Computación Afectiva

Computación Afectiva

A los filósofos les parece arrogante el término y descalifican a quienes lo usan; entre ellos, destaca:

Hubert Dreyfus, maestro de Berkel egresado con “Cum Laudem” de Harvard.

En 1965 publica el libro “Alquimia e Inteligencia Artificial”, donde en forma agresiva se lanza contra Allen Newell y Hebert A. Simon (Premio Nobel de Economía) investigadores de IA y autores de los programas “Logic Theory Machine” y “General Problem Solver”, donde afirmaban que estos programas podrían resolver cualquier tipo de problemas, entre muchas otras cosas afirmaba que en 10 años las máquinas le ganarían al hombre a jugar ajedrez.

Dreyfus era admirador y estudioso de Marthin Heidegger, filósofo alemán autor de “Ser y tiempo”,.

Quizás el libro más profundo y complejo que se haya escrito sobre el ser, por lo que es entendible su reacción.

Pensar que una máquina pudiese igualar a la mente era absurdo.

Dreyfus ataca cada postulado que escriben Newell y Simon.

Como comentario afirma que la máquina nunca le ganará a un buen jugador en ajedrez, años después tendría que corregir su libro.

En uno de los puntos más relevante y de sentido común afirma algo, que la mayoría de las personas opinamos en el tema de la IA.

Y es referente al papel afectivo consciente a la hora de tomar decisiones.

“Lo hicimos así porque nos dio la gana”, en la política lo vemos a diario, las sensaciones, sentimientos y deseos nos hacen tomar decisiones irracionales.

Computación Afectiva

Darle sentimientos a las máquinas es algo que solo se ha hecho en la ciencia ficción

¿Qué utilidad podría tener en el mundo comercial y de negocios?

Bien, pues parece que a un grupo de científicos le ha parecido importante que las máquinas puedan conocer los sentimientos.

El estado de ánimo de sus interlocutores humanos y para tal efecto están desarrollando lo que ellos llaman computación afectiva.

La computación afectiva desarrolla sistemas y dispositivos que puedan identificar, reconocer, interpretar, procesar y estimular las emociones humanas.

Hoy las computadoras nos sirven más para relacionarnos socialmente que para informarnos y la introducción de bots (robots) se hace más frecuente. ¿Cómo puede una máquina lograr empatía con una persona?

Algo que refleja de inmediato nuestro estado de ánimo es el tono de la voz, las posturas, los gestos en la cara, el ritmo en que tecleamos, los cambios de temperatura de la mano con la que sujetamos el ratón.

Los científicos están desarrollando algoritmos que puedan, mediante micrófonos y cámaras, captar nuestro estado de ánimo y actuar en consecuencia.

Esto se hace mediante técnicas de aprendizaje automático que reconocen la voz, el lenguaje natural y la detección de expresiones faciales.

Como nos ayuda la computación afectiva?

Uno de los primeros usos que se le está dando es en los cursos en línea.

¿Cómo saber si el alumno está aburrido, molesto, interesado o frustrado?

Previo reconocimiento del estado anímico del alumno se podría cambiar el estilo de impartición del curso.

Uno de los usos interesantes es el control social, por ejemplo, va un grupo o un conductor en su carro enojado o dormitando, el carro podría avisar del peligro al mismo conductor o a conductores cercanos.

Cuando escribimos un email podría alertarnos de que estamos siendo muy agresivos u ofensivos, en el comercio podrían detectar la aceptación de un producto por la gente que lo está viendo, las aplicaciones son tan grandes como la actividad humana.

Una ventaja adicional, que contradice a Dreyfus, es que la computación afectiva genera contexto ayudando a entender mejor a la persona.

Estamos aún muy lejos de que la IA entienda la naturaleza humana en toda su extensión y mucho más lejos del concepto que Heidegger tiene sobre el ser, pero los avances en aprendizaje automático, la computación afectiva y otras técnicas irán cerrando la brecha.

FUENTE: Hoy:México/Marcos Barraza

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