El legado arquitectónico de la reina Victoria

El legado arquitectónico de la reina Victoria

El legado arquitectónico de la reina Victoria. Coincidiendo con la cúspide de la Revolución Industrial y con la época de mayor esplendor del imperio británico ocupa el trono en el Reino Unido la reina Victoria. Su nombre acabó por definir toda una era, la victoriana.

Victoria accedió a la corona a la muerte de su tío paterno, Guillermo IV, en 1837. Contrajo matrimonio tres años después con su primo Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha (1819-1861). Él le contagió su gusto por la arquitectura.

Tal fue la pasión de Alberto que “existe una zona en Londres a la que los británicos frecuentemente se refieren como Albertopolis“.

Así lo explicó SusieBarson, experta del organismo público encargado de la gestión del patrimonio, Historic England.

Se trata del área de South Kensington, debajo del céntrico parque de Hyde Park. Alberga el museo Victoria&Albert, el museo de la Ciencia y la sala de espectáculos Royal Albert Hall. Ambos fueron construidos gracias al mecenazgo del consorte. Además hay otros cinco museos, un jardín botánico, la sociedad geográfica y una escuela de artes.

Existen otros lugares alrededor del Reino Unido con significativas representaciones de este tipo de arquitectura. Pero Londres posee, en palabras de Barson, “una colección de edificios de importancia nacional e internacional como ciudad capital y como centro del Imperio Victoriano“.

La arquitectura victoriana

Según Historic England, una de las principales características de la arquitectura victoriana es su funcionalidad. Todo se construía para satisfacer algún tipo de necesidad para los ciudadanos. La seguridad (comisarías), la salud (hospitales), la educación (colegios, museos y librerías), la vivienda (casas) o la alimentación (mercados y tiendas), etc.

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Otra de las particularidades de este tipo de edificaciones es la planificación interna de los espacios, con habitaciones distribuidas en función de los hábitos y costumbres de la época.

Teatros y pubs se segregaban por áreas para personas de diferentes clases. Y, muy a menudo, estaban reservados únicamente para varones.

Por otra parte, el exterior de las edificaciones solía ser de estilo gótico renacentista o clásico. Y eran construidas con materiales como ladrillo, piedra o pizarra traídos de tierras lejanas gracias al auge de las redes ferroviarias.

Otros materiales como el vidrio, los azulejos o el granito consiguieron obtenerse con mayor facilidad por la mejora de las comunicaciones terrestres. Y todos ellos contribuyeron a que las construcciones fueran más altas y anchas que en la época gregoriana.

Sin embargo, a la reina Victoria no le gustaban los edificios altos. Cuando construyeron el bloque de apartamentos Queen Anne’s Mansions cerca de su residencia del Palacio de Buckingham que le bloqueaba las vistas al Palacio de Westminster, se sintió públicamente molesta.

El Londres victoriano, hoy

Como apunta la experta Barson, Londres “no se concibe sin sus emblemáticos edificios victorianos“.

¿Quién podría imaginar pasear por la capital británica sin deleitarse con la maravilla arquitectónica del palacio que acoge al Parlamento. O sin el área de los museos, sin la Torre de Londres o sin la estación de StPancras?

Las iglesias victorianas, las zonas residenciales del este de la ciudad como Bedford Park o los tantos parques, jardines y espacios abiertos que abundan por la urbe londinense dominan un paisaje que supone un legado de incalculable valor.

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La reina Victoria pasó de luto 40 años tras la muerte de su querido marido el 14 de noviembre de 1861, cuando el príncipe apenas tenía 42 años. Pero el legado de su reinado aún brilla en Londres.

Para conmemorar el segundo centenario de su nacimiento el 24 de mayo, el palacio de Kensington -otra estructura victoriana- acogió dos exposiciones dedicadas a la respetada soberana.

La primera de ellas, “Victoria: Mujer y Corona”, ahonda sobre la vida privada de la reina. Desde la muerte de Alberto, apenas volvió a asumir responsabilidades en público.

La segunda de ellas, “Victoria: una Infancia Real”, descubría al visitante las historias de la soberana cuando era una niña a través de los aposentos donde nació y se crió, antes de convertirse a los 18 años en monarca de un imperio.

Más allá de la arquitectura

La influencia de la reina Victoria en la vida británica ha traspasado los muros de la arquitectura.

Y puede apreciarse en costumbres que duran hasta nuestros días como, por ejemplo, el que las novias vistan de blanco el día de su boda. O tomar el té a las cinco de la tarde -que aunque no lo inventó ella contribuyó a popularizarlo- . O la tradición de felicitar las fiestas navideñas con postales.

Aunque la monarca no ocupó el trono por descendencia directa -tras la muerte de su tío Jorge IV en 1830 fue sustituido por su hermano Guillermo IV que murió sin hijos dejando a Victoria como heredera- esta se ha convertido en una de las reinas más recordadas.

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Películas, biografías, artículos y exposiciones repasan, doscientos años después de su nacimiento, un reinado y una época que marcaron el curso de la historia.

El legado arquitectónico de la reina Victoria

Fuente: El Sol de México

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