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Carlos Gómez de Llarena: Hace falta gente que escuche para empezar a replanificar Caracas

Carlos Gómez de Llarena: Hace falta gente que escuche para empezar a replanificar Caracas

Carlos Gómez de Llarena: Hace falta gente que escuche para empezar a replanificar Caracas. La arquitectura venezolana le debe mucho. Es un referente obligatorio para quienes decidieron abrazar el arte y la técnica de proyectar, diseñar, construir y modificar el hábitat a través de edificios, estructuras arquitectónicas, urbanas y espacios públicos.

A sus 80 años sigue siendo un hombre inteligente, brillante, admirable. No puede esconder la claridad con la cual puede ver cosas que al común de la gente se le dificulta ver. Como tampoco oculta sus ganas por hacer de Caracas – ciudad que conoce como la palma de su mano y que lleva impresa sus huellas dactilares en sus poco más de 776 Kms2 –, una metrópolis apta y sobre todo segura para sus habitantes.

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Hacer una metrópolis apta y segura para sus habitantes

La experiencia adquirida a lo largo de tantos años de ejercicio de la profesión y un Premio Nacional de Arquitectura que ganó en el año 1976 por el extraordinario proyecto de la Torre Europa, con apenas 37 años de edad, han hecho de Carlos Gómez de Llarena la eminencia que hoy es reconocida aquí y allende las fronteras.

Nacido en Zaragoza, España en 1939, el joven Carlos Gómez emigró a Venezuela con tan solo 15 años. A los 18 empezó a estudiar Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Su brillantez se reflejó a lo largo de toda su carrera, graduándose con honores por esas cosas del destino, en la Universidad de Los Andes (ULA), donde apenas egresó comenzó a impartir clases de Geometría Descriptiva.

Mientras acudía a las aulas de la UCV para obtener sus conocimientos teóricos, adquirió los prácticos de la mano de arquitectos de la talla de José Miguel Galia, Martín Vegas Pacheco, Walter J. Alckock y Moisés Benacerraf, con quienes hacía trabajos que le permitieron costear su carrera universitaria.

Ganó el Premio Nacional de Arquitectura en 1976 por el proyecto de la Torre Europa

Ganó el Premio Nacional de Arquitectura en 1976 por el proyecto de la Torre Europa

Carlos Gómez de Llarena trabajó en sociedad con Moisés Benacerraf durante 33 años. Ambos son padres de proyectos extraordinarios como la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas (1986), la Torre Europa (1971), el Palacio de Justicia (1983), la Torre América (1978), la torre Banco Unión (1987), el Centro San Ignacio (1998), el Parque Vargas en la avenida Bolívar y la Galería de Arte Nacional (2005), todos íconos urbanos de Caracas y con un gran valor simbólico.

El Centro San Ignacio obtuvo el mismo año de su inauguración el Premio a la Arquitectura Latinoamericana otorgado por la Fundación Mies van der Rohe, en la categoría arquitectura contemporánea.

Además de su extensa experiencia como arquitecto, ha sido docente en Venezuela y fuera del país. Ha recorrido las aulas del Instituto de Diseño Neumann, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, y profesor invitado de la Graduate School of Architecture, Planning and Preservation de Columbia University.

El haber trabajado en tantos proyectos para Caracas le permitió conocer a fondo su realidad. Junto a un grupo de colegas fundó el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU), espacio de discusión sobre temas urbanos que les permitió hacer propuestas interesantes para Catia y Petare.

El bulevar de Catia lo propusimos nosotros. Y hay una ubicación de edificios a los lados de las estaciones del Metro que también hicimos nosotros. Elaboramos la ordenanza del perfil de los edificios para el bulevar, tomando como ejemplo los edificios que construyó el Centro Simón Bolívar (CSB) allí”, señala Gómez de Llarena a Gente que Construye.

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Caracas vulnerable, Caracas vulnerada

Lamenta que los funcionarios venezolanos que tienen a su cargo la toma de decisiones, opten finalmente por ejecutar aquellas que les dan réditos políticos o financieros sin pensar siquiera en el riesgo en el que están sumiendo a las poblaciones que representan.

Un buen día del año 2001, Carlos Gómez de Llarena recibió una llamada del Lamont-Doherty Earth Observatory de la Universidad de Columbia, casa de estudios con la que siempre mantuvo buenas relaciones después de su experiencia como docente.

