Juan Andrés Sosa: “Estamos listos para edificar la Venezuela que queremos”

Juan Andrés Sosa: “Estamos listos para edificar la Venezuela que queremos”

Juan Andrés Sosa: “Estamos listos para edificar la Venezuela que queremos”. Dos años y medio de trabajo minucioso adelantado por más de 80 personas entre profesionales y técnicos, derivaron en la elaboración de un ambicioso Plan Nacional de Construcción que, de ejecutarse sin interrupción alguna en los próximos 12 años, podría colocar a Venezuela entre los países de América Latina con mayor crecimiento económico a mediano plazo.

Las previsiones son optimistas, pues se estima que apuntalando al sector construcción – infraestructura, servicios públicos, turismo y vivienda –, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) pudiera situarse alrededor del 7% – 8% en los primeros seis años y a partir del año 12 el crecimiento podría llegar a 13%.

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Estamos preparados para edificar la Venezuela que queremos

Empezar de cero no es tarea fácil, pero hay un contingente de personas dispuestas a hacerlo y desde la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC), “ya estamos preparados para comenzar a trabajar y edificar la Venezuela que queremos”, aseguró su presidente, Juan Andrés Sosa Branger.

El Plan Nacional de Construcción que fue presentado a consideración de la Asamblea Nacional, contempla un meticuloso diagnóstico de la infraestructura existente en el país, pero además demuestra el impacto económico de un plan de tal envergadura sobre la economía y su viabilidad presupuestaria que ronda los $304 mil millones, además de un marco legal capaz de sustentar esa inversión.

No en balde, el sector construcción es el principal dinamizador de cualquier economía del mundo y la venezolana no es la excepción.

Lo novedoso de la propuesta está en el hecho de que algunos procedimientos dan un giro de 180 grados, representando un cambio de paradigmas en temas como el manejo de los procesos de contratación; pago de impuestos al fisco; incentivos para garantizar el retorno de la diáspora; otorgamiento provisional de subsidios directos a sectores verdaderamente deprimidos; y en especial, en subirle el costo político a los funcionarios que toman decisiones, haciéndole entender a las comunidades que los Planes de Desarrollo Local que se presentan, son oportunidades de oro para mejorar sus condiciones de vida.

Sobre ese plan nacional de infraestructura, vivienda, turismo, reformas laboral y fiscal y políticas públicas, conversó el presidente de la CVC, Juan Andrés Sosa Branger, con Gente que Construye.

Venezuela está peor que Haití

–¿Qué diagnóstico hace luego de dos años y medio de investigar un área tan compleja como el sector infraestructura?

Venezuela pasó de ser líder en Latinoamérica en materia de infraestructura a ocupar el penúltimo lugar, sólo por encima de Paraguay que se justifica porque es un país absolutamente agrícola, que no se puede comparar con un país petrolero.

Aquí no se puede resolver problema alguno de tipo económico, a menos que empieces a dar soluciones en materia de infraestructura. Y para abordar esta situación se requiere un cambio de paradigmas en temas como la contratación directa del Estado; el impulso real de sectores como el turismo; y el financiamiento bancario que es totalmente deficitario porque el patrimonio de toda la banca nacional no llega a $260 millones y la cartera de créditos apenas es de $160 millones.

La cartera de créditos de Haití es de $7 mil millones; la de República Dominicana es $39 mil millones y nosotros no llegamos ni a $160 millones. Tenemos una banca totalmente descapitalizada que refleja la ruina del país.

Entendamos que no estamos frente a un proceso de reconstrucción, sino frente a un proceso de construcción de un nuevo país. Por eso insistimos en que la gente debe concientizar que es necesario un cambio de paradigmas.

El concepto de papá Estado debe cambiar. A las empresas del Estado se les perdona todo, pero a las empresas privadas se les ataca. ¿A nadie le parece malo que Sidor tenga cinco mil trabajadores y que el Estado pague esa nómina y de allí no salga nada? Eso se paga con inflación y con pérdida del poder adquisitivo.

