Francisco Contreras: Demandas sociales sin atención política

Francisco Contreras: Demandas sociales sin atención política

Francisco Contreras: Demandas sociales sin atención política. Se ha recreado el mito de que la crisis del país es esencialmente política, ideológica e institucional.

Política por la quiebra institucional de la democracia. Ideológica por la imposición de una ideología socialista marxista. E institucional por la reproducción de una condición de estado fallido fuera de la ley.

Se piensa que es posible la superación de ese estado olvidando la necesidad de una referencia con sentido de propósito como alternativa de gobernanza. Es como querer posicionarse en un mercado frente a un producto establecido sin tener idea de algo diferente y mejor como alternativa.

Emprendimiento social e innovación

La posibilidad del resurgimiento del populismo iliberal como opción en Ecuador, Perú y Argentina no se está interpretando adecuadamente desde el punto de vista de la economía.

Los ciudadanos de esos países siguen teniendo en una proporción importante la idea de que el Estado debe solucionar directamente todos sus problemas. Y además garantizar un estado permanente de auge y crecimiento.

Resulta que el auténtico desarrollo de un país se asienta en el emprendimiento social y la innovación desde la propia ingeniosidad individual y social.

Hay que reclamar derechos, espacios institucionales para la resolución de los problemas desde la propia iniciativa individual y social.

Lamentablemente se sigue con un foco asistencialista y dadivoso porque no se ha ofrecido una opción con sentido de propósito.

Lugares no tan comunes en el populismo venezolano

La demolición de las condiciones materiales, morales y del talento humano en Venezuela deja parcialmente incólume la riqueza minera y petrolera que reposa en el subsuelo, los abundantes recursos hidroeléctricos y una naturaleza única en varios lugares de su geografía.

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El sistema, en términos prospectivos, centra sus mayores posibilidades de éxito en dos categorías de la frontera de la economía: energía y materia.

La ruina material en su origen guarda relación con la decisión política dominantemente asistencialista del uso de recursos estratégicos como si fueran ilimitados y crecientes.

Desde 1945 hasta mediados de los años 70 esa visión arraigó una cultura en la gente que le hizo creer que el Estado lo puede todo. Y peor aun que podía proveer condiciones de bienestar material de manera independiente con respecto a la eficiencia e ingeniosidad social necesarias para el desarrollo.

A la larga las demandas sociales derivadas de esa creencia sobrepasaron la capacidad de extracción de renta de esos recursos naturales y la sostenibilidad del sistema.

Una muestra podemos observarla en obras monumentales inconclusas y difícilmente sustentables como el Helicoide, infraestructuras educativas, sanitarias, ferrocarrileras y viales. Diseñadas de forma tal que su mantenimiento solo era posible con un aporte creciente de recursos financieros, es decir con una mayor dilapidación de materia y energía.

La arrogancia de considerar la gobernanza como sistema absolutamente abierto sumó al desorden “natural” los del populismo.

Es un “no” cambiemos nada, endeudémonos, emitamos dinero de manera irresponsable y asfixiemos regulatoriamente la existencia cívica. De modo que esas demandas sociales insostenibles hagan crisis pero que de manera anti frágil aseguren una homeostasis de retorno perpetuo así sea con mayor miseria.

Francisco Contreras: Demandas sociales sin atención política

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