¿Cansado de que te digan ‘nosotros te llamamos’? Aplica estas estrategias para brillar en tu entrevista de trabajo

¿Cansado de que te digan ‘nosotros te llamamos’? Aplica estas estrategias para brillar en tu entrevista de trabajo

La entrevista de trabajo puede ser uno de los momentos más estresantes en el proceso de búsqueda para cualquier persona. Aparentemente estamos allí, solos ante nuestros posibles jefes, para ser juzgados en todos los sentidos. Todos hemos pasado por eso alguna vez. Estoy seguro que puedes salir adelante en estas situaciones, pero también cometer algunos errores que evitarás muy fácilmente. Te decimos cómo prepararte.

Antes de llegar

Primero pregúntate ¿por qué vas a esa entrevista de trabajo? Aunque seguramente la respuesta más obvia es ¡pues para conseguir ese trabajo!, la mejor respuesta sería: para expandir tus opciones. No se trata de conseguir cualquier trabajo en el lugar que sea y con un sueldo que no sea bien pagado. Más bien se trata de encontrar una oportunidad de crecimiento profesional y personal que te acerque a tus propias metas.

Quizás el error más común es éste: vamos a las entrevistas demasiado dispuestos a “agarrar lo que sea”; a decir que sí a todo. Pero ten mucho cuidado: esta estrategia puede ser contraproducente a corto y a largo plazo. No entres a una entrevista con “¡voy a conseguir esta chamba!” en mente, sino con “vamos a conocernos”.

Ni te casaste con la primera niña que viste, ni compraste el primer auto que se te atravesó ¿verdad? Un trabajo es un compromiso profesional a largo plazo, y es beneficioso para ambas partes encontrar el espacio adecuado. No solo el empleador puede “escogerte”, sino también tú puedes escogerlos a ellos.

El proceso de búsqueda de trabajo rara vez se resuelve en la primera entrevista o en la primera oportunidad. Date tiempo de buscar también lo que tú quieres.

Esta actitud más abierta y relajada te permitirá, también, hacer mejores preguntas y mostrarte más tranquilo, relajado y seguro de ti mismo. Ojo: No te digo que seas una diva; digo que la relación y el interés han de ser mutuos.

Al llegar asegúrate de crear una conexión

No confundas seguridad con desarreglo. Si es verdad que no has de parecer desesperado tampoco te conviene aparentar desinterés. La clave es ésta: mostrar interés genuino en la entrevista: en la oportunidad de conocerse mutuamente y hacer preguntas pertinentes.

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Por eso, llega siempre muy puntual y viste según la ocasión. Saluda con mano firme y sonriente. Preséntate y habla de ti un poco, además de entregar (si es el caso) tu currículum.

Tu currículum ha de ser:

Completo, pero no demasiado extenso. No más de dos páginas.
Con datos pertinentes a tu trabajo (no, el concurso de baile en la secundaria no es relevante en tu entrevista para contador).
Bien diseñado y limpio (existen formatos sencillos y descargables).
Bien escrito y sin faltas de ortografía (revísalo dos veces, porfa).
Tu foto: actual y profesional. Nada de fotos recortadas de Facebook o de la fiesta.
Puedes hablar un poco de ti, de tus antecedentes, de tu familia y de las cosas que te gustan. Los primeros minutos de la entrevistas son para conocerse un poco y ver si existe el “click” necesario.

Recuerda que no solo se contrata a gente por sus capacidades técnicas o sus diplomas, sino también por sus valores y virtudes; que sea confiable, amable, genuino, puntual y agradable en el trato. Ahora vamos al centro de la entrevista.

