.

La mujer renuncia a actividades como aficiones, reuniones, deporte, medios de comunicación y vida social, para poder atender el trabajo y su familia.

Las cargas y responsabilidades familiares representan un obstáculo a una incorporación plena de la mujer en el mercado emprendedor. La dedicación femenina duplica a la masculina, de 2,06 horas diarias en ellos y de 3,84 en ellas.

La feminización de sectores económicos

Los estereotipos generan que el destino de la mujer que emprende tienda al comercio de moda, perfumería, estética, arte y creatividad; mientras que el hombre se orienta más por la producción, el transporte, la construcción y tecnologías.

Factores de personalidad de las mujeres (ventajas)

Son más decididas, tenaces y constantes a la hora de montar un negocio
Luchadoras y están dispuestas a hacer todo tipo de trabajos
Gestionan mejor los negocios y cumplen oportunamente con sus pagos, por lo que gozan de más garantías en los apoyos económicos
Se han educado más en una cultura del orden, de la estética
Se orientan más a la competitividad de la eficacia
Optimizan su tiempo y hacen las cosas de la mejor forma posible
Trabajan más por los resultados
En la contratación prefieren a las mujeres porque se perciben como más activas, serias y organizadas para hacer el trabajo
Valoran el trato personal, que es más suave y la capacidad para la comunicación social
Se encuentran predispuestas a la ayuda, ya que se les percibe como más generosas.

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Principales obstáculos del emprendimiento

Tanto hombres como mujeres encuentran tres principales obstáculos al emprender, que son:

Acceso a financiamiento

Acceso a redes de contactos o mentores

Falta de preparación y conocimiento en la materia.

Las mujeres asumen la existencia de falta de confianza para asumir riesgos, y para los hombres es la disponibilidad de tiempo.

La autopercepción de las mujeres emprendedoras

Se autoidentifican como personas, no se restringen a ser sólo empresarias o madres; debido a que tienen múltiples facetas de madre, amiga, esposa, hija, emprendedora… y procuran mantener su vida personal en equilibrio.

Tienen una consciencia de que su dedicación se debe centrar en su negocio y compartir otras prioridades vitales en su trayectoria personal y familiar.

Las mujeres se incorporan al emprendimiento para obtener una mejor calidad de vida, y por la necesidad de generar dos ingresos para su hogar. Las emprendedoras no son tan valoradas, ya que por la dedicación a su proyecto, deben abandonar una parte de su rol reproductivo. Así también no se acepta la alta dedicación al emprendimiento en la misma medida que a los hombres, ya que esto se asocia al “abandono” de las actividades del hogar y cuidado de la familia.

Mientras finalizo este texto, Deborah, Cecilia y Verónica han inaugurado su negocio e iniciaron las operaciones con un tumulto de desafíos que les depara resolver. Se encuentran unidas y atrincheradas para con sus propios recursos lograr que su emprendimiento, sea otro de esos caso de éxito de los que tanto se habla.

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FUENTE: Entrepreneur/Dafne Navarro Miranda/Crédito: Jake Melara vía Unsplash

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