Construir con la imaginación

Construir con la imaginación

Los más pequeños plantean propuestas para construir una ciudad mejor en los talleres sobre arquitectura que recorren los barrios. Se trata de una iniciativa muy positiva que vale la pena compartir e imitar en Venezuela.

“La arquitectura está más presente en nuestras vidas de los que nosotros creemos. Vivimos en arquitectura”. Así lo afirma Alberto Alonso Crespo, arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid, que -junto con Ana Alfonso Román, técnico en Educación Infantil- ha desarrollado unos talleres de arquitectura para niños: “Minitectos”.

“Es una práctica lúdico-educativa que lo que pretende es concientizar y acercar a los niños al mundo de la arquitectura y el urbanismo. Y por esta vía se aproximan a la ciudad misma.  Ellos a través de su propia experimentación tienen un acercamiento al mundo de la arquitectura”, informa Alberto. Estos talleres en concreto se enmarcan dentro de unos llamados “Barrio a barrio”, y fomentan la participación infantil en la ciudad.

Aprender jugando

Para acercar a los niños al mundo de la arquitectura, los organizadores creen que a través del juego se pude educar, por lo que las actividades son uno de los pilares fundamentales de estos talleres. “Hoy por ejemplo hemos tratado la arquitectura en los dibujos animados y en la naturaleza. Los mayores están haciendo el Nido del Pájaro, que es el estadio de Pekín”, relata Alberto, quien afirma que todas son actividades muy básicas. “Utilizamos el juego para aprender, es nuestra base de trabajo”, subraya.

Otra de las actividades que han hecho ha sido construir una torre con palillos y gominolas, una de la que más les ha gustado a los niños. Después de realizar la actividad del día, cada niño, individualmente, propone, frente a sus compañeros, lo que significa para ellos.

Por grupos, uno de más mayores, y otro de más pequeños, realizan distintas actividades adecuadas para su edad. Aunque, hay niños de cuatro años que tienen la imaginación más desarrollada que otros más mayores. “A los más mayores les cuesta más proponer porque tiene algo de vergüenza. No tiene filtro, y sus propuestas son limpias. Cosas que nosotros no nos atrevemos a decir, ellos con total facilidad lo proponen”, explica el arquitecto.

Una vez terminado el taller, muchas de las propuestas que dicen los niños salen a la luz. “Partiendo que su imaginación es ilimitada, hay que pasar por el filtro de la realidad sus propuestas y sí que son a veces más realistas de lo que nosotros nos creemos”, afirma.

Construir con la imaginación

FUENTE: El Correo de Zamora

 

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