Durante la entrevista

Eventualmente el empleador dará la pauta para iniciar con la parte “seria” de la entrevista. Quizás quiera hacer algunas preguntas y ahondar en tu experiencia y capacidades. Durante la fase de preguntas, recuerda:

Sé honesto. De nada sirve sobrevenderte y decir que eres experto en tales o cuales cosas si después vas a demostrar lo contrario. Habla con tranquilidad de lo que puedes o no puedes hacer. Nadie sabe hacer todo, así que quítate esa presión de una vez.
No prometas cosas que no puedes o quieres cumplir. ¿Horas extras, viajes, proyectos, capacitaciones, etcétera? Espera; no respondas que sí a todo. Se vale preguntar y cuestionar también. No te olvides que, en cierto sentido, tú también los estás entrevistando a ellos. Estás buscando un trabajo que te acerque a tus propias metas, pero…
El timing es importante. Antes de preguntar sobre tus derechos (sueldo, vacaciones, bonos, etcétera) haz muchas preguntas sobre tu trabajo: tus responsabilidades, tus metas, la cultura en la empresa; las cosas que quieren lograr y qué se espera de ti a largo plazo.

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Ya casi llegas, no te apresures

La entrevista está llegando a su fin. Contesta a todo lo que te pregunten con franqueza y energía. Mantente positivo hasta el final y procura recabar la información que necesites, así como transmitir la información que ellos necesitan. Cuidado: no trates de forzar ni cerrar el trato allí mismo. Tanto ellos como tú necesitan sopesar los pros y los contras de una relación laboral. Date tiempo pata procesar tus propias opiniones y, si tienes, considerar estas cosas con tu esposa o tu pareja.

Siempre es mal negocio hacer cosas con prisa –comprar, vender, casarse, contratarse- así que no eches por la borda el proceso que has llevado tan bien hasta ahora. Si tras la entrevista ves que este trabajo no es para ti, hazlo saber con franqueza y expresa tus razones. “Luis, te agradezco el tiempo y la entrevista, pero creo que esta opción no es para mí. La verdad es que busco…. un sueldo un poco más alto / tener los fines libres para pasar en familia / oportunidades en otras áreas / seguir estudiando”. Ellos agradecerán tu honestidad… ¡o quizás tengan otro puesto que sí se acomode mejor!

Si tras la entrevista sigues interesado, entonces hazlo saber con sencillez. “Luis, te agradezco la entrevista. Por lo que me has comentado, sí me interesa continuar con el proceso ¿me podría decir cuál es el siguiente paso?”. Evita bromas y no bajes la guardia. Despídete con una sonrisa y usando el nombre de tu entrevistador.

Después de tu debut, dale seguimiento y aprende

Escucha: aunque hagas la mejor entrevista del mundo no significa que te van a dar el trabajo. Puede ser que tengan un mejor candidato o que el puesto no sea para ti. ¡No te preocupes! El temor a ser rechazados nos empuja a exagerar o mentir en nuestras entrevistas; esto puede tener consecuencias catastróficas, incluso si te dan el trabajo. Vale más ser francos y optimistas, pues estoy seguro de que existe la opción perfecta para ti, y que está más cerca de lo que crees.

Atiende al proceso de contratación del que ya hablaste en la entrevista. Algunos puestos son de contratación inmediata, pero en otros puestos de confianza o liderazgo el proceso puede tomar semanas o meses. Si ves que las cosas no avanzan, puedes hablar por teléfono o enviar un correo de seguimiento. Entre tanto ¡no te quedes sentado! Hasta que no tengas un “sí” definitivo, puedes seguir buscando opciones o yendo a otras entrevistas. No es desleal ni falso. Al contrario, abrir tu abanico con más opciones no puede hacer sino favorecer tu decisión final.

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Si no te contratan, tendrás más oportunidades. Agradece y deja la puerta siempre abierta. Si puedes, pregunta los puntos en donde puedes mejorar; aprende, crece y sigue buscando. Si sí te contratan ¡adelante! Ahora sí, informa a tus otros entrevistadores que has recibido una oferta y que la has aceptado.

Que te “den” el trabajo es solo el primer paso. Los trabajos siempre tienen dos sueldos: uno en dinero y otro en aprendizaje ¡Da todo lo que tengas y aprovecha los dos al máximo! Gran coincidencia del universo: la gente que trabaja mucho tiene mejor suerte que la que no trabaja tanto.

¿Con cuánta suerte te vas a despertar hoy?

FUENTE: Entrepreneur/Francisco García Pimentel

 

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