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José Miguel Roig: el ocurrente arquitecto y docente que le dedicó su vida a la literatura

José Miguel Roig: el ocurrente arquitecto y docente que le dedicó su vida a la literatura

José Miguel Roig: el ocurrente arquitecto y docente que le dedicó su vida a la literatura. La fama no le quita el sueño. Ni cuando ejerció como arquitecto y docente, menos ahora que dedica su vida a la escritura, a la cual se entregó desde hace más de 30 años.

Así lo repite como un mantra cada vez que presenta alguna de sus novelas y cuando los periodistas lamentan que, siendo un narrador prolífico, la notoriedad le ha sido tan esquiva.

Escribe con celeridad, disciplina y tenacidad todos los días y ha dicho que apenas termina una novela, empieza con la siguiente.

Roig es definido como un hombre con un humor fino, brillante, de gran intelecto y ocurrente como pocos

Roig es definido como un hombre con un humor fino, brillante, de gran intelecto y ocurrente como pocos

Un hombre con una inteligencia poco común

José Miguel Roig es uno de esos hombres a quien Dios dotó con una inteligencia poco común. Aun cuando es un ignoto para la mayoría de los venezolanos, para quienes pasaron por las aulas de la Universidad Simón Bolívar en las carreras de Arquitectura y Urbanismo y cursaron la cátedra de Teoría e Historia de la Arquitectura con él, es un referente profesional y un ejemplo de integridad.

Hoy tiene 89 años, pero sigue tan activo como cuando acudía a la casa de estudios ubicada en Sartenejas para cumplir con una de las misiones más nobles del ser humano: educar, formar.

Vio por primera vez el mundo el 8 de junio de 1930 en San Sebastián, España, pero con tan sólo seis años migró a Filipinas donde su padre trabajaba en un ingenio azucarero, relató su hijo Gabriel Roig.

Estalló la guerra. Mi abuelo murió de un infarto en 1941. Volvieron a España después de la guerra, pero llegaron a un país paupérrimo. Allí trabajaron en lo que se podía para mantener la casa. En 1949, con 19 años, mi padre migró a Venezuela por unos amigos que ya habían venido al país. Y se hizo venezolano en 1953”, apunta Gabriel Roig.

Un personaje cosmopolita, culto, humanista

De Venezuela viajó a Estados Unidos para estudiar Arquitectura en la Universidad de Cornell en Nueva York, becado por la Creole Petroleum Corporation. En el recinto universitario conoció a varios de los arquitectos que luego conformarían la Facultad de Arquitectura de la USB.

En diciembre de 1963, contrajo nupcias con la ingeniero civil Dorila Picón, venezolana del estado Mérida, con quien procreó dos hijos: Gabriel, quien es ingeniero, y Cristóbal, quien es arquitecto.

En enero de 1988 Roig participó en la creación de la Fundación Museo de Arquitectura, junto a colegas de la talla de William Niño, Juan Pedro Posani, Fernando Tábora, Tomás José Sanabria, Fruto Vivas y José Miguel Galia, entre otros.

De Roig dijo su colega y pupila María de Lourdes Garriga – quien trabajó con él durante tantos años –, “es un personaje cosmopolita, culto, humanista. Un ciudadano del mundo, una mente sin fronteras”.

Roig visitó las principales ciudades de Europa durante dos años. En ellas se nutrió de los idiomas, la arquitectura y las culturas que definieron su personalidad. Por azares del destino llegó a una pujante Venezuela, donde echó raíces. Aquí desarrolló tres aspectos importantes: el docente (profesor y coordinador de la carrera de Arquitectura, USB); el profesional  (arquitecto asociado en Maragall & Asociados), y el literario (con numerosas obras escritas en los idiomas que domina)”, relató Garriga.

Ante el reto de definir en una frase a José Miguel Roig, su hijo Gabriel no duda en responder “Tienes que seguir adelante. Constancia”.

El profesor Roig es todo un personaje, según lo recuerdan quienes fueron sus alumnos, hoy colegas arquitectos y educadores. Un hombre con un humor fino, brillante, de gran intelecto y ocurrente como pocos.

