Ingenio y creatividad de la arquitectura romana

Ingenio y creatividad de la arquitectura romana

Por Frank González* // Ingenio y creatividad de la arquitectura romana

Roma, (PL) Heredera de las mejores tradiciones constructivas etruscas y griegas, con nuevos lenguajes y estilos añadidos, la arquitectura desempeñó un papel de primer orden en el crecimiento de Roma, desde la república hasta el imperio.

El legado etrusco resultaba inevitable debido a la fuerza de su impronta, tras un milenio de presencia en territorios del norte, centro y sur de la península, a lo largo del mar Tirreno, hacia donde se expandió aquel pueblo de orfebres, constructores navales y comerciantes, a partir de la región Toscana.

Sometida finalmente por Roma después de varios siglos de enfrentamientos, procesos de absorción y aniquilamiento, la civilización etrusca influyó sobre la arquitectura de sus conquistadores.

A través de los etruscos conocieron los romanos el arco de medio punto, la bóveda y la cúpula, técnicas constructivas que desarrollaron hasta convertirlas en fundamentos de modalidades y estilos de sello propio.

La influencia griega se acentuó tras concluir las tres guerras púnicas entre el 264 y el 146 antes de nuestra era, en las cuales Roma derrotó a Cartago, su principal adversario en el Mediterráneo occidental.

Con esas y otras victorias militares en el Mediterráneo oriental sobre los macedonios, entre los siglos III y II a.n.e. y contra el emperador Antíoco, en Siria, (192-188 a.n.e.) Roma asumió el control indiscutido del mar interior con costas europeas, africanas y asiáticas, al cual posteriormente llamó el Mare Nostrum.

Los sucesivos éxitos romanos en memorables batallas contra sus vecinos, hasta la proclamación de Grecia como protectorado en el 146 a.n.e., tras la derrota de la Liga Aquea en la batalla de Corinto, fueron factores que contribuyeron a una mayor influencia helénica sobre el arte y la cultura de Roma, la arquitectura incluida.

El legado griego

De la arquitectura griega la romana tomó sus tres órdenes, identificados por la forma de la columna y más específicamente su capitel: dórico, jónico y corintio, los adaptó a sus condiciones históricas y sociales y les agregó el toscano, heredado de los etruscos, y el compuesto, aporte autóctono derivado del corintio.

De los griegos aprendieron los romanos la búsqueda de la perfección y el interés por la estética, aunque sin sentirse maniatados por ella, pues al final lo más importante era la utilidad de la obra.

En el proceso de asimilación de la influencia griega, la arquitectura romana adoptó una orientación más civil y militar que religiosa y transitó de un sistema constructivo fundado en columnas y dinteles, a otro de gruesas paredes coronadas por arcos, bóvedas y cúpulas, sin excluir la combinación de ambos métodos.

Calzadas, acueductos y puentes, que contribuyeron a reforzar los procesos de globalización de las relaciones de dominación del centro con la periferia, junto al diseño de ciudades modelo, proliferaron por todos los dominios de la república primero y el imperio después.

En ellos y en los foros, templos, basílicas, circos, teatros, anfiteatros, viviendas, palacios, termas, arcos de triunfo y columnas triunfales, quedaron plasmados los tres principios de la arquitectura romana descritos por Marco Vitrubio: utilidad, belleza y firmeza.

Teoría y práctica

Al referirse al necesario equilibrio entre esos tres conceptos, el autor de ‘Los 10 libros sobre arquitectura’ expresó que es una ciencia hija de la práctica y la teoría.

La práctica -dijo- es la contemplación frecuente y continuada del modo de ejecutar algún trabajo dado, o de la operación mera de las manos, para la conversión de la materia de la mejor forma y de la manera más acabada.

La teoría -indicó- es el resultado de ese razonamiento que demuestra y explica que el material forjado ha sido convertido para resultar como el fin propuesto.

Para Vitrubio, el arquitecto meramente práctico es incapaz de asignar las razones suficientes para las formas hechas por él, en tanto el teórico falla también, percibiendo la sombra en lugar de la sustancia.

En correspondencia con los tres principios expuestos por Vitruvio, los romanos emplearon profusamente el arco de medio punto, la bóveda de cañón y la cúpula, lo cual fue posible por el desarrollo de nuevos materiales de construcción como el ladrillo y el hormigón.

Para el revestimiento de paredes, techos y pisos utilizaron el mármol, el estuco y el mosaico, elementos que contribuyeron a la belleza de las obras, pero siempre con la mira puesta en su utilidad, funcionalidad y perdurabilidad, junto a la monumentalidad característica del auge del imperio desde mediados del siglo I hasta el IV.

Continuación

De especial significación en ese período fueron los emperadores Trajano (98-117) y su sucesor Adriano (117-138) promotores de obras importantes.

Marco Ulpio Trajano, primer emperador no itálico, encabezó la etapa de mayor expansión de Roma, al tiempo que se destacó por la realización de obras de infraestructura como el puerto hexagonal en la ciudad de Ostia, la ampliación del de Ancona, la vía de acceso al de Brindisi y otras de interés social.

Una obra importante de su gestión fue la construcción del Foro de Trajano, en el cual se ubicó la Basílica Ulpia y la columna levantada en reconocimiento a sus hazañas militares en la conquista de la Dacia, la cual se alza hoy con sus 30 metros de alto y cuatro de ancho como uno de los símbolos de la capital italiana.

Por su parte, Publio Elio Trajano Adriano, también hispánico, fue un monarca aficionado a la arquitectura, bajo cuya égida fue construida su Villa Adriana, el Castillo Sant’Angelo y el Panteón de Agripa, este último en el mismo lugar donde existió el anterior edificado en el 27 y destruido por un incendio en el 80.

A los tres siglos de auge de la arquitectura romana pertenecen otros cientos de instalaciones erigidas en territorios de Europa, África y Asia otrora sometidos al dominio romano, las cuales pueden ser apreciadas aún, con mayor o menor grado de conservación, como testimonio de ingenio y creatividad.

Muchas de ellas sobreviven en Italia al paso del tiempo como el Coliseo, el Foro Romano, la Domus Aurea, las Termas de Caracalla, la Pirámide Cestia, la Arena de Verona, el Anfiteatro de Pompeya, templos, puentes, arcos y columnas conmemorativas, entre otros.

Ingenio y creatividad de la arquitectura romana

*El autor es corresponsal de Prensa Latina en Italia

Comments

comments