–Y eso ha generado también un sector empresarial que ha crecido y aspira seguir creciendo a la sombra del Estado.

–Al contrario. Porque así lo diseñó el Estado, tienes un sector empresarial que sobrevive con el Estado a cuestas. La mitad del presupuesto de la nación la paga el empresario nacional y al empresario no le dan materias primas ni preferencias arancelarias.

–Antes se producía aquí porque los precios eran atractivos y se podía competir internamente. En Venezuela los salarios eran altos, comparados con países vecinos.

–Tú tienes una cantidad de cosas en Venezuela que te impiden ser competitivos. A uno le decían cuando estudiaba que una de las ventajas competitivas del país era su ubicación geográfica. ¿Tú has visto una ventaja competitiva más desaprovechada que esa? Porque somos el país más aislado del mundo. ¿Cómo puedes promover el turismo, por ejemplo, si de aquí a Miami un pasaje te cuesta casi $1.000 y de Miami a Europa te cuesta $600? Nadie va a venir a Venezuela.

–Quizá lo bueno de todo esto es que tendremos que construir un nuevo país. Lo importante es saber cómo lo vamos a hacer.

–Hay que empezar por cambiar la mentalidad del venezolano porque si no lo hacemos el país no saldrá adelante.

–La visión estatista se ha acentuado de manera dramática en los últimos 20 años y nos toca ver cómo hacer en la transición con una demanda social tan intensa centrada en el rol del papá Estado.

–Debemos entender que estamos peor que Haití. En una encuesta que hicimos con Datanálisis encontramos que 96% de la población no está en capacidad de comprar una vivienda; 87% de la población es pobre; 60% vive en pobreza crítica y evidentemente no hay otra opción que darle un subsidio directo a esos venezolanos.

Y allí tiene que haber un cambio de paradigma, dejar de lado el subsidio indirecto y pasar a un subsidio directo. ¿Qué hizo el Estado con la Misión Vivienda? Construyó una cantidad de viviendas que se las entregó a la gente, aunque no en propiedad. ¿Y saben cuánto le costó al Estado cada vivienda a precios de noviembre, entre remodeladas y nuevas? $83 mil cada una. ¿Saben cuánto debió costar una vivienda si hubiese sido nueva, sin contar terreno ni urbanismo? No pasa de $22 mil. El precio internacional, incluyendo el margen del promotor, terrenos y financiamiento, con riesgo, no pasa de $45 mil cada vivienda. Estamos hablando de que se malbarataron $78 mil millones.

–José Guerra explicaba que tenían que existir etapas del subsidio directo. Que la gente puede acceder al dinero y con él comprar lo que quiera, porque eso reactiva la economía, estimula el mercado.

–El cemento está subsidiado, el precio está regulado y cuesta el 2% de lo que vale. ¿Quién se queda con el 98% del sobreprecio? Eso quiebra la planta de cemento porque no se pueden pagar los costos administrativos y mientras eso ocurre, el venezolano de escasos recursos que vive en un sector popular, debe comprar su saco de cemento a precios extraordinarios.

Por eso planteamos un subsidio directo y eso, necesariamente, obliga a un cambio de paradigma. Es preferible darle a ese señor $15 mil para que vaya y compre su vivienda, y no sea él quien subsidie la cadena del cemento que beneficia a muy pocas personas.

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–E insistir en que todo subsidio directo debe tener una transitoriedad.

–Evidentemente. La situación del sector inmobiliario es muy grave. Te explico los efectos de la diáspora sobre el sector inmobiliario, sin meternos a hablar del PIB.

Supongamos que de Venezuela se han ido cuatro millones de habitantes y la mitad son profesionales, es decir, dos millones. Si 25% de esos profesionales usaba oficinas, estamos hablando de 500 mil personas, y supongamos que esas oficinas son todas de 10mts2 por persona, hablamos de cinco millones de metros cuadrados que se dejaron de demandar o que quedaron vacantes. ¿Ustedes saben lo que significan cinco millones de metros cuadrados en este país?

