En 2028 podría entrar en órbita el primer hotel espacial comercial. La empresa emergente Orbital Assembly Corporation, puso fecha a su proyecto principal. La estación Voyager, con capacidad máxima de 400 personas, se construirá a partir del 2025 y estará operativa en dos o tres años.

La compañía busca fomentar el flujo turístico al espacio próximo; así como reducir los efectos nocivos de la ingravidez en la salud humana.

El proyecto será factible si logra recolectar $23,4 millones a lo largo de este mes de marzo. Por de pronto, han podido recaudar $1 millón, según el anuncio. 

Se trataría de la primera estación espacial habitable con efecto de gravedad artificial; una solución tecnológica con la que pretenden superar el daño causado por la ingravidez en músculos, huesos y, en general, en el organismo.

Rueda heredada

La idea no es un proyecto único, ya que contempla acoplarse con distintas naves espaciales, como la Starship de SpaceX, con el objetivo de recibir y devolver carga y pasajeros.

La solución técnica para proporcionar gravedad artificial al hotel orbital tiene un siglo de historia; y remite al legado del ‘padre de la cosmonáutica’: el ingeniero visionario ruso Konstantín Tsiolkovski.

Fue el primero que ideó la posibilidad de desplegar en el espacio una estación orbital habitable en forma de rosca o de anillo giratorio.

Según el plan de Tsiolkovsky, la estación debería girar alrededor de su propio eje, de tal forma que si la velocidad de rotación es lo suficientemente alta, la fuerza centrífuga sustituiría el efecto de la gravedad terrestre dentro de la estación. 

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Ese concepto fue refinado posteriormente por el ingeniero esloveno Herman Potocnik; y luego por el alemán Wernher von Braun, el célebre constructor de misiles V2 del III Reich que prestó sus servicios a EE.UU., donde concibió con su equipo un círculo de 72 metros de diámetro capaz de generar gravedad por la rotación, aprovechando la fuerza centrífuga.

El proyecto Voyager pondría en la práctica básicamente aquellos cálculos.

El lujo de bajo costo

El arquitecto de este nuevo ‘hotel’ orbital, Tim Alatorre, atribuye los avances actuales en el uso comercial del espacio al hecho de que los lanzamientos sean mucho menos costosos.

“No hemos visto un crecimiento explosivo de la actividad comercial en el espacio”, dijo Alatorre.

El costo rondaba los $8.000 por kilogramo durante mucho tiempo, pero con el Falcon se lo puede reducir a menos de 2.000 dólares. Cuando Starship esté en línea, solo costará unos pocos cientos de dólares”, afirmó.

Sin embargo, este lanzamiento solo representa la menor parte de los gastos operacionales, mientras que para los turistas una estadía en la órbita no será barata.

Tanto si incluyen la opción de hacer caminatas espaciales como sin ellas, el viaje espacial recreativo seguirá siendo una opción solo al alcance de los millonarios, rondando su precio neto los $50 millones, según la estimación publicada en Fox Business.

En 2028 podría entrar en órbita el primer hotel espacial comercial

Fuente: Actualidad.rt

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