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People walk past closed stores during a blackout in Caracas, Venezuela March 27, 2019. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins
People walk past closed stores during a blackout in Caracas, Venezuela March 27, 2019. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

Crisis en Venezuela: Caminar kilómetros, fabricar lámparas de aceite, salar la carne

La crisis en Venezuela ha llevado a sus habitantes a caminar kilómetros, fabricar lámparas de aceite, salar la carne y recoger agua de manantiales y ríos contaminados. Prácticas de la Edad Media que fueron desempolvadas para entrar en vigencia en el país caotizado por un gobierno incapaz de resolver los problemas elementales.

Los venezolanos sobreviven al apagón con prácticas “de la Edad Media” desde el 7 de marzo cuando se registró el primer gran apagón nacional que se extendió por siete días.

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Conseguir agua donde sea

El país petrolero quedó paralizado del 7 al 14 de marzo con el peor apagón de su historia.

Apenas los venezolanos comenzaban a despertar del horror, “la pesadilla” regresó. Amplios sectores están sin luz, sin agua, sin metro y sin conexión a internet o comunicación telefónica desde la tarde del lunes 25 de marzo.

En Caracas, para lidiar con la falta de agua, muchos acuden a las faldas de El Ávila. La cadena montañosa de casi 2.800 metros de altitud domina la capital con su imponente presencia.

Allí van familias enteras. Cargan baldes y bidones, champú, ropa, platos y ollas sucias, y jabones. Y se agolpan en los pequeños desagües y manantiales.

En Venezuela en general no hay sistemas de respaldo para mantener funcionando el bombeo de agua. Sin electricidad, no hay suministro.

Nos han obligado a agarrar agua de estas fuentes que obviamente no son del todo salubres. Pero por lo menos sirve para el baño y lavar los utensilios. Lamentablemente esta es la realidad que estamos viviendo”, comentó Manuel Almeida.

En ocasiones se forman colas y la operación puede llevar varias horas.

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Otros aprovechan las roturas de tuberías de la ciudad para aprovisionarse. Pero el procedimiento no termina allí. Una vez en casa, tienen que hervir o purificar el agua.

Nosotros nos acostamos sin bañarnos”, señaló Pedro José, de 30 años, que vive en una zona popular en el oeste de Caracas.

Algunos comerciantes aumentaron los precios de las botellas de agua o las bolsas de hielo. Estas llegan a costar entre $3 y $5, poco menos del salario mínimo en Venezuela (Bs.18 mil, $5,45).

Los que tienen acceso a dólares, invaden los hoteles que cuentan con plantas eléctricas.

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Conservar la comida como sea

Conservar alimentos es un verdadero reto, aunque mucho más difícil es encontrarlos. Con el corte de luz la mayoría de los comercios está cerrada.

Se debe “compartir los alimentos” entre familiares y amigos, asegura Coral Muñoz, de 61 años. Se siente “afortunada” porque tiene dólares.

Hay que tener mucha mente fría para llevar esto. Tratar de estar acompañados porque en soledad se hace mucho más difícil”, añade.

Muchos cubren con sal la carne o el pollo para conservarlos. Otros se desesperan al tirar comida en mal estado a la basura, en un país donde los alimentos escasean o resultan impagables por la hiperinflación.

Paticas pa’qué las tengo

Para Kelvin Donaire sobrevivir al corte es mucho más complicado. Él vive en la barriada de Petare. Camina más de una hora para llegar a su trabajo en una panadería en Los Palos Grandes.

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Ir a trabajar es vital para él. “Acá al menos llevo un pan a mi casa; si no trabajo, no llevo nada”, explica.

Caminar kilómetros o hacer colas de varias horas para tomar un autobús o conseguir gasolina. Movilizarse puede ser desesperante.

Los pocos buses disponibles están atiborrados pese a que los precios también aumentaron. Se estima que 90% de la flota está parada por falta de repuestos.

Las pocas camionetas que hay abusan. El pasaje costaba 100 bolívares, ahora 1 mil 500”, señaló Pedro José. Pero hay que “sobrevivir a esta pesadilla, estamos atrapados”.

Y para cuando cae la noche y la capital queda en penumbra, muchas familias utilizan lámparas caseras.

Fabricamos lamparitas con gasolina o aceite o querosén. Todo lo que sea combustible. Volvimos a la época de la edad media”, se lamenta Lizbeth Morin, de 30 años.

Comunicarse como sea

La nueva falla eléctrica golpeó aún más las comunicaciones. Ni siquiera los teléfonos alámbricos funcionan.

Los datos de la red Netblocks son aún más alarmantes que los del apagón de comienzos de marzo. 85% del país estuvo sin comunicación con el apagón del 25 de marzo. Según esta ONG de monitoreo, hay poca probabilidad de recuperación.

La incomunicación implica que los comercios no tienen cómo cobrar. Los cajeros dejaron de funcionar y las transacciones electrónicas quedaron suspendidas.

Debido a la escasez de efectivo que golpea al país desde hace meses, la única forma de pagar es con dólares para quienes reciben remesas. En último caso dejar el nombre, número de documento y apelar a la confianza.

Evidentemente, la gente tiene que seguir comiendo todos los días.  Le estamos dando la oportunidad de que se lleven la mercancía y paguen por transferencia bancaria cuando venga la luz”, señaló Carlos Folache, dueño de un almacén.

Para tener un rato de señal, decenas se agolpan en la plaza La Castellana, donde se encuentra la Torre Digitel, una de las principales compañías de telefonía móvil.

El internet obviamente no funciona, la señal no llega. Entonces esta es una de las zonas donde trato de conseguir señal para buscar algo de información de este episodio caótico que estamos viviendo”, indicó Douglas Pérez.

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Dos versiones de un mismo evento

El régimen de Nicolás Maduro asegura que se trata de un “ataque terrorista” en la hidroeléctrica de Guri. La central hidroeléctrica genera 80% de la energía que se consume en el país de casi 30 millones de habitantes.

El gobierno del presidente encargado Juan Guaidó, indica que la falla se debe a años de ineficacia, falta de inversiones y corrupción en el gobierno.

Crisis en Venezuela: Caminar kilómetros, fabricar lámparas de aceite, salar la carne

Fuente: La Patilla

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