Ahora te saco la cuenta en comercio: 20mts2 por cada habitante que es lo que tiene un país como Chile. Hablamos de un millón de metros cuadrados de comercio libres, sin contar los que quedan libres porque no tienen cómo seguir.

Y si hablamos de vivienda y suponiendo que se fueron parejas, estamos frente a dos millones de viviendas que quedaron solas, que se dejaron de demandar. Esto requiere una respuesta pronta.

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Plan Nacional de Construcción

Está conformado por cuatro documentos: el Plan Nacional la Venezuela que Queremos; el Plan Nacional de Infraestructura; el Plan Nacional de Turismo; y el Plan Nacional de Vivienda.

Plan Nacional la Venezuela que Queremos, hizo el diagnóstico de la situación actual. Allí se encuentran indicadores de la inversión en el sector construcción, en infraestructura pública, vivienda, servicios básicos y se analizaron todos los factores transversales que lo afectan, pero además se propuso una agenda legislativa.

Plan Nacional de Infraestructura hizo una evaluación del stock de infraestructuras operativas que tenemos en el país; cuál debería ser el stock mínimo para operar de acuerdo con estándares internacionales – brecha vertical –; y cuál debería ser el stock que necesitaríamos para ser competitivos – brecha horizontal –, que es la meta aspiracional.

Plan Nacional de Vivienda hizo una evaluación con la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), porque ellos levantaron la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), que define las condiciones sociales en que viven los venezolanos, dónde están los déficits reales de vivienda, etc., porque es uno de los sectores que más dinamiza la economía por ser generador de empleos directos e indirectos.

Plan Nacional de Turismo se  incorpora porque para impulsar el sector construcción y ante las deficiencias de financiamiento, el turismo permite conseguir recursos internacionales siempre y cuando las tarifas que cobremos sean internacionales.

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Plan Nacional de Infraestructura

–¿Puede detallar el Plan Nacional de Infraestructura?

–Debe ser desarrollado en 12 años y permitirá recuperar la infraestructura. Identificamos 320 proyectos que están paralizados, su estatus, la inversión requerida para terminarlos. Adelantamos un baremo para determinar los prioritarios y los que no son tan prioritarios como el Puente sobre el Orinoco. Ese puente se construyó sin siquiera existir un plan de desarrollo al sur del puente.

La Comisión Económica para América Latina (Cepal), recomienda que Venezuela debiera invertir algo así como 6% del PIB en infraestructura pública y no llegamos ni a 2,32% del PIB, es decir, no invertimos ni 30% de las necesidades de inversión que tiene un país como el nuestro. A eso agregamos que invertido no fue tal porque fue mucho lo que se malgastó.

El sector construcción está afectado por factores que tienen que ver con los insumos y el financiamiento. Lo que sucede con la Siderúrgica del Orinoco o con las plantas cementeras que trabajan apenas a 30% de su capacidad, es grave. Sidor no produce siquiera el 6% y lo único que está haciendo es laminación porque no está haciendo colada y lo que era Sivensa está paralizada desde hace más de un año.

La única siderúrgica que funciona es la que está en el Zulia, que tenía 10% del mercado, pero produce la tercera parte porque por problemas eléctricos opera sólo seis horas al día. No estamos produciendo siquiera el 6% de las necesidades del consumo de acero que consumíamos antes de que llegara el socialismo.

Supongamos que Sidor estuviese en óptimas condiciones y al día en tecnología – que tampoco está porque tiene 20 años de desinversión –, pero para operar esas plantas se requieren tres insumos: hierro, electricidad y gas. Hay que comenzar por resolver el problema eléctrico, pero además hay que resolver el problema petrolero porque al no haber petróleo tampoco hay gas.