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Faceta de docente

Si hay alguien cercano a él es su colega arquitecto y docente Enrique Larrañaga. La gratitud que siente por su mentor – a quien considera un padre – no le cabe en el pecho.

Arquitecto y docente Enrique Larrañaga

Arquitecto y docente Enrique Larrañaga

Recuerda que en 1973 José Miguel Roig dictó su primera clase de Teoría de la Arquitectura en la USB y en 1976 asumió la tutoría de las tesis de grado de un grupo de estudiantes que plantearon investigaciones de mayor alcance y duración a lo previsto en el Plan de Estudios.

Yo tuve la suerte de ser parte de aquellos grupos iniciáticos (…) José Miguel nos transmitía más emoción y convicción sobre lo que hacíamos de la que nosotros mismos sentíamos; y fuera por esos valores descubiertos o para saldar la deuda con ese apoyo inmerecido, nos sentíamos obligados a no decepcionarlo, lo que como método docente, era una muy eficaz manera de exigirnos y desarrollarnos”, apunta Larrañaga.

Asegura que cada generación de arquitectos de la Simón guardará recuerdos particulares del profesor, pero sin titubeos asevera que “la pasión en lo que hace y lo que incita a hacer, es para todos el legado docente y humano que recibimos de Roig”.

Cuando Larrañaga comenzó a dar sus primeros pasos en la docencia, consiguió en Roig su guía y mentor. “Con los años he sumado a aquel agradecimiento al profesor, el tutor y el mentor, un profundo cariño al amigo que en muchos sentidos considero también un padre”.

Quien brinda su testimonio para Gente que Construye, recuerda la tenacidad de un José Miguel Roig que a avanzada edad y cuando ya pocos sienten necesidad de estudiar, decidió cursar una Maestría en Filosofía.

Por eso no le sorprendió saber que Roig sumaba a su trayectoria profesional, la faceta de escritor, que comenzó hace más de tres décadas.

Faceta de arquitecto

Roig en su oficina en Maragall & Asociados junto a María de Lourdes Garriga

Roig en su oficina en Maragall & Asociados junto a María de Lourdes Garriga

En el aspecto profesional, Roig desarrolló y coordinó para la sociedad con Maragall & Asociados numerosas obras. Entre ellas:

1.- Edificio sede de Pequiven, en Chacao.

2.- Edificio sede de Cemex, en Las Mercedes.

3.- Edificio sede del Citibank, en El Recreo, Caracas.

4.- Proyectos de viviendas unifamiliares y multifamiliares, como Pomelos I y II.

Detallista, admirador de Le Corbusier, trasmitió su visión de la arquitectura y estilo modernista a una generación de arquitectos en la USB”, sentenció María de Lourdes Garriga.

Testimonios

Siempre ocurrente y de buen humor

María de Lourdes Garriga, trabajó con el profesor Roig y Julio Maragall – arquitecto y escultor –, desde que era estudiante en la USB.

María de Lourdes Garriga, arquitecto y pupila de Roig. Trabajó con él desde que era estudiante en la USB

María de Lourdes Garriga, arquitecto y pupila de Roig. Trabajó con él desde que era estudiante en la USB

Dice tener muchas anécdotas con él, pero compartió dos de ellas para Gente que Construye:

Recuerdo un día que estábamos almorzando en la oficina. Él sacó su atún y las galletas que comía a diario. Y mi hermana, que estaba con nosotros, le preguntó ¿no se cansa de comerlo a diario? Y Roig contestó ‘tengo treinta y pico de años casado con Dorila y no me canso de ella, ¿por qué tendría que cansarme del atún?’”.

Un día debíamos hacer una entrega. Teníamos que imprimir unos planos a la carrera y me tocó correr por la calle hasta la oficina, a media cuadra. De regreso le cuento y me dice ‘la verdad, es que ver a una mujer corriendo por la calle tiene muy poco glamour, a excepción de que lleve tacones, un abrigo de visón, esté en NY y vaya diciendo: taxiii, taxiii…’”.

Para ella describir a José Miguel Roig “es difícil”, porque son muchos aspectos a abordar. De él dijo es un extraordinario ser humano que siempre “está atento a la persona, al estudiante o al colega. Para él eso es lo primero”.

