Barcelona quiere convertirse en una ciudad inteligente con menos autos

Barcelona quiere convertirse en una ciudad inteligente con menos autos

Barcelona quiere convertirse en una ciudad inteligente con menos autos. En el centro de la atestada y concurrida Barcelona hay un silencio inusual. Se escucha el balbuceo de niños que juegan en un pequeño parque y el sonido de los pájaros.

Prácticamente no hay tráfico. Y el espacio que normalmente ocupaban autos estacionados está ocupado por zonas de juego. También hay árboles e incluso una pista para caminar.

El de las “supermanzanas” es un plan radical para liberar las calles del ruido y de la contaminación. Y podría salvar vidas que, de otra forma, estarían en riesgo por el aire altamente contaminado.

Las autoridades también esperan que sirva como ejemplo para otras ciudades.

Hasta ahora solamente hay seis supermanzanas. Pero el Ayuntamiento tiene planes para crear centenares de ellas.

Se trata de una suerte de bloques urbanos integrados por un grupo de nueve manzanas adyacentes. En su interior solamente está permitido que transiten los vehículos indispensables. Además sólo pueden hacerlo a una velocidad de 10 kilómetros por hora.

Los autos de los vecinos de la zona están aparcados en estacionamientos subterráneos.

Algunos residentes de la ciudad se oponen a este plan. Ellos prefieren tener sus vehículos en la calle, frente a sus viviendas.

También lo objetan dueños de algunos comercios que temen que la afluencia de clientes resulte afectada.

Pero la iniciativa parece estar encontrando eco en otras ciudades como Seattle, en Estados Unidos. Allí están valorando aplicar un concepto similar.

Los autos ocupan hasta 60% del espacio público en la ciudad“, explicó Janet Sanz, vicealcaldesa de Urbanismo de Barcelona a la BBC.

Tan pronto como redistribuyes ese espacio y equilibras la situación, apoyas a grupos que hasta ese momento no tenían acceso a ese área“, apunta.

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Información personal e interés general

Pero Barcelona no solamente tiene un plan radical para transformar el tráfico de vehículos. También lidera los esfuerzos en proteger la información de sus ciudadanos.

Se trata de un tema que se está transformando en un problema de grandes proporciones. Las ciudades recolectan cada vez más datos de las personas a través de cámaras de vigilancia, sensores e incluso redes de telecomunicaciones.

Barcelona ha decidido que la información de los ciudadanos —generada en la esfera digital pública— debería ser reconocida como un activo público e individual. Y solamente debería ser usada en función del interés general. Igual lo hacen otras ciudades europeas como Burdeos (Francia), Edimburgo (Escocia), Florencia (Italia) y Mánchester (Inglaterra).

La tecnología debe estar al servicio de los ciudadanos para mejorar la calidad de vida en las ciudades. No para causar una exclusión digital“, dijo el comisionado para innovación digital de Barcelona, Michael Donaldson.

La inteligencia no viene únicamente de la información que provee la tecnología. También de los ciudadanos, de su experiencia, su conocimiento, que puede ser recopilado para tomar mejor decisiones en el ámbito público“, agregó.

Necesitamos explicar cómo la recogemos, qué recogemos y qué vamos a hacer con eso“.

Ciudades inteligentes e incluyentes

El ayuntamiento de Barcelona está impulsando dos proyectos pilotos:

1.- Indagará sobre cómo lograr energía sostenible generada a partir de las superficies de las calles.

2.- Enfocar cómo la tecnología puede usarse para ayudar a las personas mayores que viven allí.

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Para lograr que las ciudades sean realmente incluyentes, la información debe ser analizada tomando en consideración a los grupos ignorados. Entre ellos las mujeres, las personas de razas minoritarias y aquellas con discapacidad, afirma Catherine D’Ignazio, profesora asistente del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

Nuestro discurso sobre ciudades inteligentes no ha sido muy incluyente en términos de género, raza o accesibilidad. Estamos diseñando ciudades que funcionan para hombres blancos de la élite y no para el resto de las personas“, apunta.

La cooperativa feminista de planeación urbana Punt 6, intenta restablecer el equilibrio prestando atención a áreas como los patrones de movilidad y determinar cómo las mujeres, los niños y las personas mayores se movilizan.

Se trata de un aspecto en el cual estos grupos con frecuencia se diferencian de los hombres. Las mujeres, por ejemplo, usan más el transporte público.

Con frecuencia pensamos que como no queremos discriminar debemos ignorar el tema del género. Esto es un enfoque absurdo. No solucionamos un problema ignorándolo. Y tenemos un problema con la creación de ciudades incluyentes“, señala D’Ignazio.

Con demasiada frecuencia las empresas se acercan a las ciudades diciendo ‘nosotros podemos hacer A, B y C’ y los gobiernos locales, necesitados de recursos, dicen ‘genial, dejen que ellos manejen eso‘”, señala.

Y ambos, la compañía tecnológica y el gobierno municipal, son parte de la élite, (formada) mayormente (por) hombres blancos que no tienen un compromiso comunitario más profundo“, advierte.

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Fuente: BBC Mundo

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