Para resolver lo de los insumos proponemos una política de asociación de empresas públicas y privadas o la privatización. Las asociaciones públicas – privadas resultan mejor porque si el Estado sale a un proceso de privatización el que va a comprar dirá que eso vale cero porque no hay materia prima para producir y en consecuencia tendría que esperar a que el Estado produzca petróleo para acceder al gas y resuelva el tema eléctrico para acceder a la energía eléctrica. Lo mismo ocurre en el circuito del aluminio.

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Descargue aquí el Plan Nacional de Infraestructura Plan Nacional de Infraestructura

–¿Qué hay de las 320 obras paralizadas?

–Estamos proponiendo una Ley Nacional de Infraestructura, porque no puede ser que cada vez que hay cambio de gobierno el Plan Nacional de Desarrollo de Infraestructura del país cambia.

Encontramos una cantidad de obras paralizadas en las cuales se invirtieron millones de dólares, que demuestran no solamente la falta de planificación sino la ausencia de mecanismos de control de los recursos asignados.

El Acueducto Bolivariano que une a la presa de Matícora con Paraguaná – estado Falcón –, costó $400 millones. Esa es una tubería de gran diámetro que está seca, porque se unió una presa que está colmatada, sedimentada, que no capta agua, con otro punto seco. Esa obra la financió el Fondo Chino.

Venezuela necesita un sistema transparente en contratación y contraloría de obras. Aquí se modificó la Ley de Contratación para atender una emergencia que le tocó enfrentar a Chávez, y que permitió que cualquier contratación binacional que se suscribiera no fuera auditada por la Asamblea Nacional.

La carretera Santa Lucía – Kempis tenía 48 kilómetros y el presupuesto aprobado para esa obra fue de $480 millones, es decir, que cada kilómetro fue pagado en $10 millones.

El presidente de Argentina Mauricio Macri, dijo que finalmente llegó la transparencia en las contrataciones públicas en su país, porque habían logrado bajar el costo de la construcción de las carreteras en una cantidad significativa de $750 mil por kilómetro. En la administración Kirchner los contratistas cobraban $2 millones por kilómetro y ahora en la administración Macri están cobrando $1 millón 250 mil por kilómetro. Y aquí en Venezuela, a la carretera Santa Lucía – Kempis se le asignaron $10 millones por kilómetro.

Otro ejemplo. El Cabletren de San Agustín es más pequeño que el de Medellín. El de Medellín costó $42 millones y el de San Agustín, $318 millones. El puente del Río Orinoco, que a precios internacionales no llega a $1 mil 100 millones, ya se consumió más de ese monto y no se construyó ni el 60%.

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–¿Qué va a pasar entonces con esas 320 obras?

–Hicimos un baremo y analizamos el índice de competitividad que tenemos como país; la brecha vertical; la brecha horizontal y la eficiencia de la inversión. Esto último tiene que ver con cuántas personas se benefician por cada dólar invertido.

La brecha vertical es la distancia que hay entre el stock de infraestructura que tenemos y el mínimo que requerimos de acuerdo a estándares internacionales.

La brecha horizontal es la distancia que hay entre el stock de infraestructura y lo que requerirías para ser verdaderamente competitivo con un país con el que puedes ser comparable.

Cuando vemos la envergadura de las infraestructuras debemos ver la cantidad de recursos que demanda. Esto se puede llevar a cabo en dos etapas: una que es la que denominamos la Venezuela posible porque no aún tenemos los recursos para empezar y otra, que tiene que ver con la Venezuela que queremos y la cual se ejecutará lentamente mientras se levanta la inversión.

En este Plan también proponemos desarrollar la institucionalidad para lo cual requerimos un Fondo Nacional de Infraestructura; un Fondo Nacional de Proyectos, porque necesitamos un banco de proyectos y en algunos casos generar subsidios cruzados; y la Agencia Nacional de Inversiones.

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Plan Nacional de Vivienda

–¿Puede detallar el Plan Nacional de Vivienda?

