Gilberto Morillo: El peso venezolano

Gilberto Morillo: El peso venezolano

Gilberto Morillo: El peso venezolano.

Gilberto Morillo

Ingeniero Gilberto Morillo

La historia monetaria de Venezuela no ha sido muy diferente a su historia político-económica: muy inestable. La sucesión de gobiernos sin base sustentable, las guerras civiles y el desconocimiento de materias financieras impidió por muchos años que Venezuela tuviera moneda oficial.

Antes de que se iniciara el proceso independentista, en la Capitanía había escasez de monedas. Circulaban algunos escudos de oro (2 pesos), pesos de plata (8 reales) y monedas de 2 reales, un real y medio real.

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En 1811, Miranda imprimió papel moneda emulando a la Francia revolucionaria, pero tuvo poca circulación. También acuñó la peseta de plata que equivalía a dos reales y el cuarto de real (cuartillo) de cobre.

En 1834, en un intento por ordenar la circulación de monedas, se oficializó el uso de monedas extranjeras: el peso de cualquier república americana; el dólar de plata de los EE.UU; el franco francés; el chelín inglés y los pesos de Portugal y Brasil. Para pagos menores se autorizó el uso de centavos de cobre de EE.UU.

Los bancos Nacional Venezolano y Colonial Británico emitieron papel moneda que circuló entre 10 y 12 años hasta que los bancos cerraron.

En 1843, se ordenaron centavos de cobre a Inglaterra. Eran de ¼, ½ y un centavo con la cabeza de la efigie de la libertad.

En 1848, el dictador José Tadeo Monagas, que era simpatizante de Francia y tratando de poner orden en el tema monetario, declaró que solo el franco francés sería la moneda de curso legal en Venezuela.

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En 1854, se creó la primera moneda nacional: El venezolano. Equivalía a 10 reales y también era llamado el peso fuerte para diferenciarlo del peso de 8 reales. Sin embargo, no llegó a acuñarse.

En 1865, Falcón ordenó monedas con la efigie de Bolívar, pero las turbulencias civiles no permitieron su acuñación.

En 1873 se ordena la acuñación del Venezolano

El Presidente Guzmán Blanco ordenó en 1873 la acuñación del venezolano, que equivalía a 10 reales y se conocía como “Fuerte”. Se ordenaron monedas de 1, 5, 10 y 20 venezolanos. El venezolano tenía 100 centavos y fue acuñado en plata.

En su segundo mandato en 1879, Guzmán decretó la adopción como moneda de curso legal del bolívar. Un venezolano (o fuerte) tendría 5 bolívares, por lo que un bolívar tendría 2 reales. Cada real se dividía en 2 medios reales y cada medio en 2 cuartillos o lochas.

Confusamente, el venezolano que tenía 100 centavos hacía que cada bolívar tuviera 20 centavos que fueron  llamados “puyas”. A su vez, el bolívar tendría 100 céntimos por lo que un centavo o puya tendría 5 céntimos.

Este sistema se mantuvo a través de los años con pocas variaciones.

Debido al mal manejo de la economía y la constante devaluación del signo monetario, el régimen gobernante creó en 2007 el bolívar fuerte como nueva moneda oficial, equivalente a 1.000 bolívares tradicionales.

La continua generación de dinero inorgánico y la consiguiente hiperinflación llevó al fin del bolívar fuerte en 2018, al convertir 100.000 de ellos en 1 bolívar soberano.

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Adoptar una nueva moneda

Hoy en día (mayo 2019), un dólar de EE.UU solo se puede adquirir con más de 5.400 bolívares soberanos en el mercado libre. Es decir, que para adquirir un dólar se necesitan más de 540 millardos de los antiguos bolívares que decretó el Ilustre Americano en 1879 y que con menos de 4 de ellos se adquiría un dólar estadounidense.

Luego de que se establezca un sistema democrático y se adopten políticas económicas sanas y de libre mercado que estimulen el progreso del país, deberá dejarse descansar el desgastado nombre de Bolívar, regresar a nuestras tradiciones históricas y adoptar una nueva moneda.

Si creemos en la unión iberoamericana, debemos acercarnos a los países hermanos regresando al peso que mantienen Argentina, Chile, Colombia, Cuba, México, República Dominicana y Uruguay. Equivaldría a un billón de bolívares guzmancistas y tendría sus 10 reales como siempre los tuvo.

Demos pronto la bienvenida a la fuerte y estable moneda de la democracia: el peso venezolano.

Gilberto Morillo

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El autor es ingeniero en el área de petróleo y energía y trabaja para el Grupo Orinoco.

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