Barquisimetanos agobiados por fallas en servicios públicos. Una rutina que desgasta física y emocionalmente es la que viven los larenses para intentar satisfacer sus necesidades básicas. Buscar leña para cocinar por falta de gas doméstico se ha vuelto costumbre; y tener un plato de comida caliente en la mesa es una odisea.

A muchos se les desmoronan los sueños de un mejor futuro ante la falta de soluciones por parte del gobierno. Y hay quienes sienten que van en retroceso porque no hay condiciones de vida óptimas.

Y es que la escasez de gas doméstico y las fallas en la distribución de agua potable son uno de los principales clamores de todas las comunidades; en muchas de las cuales ya contabilizan hasta 10 meses sin encender la cocina. O tienen semanas sin el vital líquido, lo que los obliga a buscar alternativas para sobrevivir.

Esto los hace sentir como si vivieran a mediados del siglo pasado, cuando los venezolanos solían cocinar a leña y cargaban agua de afluentes cercanos a sus viviendas.

Según un estudio del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos, 43,7% de los venezolanos encuestados recibe cilindros de gas una vez cada tres meses o más; pero un cilindro de 10Kg alcanza para aproximadamente quince días. A esto se agrega que 75,6% de los encuestados califica negativamente el servicio de agua potable.

Volvieron los fogones

Pastor Meléndez quien vive en el barrio Macuto, cuenta que ante la escasez de gas busca leña para prender diariamente su fogón. Cuando se queda sin agua la busca a punta de tobo en uno de las afluentes de Río Claro, a varios kilómetros de su residencia. Por supuesto la usan con mucha mesura para rendirla varios días.

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Meléndez relata que para economizar el agua reutiliza el agua del baño para bajar la poceta; y cuando lava la ropa no bota el agua con jabón, sino que la almacena para lavar el baño o incluso limpiar la casa.

Primera vez que estamos en esta situación. Cortando leña, trayendo palitos de Pavia y dependiendo también de la luz por si se va y no podemos comer. Porque ya ni bachaqueda se consiguen las bombonas de gas”, dijo Manuel Castro quien vive en Pueblo Nuevo, planteando la posibilidad de irse al campo donde pueda acceder al bosque y afluentes de ríos.

Asimismo sucede en el sector Lomas de León, donde José Reyes reportó que desde hace meses no tiene gas en su cocina; realidad que viven todos en la comunidad y que los impulsa a buscar leña en zonas montañosas.

Da tristeza como van niños y ancianos a buscar leña desde muy temprano al cerro y a veces en la tarde; muchos de ellos tienen caracol para cocinar pero debido a las fluctuaciones eléctricas se les han quemado”, dice con tristeza.

La situación se repite en diferentes comunidades de la entidad: Lomas de León, La Carucieña, Pueblo Nuevo, Guerrera Ana Soto, El Manzano, Macuto, El Roble, La Cañada, La Ruezga, Barrio Unión y El Carmen.

En regresión

Nelson Fréitez, sociólogo y defensor de los derechos humanos, señala que Venezuela vive en una emergencia humanitaria compleja en la cual no se les garantiza a los venezolanos calidad de vida.

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Por tal motivo, la gran mayoría “debe acudir a técnicas rudimentarias y primitivas para satisfacer sus necesidades básicas”.

Asimismo destaca que debido a esto se está en una constante regresión. “Con estas prácticas hemos vuelto al siglo 20, incluso al 19”, ya que se debe ir a buscar agua a afluentes y leña a los bosques.

Fallas en la electricidad enardecen a los vecinos

Tener electricidad es un privilegio del que muy pocos gozan en el estado. Los cortes eléctricos van de 3 a 4 horas y las averías de los transformadores no cesan.

En enero de 2021 de las 20 protestas reportadas, 4 fueron por falta de electricidad. En El Jebe, tres sectores cerraron la avenida Intercomunal Barquisimeto-Duaca por dos días consecutivos, para exigir la reposición del servicio. En ese momento sumaban 60 días sin electricidad por un transformador quemado.

Otras comunidades como Los Moyetones II, recibieron el Niño Jesús y el Año Nuevo completamente a oscuras.

Las constantes averías han provocado que los larenses realicen tomas ilegales de otros transformadores, corriendo el riesgo de una sobrecarga.

Aunque podamos causar una sobrecarga no podemos estar sin electricidad por tanto tiempo”, dijo Maritza Bravo.

Cerritos Blancos II, Portachuelos, Toñito Uranga de Pavia y bloques de la Urb. Sucre son algunos de los sectores en los que contabilizaron más de 30 días sin el servicio.

Escasez de combustible

Debido a la escasez de combustible, muchos vehículos han quedado paralizados en los estacionamientos. Y salir de la casa a trabajar o hacer alguna diligencia es un dolor de cabeza. En la mayoría de los casos los tramos son muy largos, situación que obliga a los larenses a caminar para llegar a sus destinos.

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Sobre todo al oeste, sur y norte de la ciudad, diariamente las personas que van a trabajar caminan exhaustos largas distancias; muchos de ellos sin efectivo para subirse a una de las pocas unidades que transitan por la zona. También hay otros que piden la cola para ahorrarse unas cuantas cuadras.

Quienes están obligadas a salir deben estimar al menos dos horas para llegar a tiempo a su destino; y quienes se suben a una de las pocas rutas, denuncian que hay un cobro excesivo del pasaje.

Rutas que van desde Barrio Unión hasta el centro cobran 150 mil bolívares, al igual que las que van desde Metrópolis hasta El Terminal. Para quienes viven al norte si quieren abordar una unidad deben disponer de 500 mil bolívares ida y vuelta.

Barquisimetanos agobiados por fallas en servicios públicos

Fuente: La Prensa de Lara

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