Cae la demanda: el factor más perjudicial para la industria venezolana. La llegada de la pandemia a Venezuela hizo que las expectativas sobre un mayor dinamismo económico para 2020 se desvanecieran.

Tras iniciar  la cuarentena decretada el pasado 13 de marzo, la gran mayoría de las empresas industriales y comerciales quedaron totalmente paralizadas. Los sectores priorizados para ejercer las actividades productivas abarcaron solo un mínimo porcentaje de estos sectores. Apenas incluyó a los sectores alimentos, comunicaciones y medicinas. E incluso ellos han tenido que operar durante al menos ocho años bajo condiciones altamente desfavorables.

De acuerdo con cifras del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) 30% del comercio estaba amenazado antes de la llegada del Covid-19 a Venezuela. Nuestro país acumula siete años de recesión y tres años de una hiperinflación. Y esto ha desplazado el poder adquisitivo de los ciudadanos, pero también golpeado duramente a la actividad comercial.

Enfrentan enormes dificultades

El gremio sostiene que entre 80% y 90% de los comercios ha enfrentado enormes dificultades. Y es que apenas 2 de cada 10 empresas privadas del país han podido operar sin interrupciones durante esta pandemia. Vale recordar el esquema 7+7 impuesto por el Gobierno como estrategia para frenar la propagación del virus.

Para Consecomercio, la variable que más influye en el comportamiento del comercio venezolano es el consumo interno. En 2019 cerró con una caída del 30% como consecuencia de la fuerte caída del poder adquisitivo de los venezolanos. La población ha tenido que priorizar la compra de alimentos o medicinas en la medida de sus necesidades y capacidades.

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En ese orden, la organización prevé que por la influencia del Covid-19, 2020 terminaría con una caída de 76% del consumo, según los estudios más recientes.

La situación del parque industrial venezolano es igual de desalentadora. Este año, según la data de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) el sector se contrajo 50% en comparación a 2019, pues alrededor de 1.200 empresas no aguantaron la paralización económica que provocó la pandemia y no han podido retomar sus operaciones.

En la misma línea, la baja demanda nacional se mantuvo durante todo el 2020 como el factor que más impactó la fabricación de productos, seguido de la escasez de combustible para transporte y operaciones, así como la precariedad de los servicios básicos.

En modo supervivencia

Adán Celis es presidente del gremio industrial. Y asegura que el mayor obstáculo de la actividad manufacturera es la falta de políticas públicas eficientes en materia económica. Esto sumado a la precariedad de servicios públicos y la escasez de combustible. Y más reciente, los pagos excesivos de tributos fiscales. Esto ha mantenido a las empresas del sector con un nivel de operatividad promedio por debajo de 22%.

Así lo reflejó la última Encuesta Cualitativa de Coyuntura Industrial trimestral. Los resultados arrojaron que el promedio de utilización de la capacidad instalada de la industria durante julio-septiembre fue de 22,2%. Además 57% de empresas mantiene una operatividad por debajo del 20%.

Solo han resistido o experimentado un ligero repunte los sectores priorizados de alimentos, bebidas y tabaco. Estos registraron una operatividad de 36,4%. Mientras que el sector químico y farmacéutico, tuvo una capacidad operativa de 21,8%.

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El mismo estudio evidencia que el aparato productivo venezolano se encuentra en modo supervivencia. La mayoría de las pequeñas empresas no realizó inversiones durante los últimos meses de 2020. Mientras las grandes empresas tuvieron que invertir únicamente en mantenimiento e inventarios.

Felipe Capozzolo, presidente de Consecomercio, estima que las dramáticas cifras de afectación no se revertirán en solo un mes. Esto lo dijo en referencia a la flexibilización de la actividad económica autorizada por el Ejecutivo durante el mes de diciembre.

El líder gremial considera que es imprescindible que la flexibilización vaya más allá de la temporada decembrina. Y enfatiza en la necesidad urgente de superar la intermitencia y trabajar de manera continua y segura. A su juicio esto es posible, como lo han demostrado los sectores priorizados.

«Los comercios y las empresas son reflejos de la población. Tenemos muchas pequeñas empresas sin capacidad de flujo de caja para aguantar más tiempo sin operar. Y muchas no podrán volver a abrir sus santamarías», afirma Capozzolo.

Apuestan por la reinvención y el diálogo

Gran parte de los industriales estima que la situación económica seguirá siendo crítica para 2021. Pero Adán Celis apuesta por pasar de la sobrevivencia a la reactivación.

Celis expresa que el panorama se muestra incierto y confuso para el 2021. Pero tiene la convicción de que sucederán los cambios necesarios para enrumbar al país hacia el crecimiento. «Con fe y mucho compromiso nuestros industriales han demostrado que creen en Venezuela y que existen motivos para continuar», señala.

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En ese sentido, Celis sostiene que el sector deberá reinventarse. Y buscar nuevas estrategias para seguir operando, generar ingresos y adaptarse a la nueva realidad.

Capozzolo, por su parte, considera que a partir de enero debe comenzar a fluir un diálogo constante y estructurado donde intervengan todos los sectores. Desde su perspectiva, debe conformarse una gran marca país, que sirva para recomponer el mercado interno.

«Tenemos que lanzar lo nuestro como expresión definitiva de lo que es ser venezolano. Ya no exportamos petróleo, debemos pensar qué vamos a exportar», agregó el gremialista. Luego enfatizó que el sector privado debe prepararse para ser el que ahora sostenga al país.

Cae la demanda: el factor más perjudicial para la industria venezolana

Fuente: Banca y Negocios

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