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Como educador también era un personaje extremadamente accesible. “Todos recordamos sus clases de Teoría e Historia de la Arquitectura, con sus cientos de diapositivas (todas al revés). ‘Esa señora que está allí, es mi esposa – decía –. Bueno, me hacía falta la escala humana… ¿ven?’”.

Apasionado por su trabajo

Claudia Gandín, también es arquitecto. Fue alumna de Roig y lo recuerda con mucho cariño.

Claudia Gandín, arquitecto

Claudia Gandín, arquitecto

Yo adoraba sus clases. La forma en que nos presentaba la arquitectura y el urbanismo era interesantísima. Desde que estoy viviendo en Italia rememoro su pasión y preparación que nos transmitía en cada una de sus lecciones. Agradezco cada una de las horas de sus enseñanzas. Y lo evoco con mucho cariño. También recuerdo cómo trataba de hacer hablar a los alumnos que intervenían muy poco. A ellos les preguntaba: ‘dígame al menos ¿le gusta o no le gusta lo que está viendo?’”.

Un crítico bien plantado

Gustavo Varela es otro de sus alumnos. Hoy, un arquitecto consagrado y profundamente agradecido por las enseñanzas de Roig. Relató lo siguiente:

Gustavo Varela, arquitecto

Gustavo Varela, arquitecto

Cuando estaba en Crítica de la Arquitectura teníamos que analizar un edificio. A mí me tocó el Cubo Negro. Al recibir mi corrección y puntuación me escribió que no debía seguir en arquitectura, que más bien fuera a estudiar banca y finanzas o negocios. No le hice caso. Terminé la carrera y comencé fuertemente en los bienes raíces.

Mi crítica se basó en que los que hicieron el Cubo Negro, no tomaron en cuenta el clima. Su concepto era un edificio más moderno y elegante, pero para mí era ¡un traje de smoking en el trópico a pleno sol! El edificio cumplió su objetivo financiero, pero critiqué su falta de adaptación al clima.

Me desaprobó porque mi crítica le pareció improcedente. Me dijo que el Cubo Negro es una estructura hermosa, muy limpia e impresionante y el valor estético del Soto integrado a la arquitectura es innegable, es decir, su valor arquitectónico supera cualquier crítica.

Hoy es uno de mis edificios favoritos. Cuando mi entonces esposa buscó una oficina propia e independiente, le conseguí una en el Cubo Negro con vista al Ávila. Para mí, representaba lo mejor de lo mejor. Allí podría asegurar su éxito. Y así fue”.

Faceta de escritor

La primera experiencia de José Miguel Roig como literato fue cuando escribió un libro sobre arquitectura titulado Renacimiento, barroco y churrigueresco, que publicó la editorial Equinoccio, así como unos cuantos artículos para revistas especializadas.

Arquitecto, docente universitario y escritor

Arquitecto, docente universitario y escritor

Con el paso de los años decantó los géneros y se dedicó a escribir novelas y relatos breves en español e inglés, algunos de ellos traducidos al francés y al danés, pero siempre con un tema de base ético, según lo ha comentado el propio autor.

El lenguaje empleado por él es sencillo y la acción dramática se centra en historias que buscan enganchar al lector. Los temas de algunas de sus obras, retratan la realidad contemporánea de Venezuela: asesinatos, violencia criminal, ira, secuestros, terrorismo, venganza, pérdida de valores, tráfico de poder y la consecución de la justicia.

En abril del año pasado, bautizó sus novelas más recientes: La concursante triste y Los reclamos del alma, que fueron presentadas por el arquitecto Enrique Larrañaga.

Desde hace más de 30 años escribe novelas y relatos breves en español e inglés

Desde hace más de 30 años escribe novelas y relatos breves en español e inglés

El escritor que busca la perfección

Durante esa actividad se confesó defensor de los relatos breves y del lenguaje llano. Sin embargo, para lograr esa versión final que llega a las imprentas, escribe y reescribe las veces que considere necesario, porque “busca la perfección”.