Hay un antes y un después del estudio que presentó la Universidad de Colombia sobre Caracas

Hay un antes y un después del estudio que presentó la Universidad de Colombia sobre Caracas

Un antes y un después del estudio que de la Universidad de Colombia sobre Caracas

Ellos querían hacer con dos maestrías de la universidad, la de Diseño Urbano y la de Planificación Urbana, una síntesis de Estudios de la Tierra para ver qué aspectos habría que cambiar a fin de disminuir los daños en una ciudad vulnerable. Y ellos eligieron Caracas. Pudieron haber elegido Tokio o El Cairo, pero eligieron Caracas. Vinieron más de 30 alumnos y ocho profesores, quienes se quedaron una semana completa para levantar toda la información, trabajo que le llevó un semestre. Ellos volvieron de nuevo para entregar ese trabajo que, en definitiva, te cambia la visión de Caracas totalmente”, explicó.

A Gómez de Llarena siempre le interesó el urbanismo de la otrora sucursal del cielo. Pero para él hay un antes y un después del estudio que presentó la Universidad de Colombia.

Arquitectos, urbanistas e ingenieros han venido trabajando sobre Caracas como si se tratase de una ciudad normal. Pero la realidad es otra. La sultana del Ávila es absolutamente vulnerable y a lo largo de tantos años ha sido terriblemente vulnerada.

Caracas es sensible a movimientos sísmicos y a deslaves. La ciudad está confinada en una especie de batea y la historia y los estudios adelantados así lo han documentado. También es cierto que la mayoría de su población piensa que esos posibles eventos se repetirán a largo plazo.

Eso está en la mente de la gente, pero todo el mundo lo borra para poder sobrevivir. Y los políticos, los ingenieros, los urbanistas y los que tienen que ver con la vulnerabilidad, se lo toman bastante a la ligera”, enfatizó al advertir del peligro que cualquier evento natural puede desencadenar en Caracas.

El equipo de especialistas de la Universidad de Columbia adelantó un estudio multidisciplinario y multirriesgo de la capital de la República. Este los llevó a concluir que Caracas es una ciudad totalmente desfragmentada en capas de conocimiento que no se integran una a la otra.

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El surrealismo en su máxima expresión

Caracas tiene un sistema de tránsito radial. Por la capital pasan todas las comunicaciones del país, de este a oeste, de norte a sur.

Si se quiere unir a Barquisimeto, Falcón o Valencia con Puerto La Cruz, obligatoriamente hay que atravesar Caracas y a través del distribuidor El Pulpo, que es el conector.

Pero El Pulpo fue construido antes del sismo de 1967. Así que por esencia y por principio, no cumple con las normas antisísmicas. En caso de un movimiento telúrico importante, no se está incomunicando a Caracas, se está incomunicando a un país completo.

Caracas es terriblemente vulnerable

Caracas es terriblemente vulnerable

Caracas no cuenta con un sistema de drenaje. El equipo de estudio reveló que Caracas tiene un problema gigantesco con el agua porque es una batea.

En caso de precipitaciones extremas – como las del año 1999 –, esa agua que baja de Las Adjuntas, del río Valle, de la montaña o del Ávila, tiene un único drenaje en El Llanito.

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El Llanito además es la zona más angosta del río Guaire, es el área donde termina la canalización en concreto. Pero además presenta otro problema de construcción de viviendas de lado y lado, con ranchos hasta el borde del agua.

Caracas no cuenta con un suministro de energía eléctrica confiable. La electricidad que llega a Caracas proviene de El Guri, atravesando una falla que se llama Victoria.

Si se caen dos o tres torres, la capital no solamente se queda sin electricidad sino también sin agua potable.

Caracas  y la vulnerabilidad de sus zonas populares

Caracas no cuenta con un sistema de almacenamiento de agua potable. La capital se surte de agua a través del sistema Tuy, que bombea agua de una cota de 150 metros a 900 metros.

Esa agua no llega a tanques porque no existen. Los que había fueron inutilizados.

El Instituto propuso incrementar la capacidad de almacenamiento de agua en Caracas. En caso de sismo o falla eléctrica importante, la ciudad podría tener reserva de agua para una semana porque esta bajaría por gravedad.

Caracas tiene una sola ventaja. El estudio reveló que la única ventaja que tiene la ciudad es el aeropuerto de La Carlota. En caso de una contingencia que incomunicara a la capital, La Carlota sería el único lugar por el cual pudiera ingresar la ayuda humanitaria a través de aviones Hércules o C-5.

Caracas es vulnerable en sus zonas populares. El tema de los ranchos lleva una mención aparte. Para 2001, fecha del estudio, más del 40% de la población vivía en ranchos construidos en pendientes, mal construidos y con fundaciones básicas que hoy soportan seis o siete pisos adicionales.