–No vas a lograr que la diáspora venezolana regrese al país si no tiene un incentivo de vivienda aquí. Obligatoriamente tienes que dar subsidios directos transitorios a esos venezolanos que deseen retornar. Necesitas un programa de rescate de la diáspora.

El sector vivienda es uno de los dinamizadores de la economía por ser generador de empleos directos e indirectos. Una de las cosas que le ha pasado al país es que perdió las dos terceras partes de su tejido industrial. Gran parte de ese tejido era el que producía insumos para el sector construcción.

Antes teníamos siete fábricas de cerámica y ahora quedan una o dos; teníamos dos fábricas de sanitarios y ahora queda una; teníamos varias fábricas de cables y si queda una es de milagro. Ni siquiera la tubería que consumimos se fabrica aquí porque cambiamos a tecnología de termofusión. Las fábricas venezolanas quedaron rezagadas y no pudieron renovar tecnología. Las tuberías que consumíamos antes eran galvanizadas y fueron sustituidas por tuberías plásticas y las que se producen no tienen las características idóneas porque tienen fallas y filtraciones.

Calculamos el déficit habitacional en dos millones 400 mil viviendas, pero además en el Plan Nacional de Vivienda presentamos los requerimientos de urbanismo, insumos y maquinaria para la construcción de 200 mil viviendas por año, que es una cifra creíble. Y para lograr esa meta se requiere una inversión de $5 mil millones por año.

–El Ministro de Vivienda insiste que entregan 500 mil…

–Las cifras que ofrece el Ministro no son reales. Ellos hablan de 500 mil viviendas. ¿Con qué cemento, con qué acero? Además aseguran que han construido y entregado dos millones y medio de viviendas. A cinco personas por vivienda, estamos hablando de 12 millones de personas y eso se traduce en 40% de la población. Pero la encuesta que manejamos nos indica que apenas 5% de la población ha recibido una vivienda del Estado.

Decir que han entregado dos millones y medio de viviendas, es decir que han construido 12 veces el estado Vargas o cuatro veces el estado Miranda o dos veces el estado Zulia.

–Desde el Colegio de Ingenieros de Venezuela han planteado hacer una auditoría conjunta con técnicos del CIV y del gobierno para determinar dónde están las casas.

–Y cuando le dices al ministro eso responde que han construido muchas casas aisladas, pero si no han sido capaces de construirlas juntas cómo dice que se trata de casas aisladas. Estaría hablando de 100 desarrollos tipo Caricuao y eso no es cierto.

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Plan Nacional de Turismo

–¿Puede detallar el Plan Nacional de Turismo?

–Ante las deficiencias de financiamiento, si queremos impulsar el sector construcción, el turismo permitirá conseguir fondos internacionales siempre y cuando las tarifas que cobremos sean internacionales.

Tratar de lograr un turismo internacional en las tradicionales áreas turísticas de Venezuela es imposible por algunos factores como la inseguridad, servicios públicos, miseria, etc. La isla de Margarita no tiene calidad internacional y no puede competir con los destinos turísticos del Caribe. Eso no quiere decir que no puedas rescatarla, pero para lograrlo debes empezar por resolver los problemas mencionados.

Pero hay otros esquemas de desarrollo que se pueden poner en marcha y que otros países lo han conseguido al focalizar sus núcleos turísticos como por ejemplo Cancún en México y Punta Cana en República Dominicana. Son localidades de primerísima línea que les ha permitido convertirse en proyectos autosustentables.

Podríamos tener un desarrollo de esta naturaleza en La Gran Sabana, en La Tortuga o en el Amazonas, porque Venezuela tiene los lugares para desarrollar un turismo internacional y mientras más aislados estén, mejor, porque no vas a tener los problemas que implica estar cerca.

