En Caracas el aseo urbano pasa una vez por semana. Gladys suele echar un chorro de kerosén para que los cientos de gusanos de la calle no se monten en su kiosco. El contenedor de basura está al frente de su pequeño negocio. Y por lo general está tan lleno que no cabe una bolsa más. Pero en la acera sí; y ahí es donde los vecinos siguen dejando sus desechos. Que pase el camión del aseo urbano una vez a la semana no es suficiente para mantener el sector limpio.

Los malos olores y ver cómo los gusanos se suben por las paredes de su kiosco, en la avenida Los Cármenes de El Cementerio, ha hecho que Gladys busque soluciones rápidas como echar kerosén. A veces, cuando ya ha pasado más de una semana, llama a un trabajador de Supra Caracas que suele ayudarla a gestionar que vaya el aseo.

Cuando viene el camión lo que hacen es que vacían todo lo que está en el contenedor; pero no recogen la basura que está en el piso. El contenedor lo vuelven a poner encima de esa basura”, denunció Gladys.

Calles sucias y malolientes

Las calles del municipio Libertador de Caracas se ven sucias y están malolientes. La falta de contenedores solo genera que los vecinos dejen sus desechos en botaderos improvisados.

El Paraíso, La Candelaria, Sabana Grande, Valle Abajo, Los Chaguaramos, la avenida Nueva Granada, La Hoyada, Plaza Venezuela y La Florida son algunos de los sitios en los cuales exigen que se mejore el servicio del aseo urbano.

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En La Vega los vecinos viven una situación similar a los de El Cementerio. Una o dos veces a la semana pasa un camión a recoger la basura en el contenedor de la calle Zulia; que también recibe los desechos de habitantes de otras cuatro calles: La 23, 1° de Mayo, El Carmen y Los Cujicitos.

En diciembre, cuando las elecciones parlamentarias, vimos que vinieron los trabajadores de la alcaldía. Recogieron la basura, limpiaron la calle y quitaron a un señor que dormía en la calle, contó Felipe Vázquez, vendedor de café en la calle Zulia; y aseguró que ya están desanimados porque siempre tienen que vivir con un panorama lleno de basura.

En julio de 2020 la alcaldesa del municipio Libertador, Erika Farías, anunció la incorporación de 18 nuevas unidades de recolección de basura para atender las 22 parroquias caraqueñas.

Meses después, los mismos trabajadores manifestaron que esas unidades fueron saliendo de circulación para ser “repotenciadas”; y más nunca las volvieron a ver.

Para finales de 2020 se sabía que solo había una unidad compactadora para recolectar desechos sólidos de tres parroquias de Libertador; la misma hacía cuatro viajes diarios hasta el relleno sanitario en Las Mayas, parroquia Coche.

Escenario no es esperanzador

Para 2021 el escenario no es muy esperanzador. Jesús de Nazaret García es trabajador de Supra Caracas.

Comentó a Crónica.Uno que una nueva gerencia tomó el mando en la compañía; y están “dándole chance” para ver si amplía la oferta de unidades. Además, sostuvo que también le darán la oportunidad por dos meses a la Asamblea Nacional “para ver si les resuelven los problemas a los trabajadores”.

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Un trabajador de Supra Caracas que recoge los desechos sólidos gana no más de tres dólares, al cambio en bolívares. Un barrendero recibe un dólar y un bono de 200.000 bolívares.

Justo estos montos fueron conversados en una mesa con la nueva directiva el pasado 21 de enero, informaron los trabajadores, que están a la expectativa de recibir un incremento del sueldo o un bono “justo”.

Tarifas para arriba, salarios para abajo

Sin embargo, la mayor preocupación de los trabajadores de Supra Caracas es que, cada vez que reclaman sus derechos laborales, reciben amenazas y agresiones de grupos de choque, mejor conocidos como colectivos. En las últimas semanas al menos tres empleados han sido agredidos físicamente.

Los trabajadores de Supra Caracas usan sábanas para recoger los desechos sólidos cuando se desbordan de las aceras porque no tienen insumos esenciales para hacer su trabajo.

A pesar del salario que reciben los trabajadores, los montos por el concepto de relleno sanitario, que se cancelan en la factura de Corpoelec, van en aumento. Edificios y residencias de San Martín y El Paraíso pasaron de pagar 40 millones de bolívares en noviembre a 85 millones de bolívares en diciembre de 2020 y 113 millones en enero.

No hemos pagado Corpoelec. Imposible. Somos un conjunto residencial de tres torres y área comercial y debemos desembolsar Bs. 369.539.629,08. Un aumento de 1.111 %. Y no podemos descargar las facturas por Corpoelec, denuncian los vecinos.

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Las consecuencias

En el último informe del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos, presentado en octubre de 2020, un 27,8% de los ciudadanos aseguró que la recolección de basura en sus comunidades se hace una vez por semana, 46,1 % se trasladaba a un vertedero y 21,9% dijo que deja los desechos en la vía pública.

Que exista este porcentaje negativo significa que hay vertederos improvisados que siguen desbordándose de basura o comunidades en zonas remotas o en barrios de la ciudad en donde se dificulta mucho el acceso del aseo urbano, y son notables las consecuencias de una recolección insuficiente:

  • Proliferación de infecciones gastrointestinales y respiratorias en niños.
  • Obstrucción de sistemas de drenajes, e inundaciones.
  • Ambientes propicios para la propagación de enfermedades infecciosas.

Incluso, dentro del cuestionario del OVSP incluyeron si los usuarios apoyan que se aumenten las tarifas del aseo urbano, 38,8% manifestó estar “muy de acuerdo” frente a 26,8% que dijo “nada de acuerdo”. Igualmente, 37,1% considera bueno que se privaticen las empresas de servicio y 55,1% ve el cambio de gerencia como una opción.

En Caracas el aseo urbano pasa una vez por semana

Fuente: Crónica.uno

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