El atractivo negocio de las casas abandonadas de Japón

El atractivo negocio de las casas abandonadas de Japón. En Japón, millones de viviendas son subastadas por precios irrisorios que algunos extranjeros sí están dispuestos a pagar. Muchas de ellas han sido abandonadas por el desdén hacia las casas usadas; el envejecimiento de la población y la migración de la fuerza laboral a las grandes ciudades.

Estas casas vacías o “akiyas” se han convertido en un dolor de cabeza para las autoridades japonesas. No sólo porque afean el paisaje rural sino porque podrían representar un peligro para los vecinos si colapsan.

Aunque algunas prefecturas japonesas establecieron nuevos impuestos para incentivar a los propietarios a demoler o mantener las viviendas; se cree que hay entre 8,4 y 11 millones de akiyas esparcidas por las zonas menos pobladas de Japón. Lo que parece asombroso en un archipiélago de apenas 377.915 km2.

Una población que envejece

Lo interesante es que las tendencias demográficas de ese país asiático son las que propician estos fenómenos en el mercado inmobiliario. El envejecimiento de la población, las bajas tasas de natalidad y el éxodo de los jóvenes han vaciado los pueblos rurales.

El Ministerio de Información japonés dijo que el país tenía unos 125,4 millones de habitantes en 2022. De ese total, la población de ciudadanos japoneses se contrajo en 800.000 personas (0,65%), a 122,4 millones. Mientras que el número de residentes extranjeros alcanzó un nuevo máximo de casi 3 millones de personas; refiere un extenso trabajo publicado por Yahoo Noticias.

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En el caso específico de las viviendas, el problema es que cuando un propietario muere la casa queda deshabitada. Esto porque los herederos viven en las ciudades y no tienen interés por la vida rural.

Deterioro

También ocurre que no desean vender el terreno familiar por respeto a sus antepasados; pero no tienen recursos para mantener las edificaciones en buen estado. Otras veces los dueños originales no designan herederos. Y el resultado en todos esos casos es que la vivienda queda abandonada y se deteriora año tras año.

Cuando agotan las posibilidades de que alguien se haga cargo de ellas, los gobiernos locales toman posesión de las viviendas. Luego deciden subastarlas o venderlas, a menudo por muy poco dinero. Es allí donde los extranjeros aprovechan las oportunidades que ofrece el mercado de akiyas japonesas a precios de oportunidad.

«Si bien a muchos japoneses no les gustan las casas usadas, los extranjeros ven una casa que es barata. Y que están más dispuestos a renovarla de acuerdo sus gustos y presupuesto», dijo Chihiro Thursfield; al diario The New York Times una japonesa que compró una akiya con su esposo en 2017.

Las dificultades

Pero una persona que desconozca la geografía y la burocracia japonesa podría darse por vencida al poco tiempo; por la oferta excesiva y la cantidad de documentación exigida para la adquisición. Aunque en un principio un extranjero tiene los mismos derechos que un japonés para acceder al mercado inmobiliario.

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Con el objetivo de facilitar el proceso, los municipios japoneses crean páginas web en las que publican los listados de viviendas disponibles. Estas son conocidas “bancos de akiyas”.

También hay empresas privadas que ofrecen a los extranjeros una amplia variedad de servicios como la pre-selección viviendas. Uno de esos emprendimientos es Akiya & Inaka, creado por los socios estadounidenses Matthew Ketchum y Parker Allen.

Incentivos

Así, el grupo de consultoría trabaja con agentes inmobiliarios, representantes legales e inspectores de calidad del terreno. También con constructores certificados y arquitectos durante todo el proceso de adquisición. Esto para que los interesados tengan la oportunidad de poseer una propiedad en el Japón rural; independientemente de su conocimiento del mercado inmobiliario local, informó la agencia Al Jazeera.

«Existe un número limitado de casas buenas y bien mantenidas en áreas atractivas con belleza natural y acceso decente», dijo Allen. «Si alguien tiene los medios para comprar en Japón, el terreno está listo».

También existen incentivos como el programa para revitalizar áreas rurales; anunciado en enero de 2023 por el Primer Ministro Fumio Kishida. Este ofrece a las familias que se mudan de Tokio al campo 1 millón de yenes (6.830 dólares) por niño.

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Foto: Cortesía

Fuente: Yahoo Noticias