Entonces corresponde al operador turístico resolver los problemas de la gente que va a trabajar en esos complejos. En Punta Cana usaron el sistema all inclusive para desarrollar todas esas redes de hotelería y allí hay escuelas para los hijos de los trabajadores, viviendas para los trabajadores, hospitales, generan su propia electricidad, tratan su propia agua y tienen los aeropuertos que le llevan la gente para allá. Solamente Punta Cana recibe en su aeropuerto dos millones y medio de turistas al año. Y esas son inversiones importantes.

También proponemos algunas modificaciones en cuanto a políticas públicas se refiere para implementar los aeropuertos y puertos hop. Si los aeropuertos de Venezuela fueran de transferencia, todos los vuelos de América Latina pasarían por aquí y traerían una cantidad importante de pasajeros, el flujo aumentaría y generaría una actividad económica realmente importante. Y tú con venderles el combustible a precios internacionales, menos flete, ya tendrías el incentivo para que todos se paren aquí.

Nuestros aeropuertos tienen una capacidad de manejo de 6 millones 800 mil pasajeros año – si estuviesen en óptimas condiciones –. Colombia recibe 6 millones de turistas; República Dominicana recibe 8 millones; y España recibe 80 millones.

También hicimos un diagnóstico, establecimos las brechas comparativas con países como Colombia y España y utilizamos la metodología de la Organización Mundial de Turismo para evaluar las potencialidades. En materia de turismo Venezuela está en el puesto 104 de 136.

A Venezuela llegan anualmente 789 mil personas que dicen ser turistas, pero vienen por negocio y a Colombia llegan tres millones de turistas al año; el consumo promedio de un turista en Venezuela es de $728 mientras que en Colombia el consumo promedio es de $1 mil 400. Se estima que un turista promedio gasta $1.000 por cabeza. Si a Venezuela llegan 6 millones de turistas, estamos hablando de $6 mil millones. Esa es una inversión importante.

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El sector turismo en Venezuela emplea apenas 2,6% de la población, mientras que México emplea a 7,5% de su población. En este sector tenemos una potencialidad importante.

Descargue aquí el Plan Nacional de Turismo Plan Nacional de Turismo

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Atrayendo recursos

–Pasemos al área financiera. Por lo visto este plan tiene viabilidad económica.

–El grupo de economistas y abogados que trabajó en esta propuesta tomó los cuatro Planes para analizar la viabilidad financiera de cada uno. Y ese estudio económico que se hizo es el que fundamenta el marco legal para darle viabilidad a las inversiones nacionales y extranjeras y que toca 36 leyes, incluidas las laborales. Una de las cosas que ellos concluyeron es que lo mejor es establecer una Ley Marco que esté vigente durante un tiempo específico y que rija todo el sector construcción, incluida la parte de contratación y la parte fiscal.

–¿Ese marco legal está listo?

–Sí. Fue presentado ante la Asamblea Nacional. Se trata de la Ley Orgánica para la Promoción y Reactivación de la Industria de la Construcción y otros sectores Conexos.

–¿De dónde saldrán los recursos para financiar el Plan Nacional de Construcción?

–Primero hay que capitalizar la banca nacional y para ello se requerirá de auxilio financiero de entes multilaterales para que pueda actuar como una banca de segundo piso.

Vamos a requerir de nuevas fuentes de financiamiento reactivando el mercado de capitales local con una participación importante que capte inversiones nacionales y extranjeras;  e implementando los Fondos de Pensiones, que fue lo que rescató a Chile.

Hay que modificar el actual marco regulatorio que es intervencionista e inhibe las inversiones hasta por definición. La Ley contra la Estafa Inmobiliaria con la que, se supone, el Estado piensa promover la inversión inmobiliaria, arranca de plano llamando estafador al inversionista. La ley debería llamarse Ley para la Promoción de la Inversión Inmobiliaria, en la cual se ofrezcan incentivos, porque me interesa captar recursos. Aquí hay otro cambio de paradigma importante.

