CICPC advierte de delitos informáticos: “María” sigue cometiendo estafas. “¡Hola!, soy María”. Así inicia un mensaje común en las redes sociales, que debe ser tomado con desconfianza; pues es la antesala de una situación que pudiera terminal muy mal, al convertir al receptor en víctima del delito de estafa.

La Nación Web publicó un trabajo en el cual funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), alertan sobre el incremento de los delitos informáticos a través de las redes sociales; especialmente de la plataforma WhatsApp.

Las autoridades siguen haciendo recomendaciones, llamando a la precaución y la desconfianza; pero parece no funcionar, porque el número de personas afectadas sigue en ascenso.

El director nacional del CICPC, comisario Douglas Rico, no solo ha difundido mensajes de advertencia, sino que también autorizó a las oficinas de todo el país adelantar una campaña de orientación.

En tanto, las brigadas de Delitos Informáticos, Telefonía y Delincuencia Organizada prosiguen con las investigaciones para tratar de detener el envío de mensajes; pues se ha comprobado que estos provienen de diferentes organizaciones delictivas.

Tan solo un nombre

Las operaciones son dirigidas en el Táchira por los comisarios Wílmer Uribe Guerrero, director de la delegación estadal; y Carlos Javier Luna, jefe de la delegación municipal San Cristóbal. Ambos despachos adelantan investigaciones relacionadas con estafas cometidas a través de las redes sociales; y particularmente WhatsApp, el medio favorito para captar incautos.

Inicialmente los mensajes se enviaban a nombre de “María”; la amiga que, luego de saludar con amabilidad, ofrecía dólares para la venta. “María” estafó a numerosas personas, que en su oportunidad acudieron a las oficinas policiales a consignar las respectivas denuncias.

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La policía reaccionó y advirtió a la población; situación que obligó a los estafadores a cambiar el nombre, pero no el procedimiento. “María” pasó a ser “Ana” o “Carmen”, entre otros muchos más; en tanto que en el rango masculino se utilizaban los nombres de “Juan”, “José” y “Jorge”. Nombres, a secas, sin apellido, pero con un escrito elaborado para llamar la atención y generar credibilidad.

Para los funcionarios policiales es asombroso que la gente colabore con los estafadores; y, en vez de hacer preguntas o pedir detalles claves, simplemente responden de manera favorable. Gran parte asume que “María” era en realidad una persona conocida, a quien no solicitaban información.

Hábilmente, “María” acepta el diálogo, sigue la corriente, hasta que suelta el bambinazo. “Tengo unos dólares para la venta”. En los casos que se encuentran bajo investigación policial se observa solo la utilización de un nombre y ningún apellido.

Hasta vacunas contra el COVID-19

Las ofertas son variadas, no se trata solo de dólares, también se hace con una variedad de bienes y servicios. “Tengo la posibilidad de conseguir artículos del programa Mi casa bien equipada”, dicen; y últimamente están ofertando vacunas contra el COVID-19, lo cual por supuesto no es gratis; ya que tienen un costo que debe ser cancelado en divisas, al igual que el aporte para la persona que está ayudando.

Una vez que reciben el dinero, desaparecen, bloquean números telefónicos y cuentas de Internet. Procuran no dejar rastro.

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Las investigaciones desarrolladas por el Cicpc han llevado al arresto de varias personas. En un primer momento, en Caracas, lograron llegar hasta “María”, a quien apresaron junto a sus cómplices. Les decomisaron equipos y se anunció con júbilo el desmantelamiento de la banda. Pero pronto se descubrió que las estafas seguían y que en realidad había muchas “Marías”, en vista de que son numerosas organizaciones delictivas que operan en las redes sociales. A algunas se les hizo seguimiento hasta algunas cárceles del país.

Actuar con precaución

En el Cicpc Táchira se están trabajando varios casos y los expertos en telefonía han hecho seguimientos de los mensajes hasta otros estados de Venezuela. Son varias las redes inmersas en este negocio lucrativo.

Un funcionario dijo que quienes reciben mensajes no deben asumir automáticamente que se trata de una persona conocida. Si cree que fue enviado por determinada persona, se debe comunicar con ella a fin de comprobar que la oferta es verdadera y que realmente se trata de la persona que conoce.

Asimismo, recomienda evitar el diálogo con la persona sospechosa porque esta, de manera hábil, va sacando información que luego utiliza a su favor. Verifique, desconfíe, evite el diálogo y realizar transacciones, si antes no ha confirmado.

Por lo general, se pretende evitar que esto ocurra con: “Este es mi nuevo número telefónico, apúntalo por ahí”. Con eso se pretende evitar que se llame a la verdadera “María”.

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Venta de divisas

La comisaria del Cicpc, abogada y locutora, Liliana Núñez Urrea, es la encargada de difundir la campaña de prevención a nivel del estado Táchira. Y al respecto recomienda:

1.- Evitar abrir enlaces de números desconocidos.

2.- Verificar siempre el remitente con una llamada telefónica.

3.- Actuar con precaución y desconfianza.

Finalmente, recomienda no permanecer indiferente ante el delito y hacer la correspondiente denuncia y notificación ante las autoridades.

Otro investigador comentó: “¿Quién no conoce a una María, Carmen o a un José? El exceso de confianza hace que se asuma el contacto como cierto y no se verifica. Entonces ocurre la estafa”. Así mismo, recomendó no aportar detalles personales que pueden ser utilizados en contra; tampoco divulgar datos de sus cuentas para evitar que sean hakeadas. La imprudencia y el exceso de confianza son puntos de alta vulnerabilidad.

CICPC advierte de delitos informáticos: “María” sigue cometiendo estafas

Fuente: La Nación Web

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