Si se registrara un sismo de magnitud 8 en la escala de Richter – que es la gradación calculada para el terremoto de 1812 en Caracas –, la cifra de muertos sería incuantificable. En 1812, murieron 10 mil personas de una población de 52 mil.

La Universidad de Columbia encontró que el problema más grave no está en el hecho de que el edificio se caiga, sino en el que las personas no tienen por dónde ni hacia dónde salir.

Los ranchos están construidos en calles tan estrechas. Ante un sismo importante se vienen abajo y taponan el acceso potencial de bomberos, protección civil y grupos de rescate. Evitan además el escape de las víctimas del sismo y el ingreso de ayuda como agua y alimentos.

Caracas no cuenta con un estudio de microzonificación de los suelos. Funvisis ha hecho algunas mediciones, pero las normas sísmicas que rigen en Venezuela son iguales para todo el país.

Da igual si estás montando en roca que si estás en Los Palos Grandes. Da igual que estés en Mérida que en Falcón.

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Falta gente que escuche

Los científicos hicieron un diagnóstico tan descarnado en apenas un semestre. Ustedes me preguntaban qué hay que hacer. Hace falta alguien con dos dedos de frente que escuche esto, porque uno se pregunta ¿Qué ingenieros tenemos? ¿Qué planificadores tenemos?”, dijo.

Gómez de Llarena asegura haberse sentado con todos los funcionarios que le han pedido consejo. Pero nadie ha escuchado sobre la tremenda complejidad del caso.

Con el alcalde metropolitano Antonio Ledezma, conversó ampliamente sobre el estudio del Lamont-Doherty Earth Observatory.

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Se sorprendió de la propuesta hecha por los científicos. Ledezma la catalogó como plan de gobierno para la Gran Caracas. Pero finalmente fue diseñado el Plan Caracas 20-20 que no incluyó políticas de prevención e incorporó la eliminación de la pista de la base aérea de La Carlota para convertirla en parque.

El gran arquitecto pide a los profesionales de la ingeniería y el urbanismo tomar conciencia del peligro que se cierne sobre Caracas a la hora de proyectar

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Los ingenieros sísmicos han estudiado el problema sismológico, pero no lo han hecho en relación con las construcciones. Los ingenieros hidráulicos han estudian lo que tiene que ver con las lluvias y los cauces, pero no tienen relación con los ingenieros sísmicos ni con los planificadores urbanos. Y los planificadores urbanos sólo andan adjudicando densidades en Caracas, sin saber lo que hay abajo en el suelo”, lamentó.

También le preocupa sobremanera que ninguna autoridad anterior ni actual haya tomado en consideración la prevención como clave para evitar tragedias. O por lo menos, disminuir sus costos en vidas humanas y daños materiales.

Recordó que organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF), otorgan dinero a los países para protegerse de desastres naturales. Esos son llamados fondos de supervivencia.

Organismos internacionales otorgan dinero para protegerse de desastres naturales

Él ha presentado propuestas al alcalde Ledezma y también a la Cámara de la Construcción para fortalecer las calles de los barrios con estructuras de acero y concreto. Hay convertir la calle en un sitio seguro, que permita a la población escapar, subir o bajar y que admita el acceso de alimentos, de agua, etc.

Este proyecto podría ser utilizado no solo en Caracas sino en muchas zonas de América Latina donde hay tantos ranchos. Aquí hace falta gente que escuche para replanificar Caracas y ver dónde deberían ir densidades altas y densidades bajas bajo criterios geológicos y no bajo criterios políticos o financieros”, sentenció.

Simultáneamente al tema de los ranchos, propuso trabajar sobre los problemas definidos en el estudio de la Universidad de Columbia, para diseñar la Caracas futura.

No dudó en señalar que “lo que está pasando hoy es suicida”. Quienes gobiernan a la ciudad tiene responsabilidad directa sobre lo que ocurra a su población.

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Gómez de Llarena culminó manifestando que cuando una persona elige a un gobernante es para que gobierne y tome decisiones en los temas que incumben a toda la población. Incluso si estas no resultan populares. Se es responsable no solamente por las acciones asumidas sino también por las omisiones.

Me preocupa que quienes aspiran a gobernar no tengan acceso a esto. Caracas no es una ciudad común. Es enormemente vulnerable, es todo un problema estructural”.

Carlos Gómez de Llarena: Hace falta gente que escuche para empezar a replanificar Caracas

 

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