Otro problema es el de las cargas fiscales para el sector inmobiliario. Proponemos cambiar el Impuesto sobre la Renta (ISLR) por el Impuesto sobre la Venta (ISLV). Si pagas un Impuesto sobre la Venta, pagas al momento en que se ocasionó el impuesto y el Estado recibe algo que vale la pena, no se le deprecia al Estado, pero tampoco es confiscatorio al vendedor.

–¿Ese impuesto aplicaría exclusivamente para el sector inmobiliario?

–Sí.

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¿Cuánto requiere el Plan Nacional de Construcción?

$304 mil millones a invertir en 13 años / $30 mil millones al año, similar a lo requerido para recuperar la capacidad petrolera.

Origen de los fondos:

$55 mil millones del sector privado.

$64 mil millones de la inversión pública.

$1 mil 200 millones de los bancos de cooperación internacional.

$23 mil millones de las alianzas pública – privada.

$37 mil millones del mercado de capitales.

Para cubrir la brecha vertical se requerirían $85 mil millones.

Para cubrir la brecha horizontal se requerirían $200 mil millones.

Repunte de la economía:

Con esta inversión el crecimiento del PIB pudiera situarse alrededor del 7% – 8% en los primeros años y a partir del año 12 podría comenzar a crecer 13% anual.

Hay que construir viabilidad política al Plan Nacional de Construcción

–Ustedes presentaron estas propuestas a la Asamblea Nacional ¿Algunas de ellas fueron incorporadas al Plan País?

–El Plan País es un plan que va a 30 mil pies de altura, con lineamientos sobre los cuales todo el mundo está de acuerdo. Es un trabajo loable porque hay un programa de estabilización macroeconómica fundamental.

Nosotros priorizamos unas líneas. Para ejecutar el Plan primero debes desmontar un andamiaje legislativo que se instaló para acabar con el sector productivo. Por eso hicimos una propuesta de legislación y aseguramos la factibilidad del Plan, porque dentro de la mente del político, que muchas veces no tiene experiencia en el sector real de la economía, se suele priorizar una cosa dejando en segundo lugar otras realmente importantes.

–Uno de los aspectos fundamentales es poderle construir viabilidad política a este Plan Nacional de Construcción.

–Esa es la labor que ustedes pueden lograr. Hay varios paradigmas que estás cambiando, hasta la manera de contratación, ya no es por obra hecha sino por servicio prestado. Ya no es un Impuesto sobre la Renta sino un Impuesto sobre la Venta.

Es importante el esfuerzo realizado desde la CVC, pero también hay un esfuerzo importante que hizo Conindustria y que está haciendo Fedecámaras. Pero dejemos claro que si no recuperas la infraestructura, no puedes recuperar la producción nacional.

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Necesitamos $60 mil millones al año para recuperar infraestructura + industria petrolera

–Usted dice que se requieren $30 mil millones al año para recuperar infraestructura. Es la misma cantidad que se necesita para recuperar 600 mil barriles de petróleo al año.

–El monto requerido para recuperar la capacidad petrolera en siete años es $30 mil millones al año. Vamos a tener que invertir casi lo mismo en infraestructura en el país. Esto quiere decir que necesitamos invertir $60 mil millones al año para recuperar infraestructura más industria petrolera.

–Usted mencionó que las alcaldías no están en capacidad para aprobar esa avalancha de proyectos en materia de construcción, pero es que los alcaldes están en mora con sus habitantes con los Planes de Desarrollo Local.

–Allí debemos romper otro paradigma. Las comunidades deben lograr no solo que sus alcaldes presenten y respeten los Planes de Desarrollo Local, sino también exigirles que logren mayores inversiones para sus municipios.

Por eso en este Plan Nacional de Construcción involucramos  a todos los sectores: agremiados, sindicatos, Colegio de Ingenieros y universidades, entre otros, porque la intención no es otra que subirle el costo político a los políticos que toman la decisión.

Juan Andrés Sosa: “Estamos listos para edificar la Venezuela que queremos”

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