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Ha dicho que no le preocupa la fama. Le inquieta más escribir sus obras que promocionarlas. Y cuando se le mete un proyecto literario entre ceja y ceja, escribe y reescribe de manera enfebrecida – durante horas, días y semanas –, hasta que da con la versión final. Es meticuloso al extremo.

Plasma una idea. Le siguen los personajes. Hace un esquema, nada detallado. Luego se sienta frente a la máquina y escribe. Descansa unos días. Vuelve a la carga y revisa, corrige y reescribe. Ese proceso puede hacerlo 10 o 12 veces. “Esa estructura que se ve tan sencilla me cuesta horas y horas de trabajo”, dice.

De su faceta como escritor, Larrañaga dijo “trocado el papel de alumno en una forma de tutor alterno, he servido de primer lector a algunas de sus novelas e incluso presentado un par de ellas. Hallo en todos esos relatos otra vertiente de su inquietud permanente y leyéndolos me siento otra vez llevado a lugares antes desconocidos para, entre referencias arquitectónicas, filosóficas y políticas, ir escrutando nuevos y reveladores rincones de lo humano”.

José Miguel Roig y el arquitecto Enrique Larrañaga durante la presentación y bautizo de La concursante triste y Los reclamos del alma

José Miguel Roig y el arquitecto Enrique Larrañaga durante la presentación y bautizo de La concursante triste y Los reclamos del alma

La pasión que ha acompañado a Roig desde siempre, en todos los proyectos profesionales y personales que ha emprendido, en el mundo literario detona de tal manera que logra que sus lectores se metan con facilidad en sus personajes y el entorno.

Ha sabido expresar sus ansias de creación

Lo que vincula estas diversas y superpuestas expresiones de José Miguel es su permanente pasión. Y así, polifacético, intenso y sorprendente, entiendo, admiro y quiero a José Miguel; el profesor, el mentor, el escritor y, sobre todo, el amigo. Privilegios todos que agradezco a los azares de la vida y a su generosidad”, concluyó Larrañaga.

Es un artista que ha sabido expresar sus ansias de creación a través de tres disciplinas importantísimas: la arquitectura, la docencia y la escritura. Se siente satisfecho con lo que ha hecho, y está agradecido con la gente que ha creído en él como escritor y lo ha acompañado a lo largo de su tránsito por el mundo de las letras.

Cuando se le mete un proyecto literario entre ceja y ceja, escribe y reescribe de manera enfebrecida

Cuando se le mete un proyecto literario entre ceja y ceja, escribe y reescribe de manera enfebrecida

Obras

Recuerda Schopenhauer (1987), publicada por Editorial Alfadil, traducida al inglés y al francés.

Soñar con emperadores (1990), publicada por Editorial Planeta.

Un sabor amargo (1991), Alfadil.

Russian Mountain (1993), traducida al francés y al danés, publicada por Aidan Ellis Publishers.

The Landscape Collector (1997), Aidan Ellis Publishers.

The Sweetness of Sugar Cane (2000), traducida al francés, Aidan Ellis Publishers.

The Guilty Sun (2004), traducida al francés, Aidan Ellis Publishers.

Le voyage qui ne finit jamais (2005), Mercure de France.

Le rendez-vous de Berlin (2006), Gallimard.

Sol culpable (2009 Mercure de Francia.

Cómo bordar flores (2010), Editorial Libros Marcados.

Que se abran cien flores (2011), WDAT Ediciones.

And the Stars Were Shining (2011), XLibris.

The Abd Al Raman Mandate (2011), AuthorBook.

Encuentro en Yare (2012), Editorial Libros Marcados.

Réquiem para Goethe (2012), publicada por Oscar Todtmann Editores.

La decisión justa y La luna envidiosa (2014), Oscar Todmann Editores.

The Envious Moon: A Love Story (2014), traducida al español, Xlibris.

Demencia (2015), Oscar Todtmann Editores.

La concursante triste y Los reclamos del alma (2018), Oscar Todtmann Editores.

Confiesa ser meticuloso en extremo a la hora de escribir. Siempre busca la perfección

Confiesa ser meticuloso en extremo a la hora de escribir. Siempre busca la perfección

José Miguel Roig: el ocurrente arquitecto y docente que le dedicó su vida a la literatura

Fuente: Revista Gente que Construye

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