La electro-movilidad: Venezuela versus el mundo. Abra una publicación especializada en autos en casi cualquier lugar del mundo y verá numerosas referencias sobre electro-movilidad. Vaya a la calle y hallará evidencias en mayor o menor nivel. Pero en Venezuela no podrá consultar ninguna publicación especializada porque no existe. Y la movilidad eléctrica está recién pasando de nula a testimonial.

Quien suscribe, fue en 2012 el primer especialista en publicar en Venezuela la primera toma de contacto con un auto de tecnología híbrida (movido en parte por combustión y en parte por electricidad) gracias a Porsche de Venezuela.

Ya entonces la electrificación y la hibridización ganaban protagonismo en la industria automotriz global y no era descabellado precaver que llegarían a Venezuela. A casi una década, la electrificación aplicada al automóvil ha avanzado cuánticamente en el mundo, pero poco o ningún avance es perceptible en Venezuela.

Llegaron pronto… pero no se han masificado

El preocupante atraso con el cual Venezuela recibe la electro-movilidad, revierte una tendencia histórica que vio al país recibir todo tipo de avance al muy poco tiempo de aparecer.

El automóvil llegó en abril de 1904, solo nueve años después que inició tímidamente la producción de autos en EE.UU. En Venezuela, el Jeep comenzó a venderse en 1946. Menos de un año después que Willys lo hizo en EE.UU. Y los primeros Jeep llegaron en 1942, apenas un año después que nació este tipo de vehículo.

También hubo oferta comercial de VW Escarabajo apenas dos años después (1951) que llegaran las dos primeras unidades de ese célebre carro a EE.UU. Además, Venezuela fue de los primeros países en tener vehículos eléctricos (EV). En la segunda década del siglo XX un empresario caraqueño importó un bus eléctrico para trasladar pasajeros muy poco después de que hacia 1911 tres hermanas capitalinas pasearan y se fotografiaran en el que quizá fue el primer auto eléctrico llegado al país.

La actualidad de la movilización eléctrica en Venezuela es fácil de resumir; no está pasando casi nada. Las opciones de movilidad eléctrica conocidas son los sistemas Metro y algunas iniciativas en materia de trolebuses. Pero la electrificación aplicada a la automoción individual es casi desconocida a más de un siglo de llegar los primeros EV.

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Realidad ambiental obliga los cambios

A nivel mundial, la electrificación de vehículos surge en los primeros días del siglo pasado, en la propia génesis del automóvil. Por entonces la movilidad eléctrica coexistía con los motores a carbón, de vapor y combustión, pero en esos años pioneros éste último ofreció oportunidades más inmediatas de desarrollo, por lo cual la industria se concentró en él, descuidando los demás a poco que su evolución planteó retos técnicos que exigían más esfuerzos de los que pedía el motor a gasolina o diesel.

En este siglo la realidad ambiental mundial obligó a la industria automotriz a actualizar sus pocos conocimientos sobre el tema y asistimos a una evolución espectacular que promete en no más de un cuarto de siglo la migración casi absoluta del motor de combustión al eléctrico. A partir de ahora los vehículos a gasolina y gas perderán cada vez más protagonismo en la industria y la vida contemporánea tal como ya pasa con los diesel, que ya han sido casi erradicados en Europa y pronto lo serán en el resto del mundo.

La electro-movilidad: Venezuela versus el mundo

Para los menos entendidos, digamos que existen diversos EV. Algunos no usan ningún combustible fósil. Luego están los de tipo híbrido, que combinan un motor de combustión (gasolina o diesel) y uno eléctrico.

En el amplio universo de los híbridos, algunos usan el motor de combustión solo para mantener cargadas las baterías del motor eléctrico que es el que impulsa al vehículo. En otros, el motor de combustión se activa para apoyar al eléctrico en determinadas condiciones, o cuando éste se agota.

Y hay motores híbridos enchufables, cuya fracción eléctrica puede operar y recargarse sin combustión. También sería posible reemplazar el motor de combustión por uno eléctrico en un auto corriente para tener un EV. ¿Qué tanto hay de esto en Venezuela? Nada.

En Venezuela existe la falsa idea de que un EV es como un teléfono celular que se conecta a una toma de 110v o 220v como cualquier electrodoméstico y se carga en un par de horas.

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Es cierto que existen dispositivos que permiten recargar autos eléctricos en nuestras casas, oficinas, o estacionamientos. Pero en general la recarga se realiza gracias a una red de electrificación que ha creado un nuevo huésped en nuestra vida: la electrolinera.

En otras palabras, en el mundo fuera de Venezuela, si un EV requiere recarga, se hace tal como hacemos al repostar gasolina. Se va a un lugar específico. Y recargar un EV no es tan rápido como cargar un celular o echar combustible.

Las redes de recarga son una de las problemáticas en torno al vehículo eléctrico a nivel mundial y han sido desarrolladas por empresas particulares con obvia intención de lucro. Tal como pasa con los teléfonos celulares, cada fabricante de EV crea su propio sistema de carga y no es compatible con el de otros fabricantes.

En Europa han surgido mega-redes de electrificación como Ionity, cuyo tamaño y ventajas posibilitan que algunos fabricantes de EV hagan productos compatibles con ellas. Pero si usted tiene un EV marca X, solo podrá usar puntos de recarga (electrolineras) de la red X. Y si no las hay, tendrá que adquirir un dispositivo para recargar en su casa, o un adaptador que le permita usar la red de recarga disponible en su localidad. O llevar en el maletero un generador diesel (bien contaminante) para emergencias. Y pasa así con las demás marcas.

Cómo generar la electricidad que consumen

Entre los grandes problemas que crea la electrificación de vehículos a nivel mundial están el proceso de generar la electricidad que consumen; el proceso industrial para producir esos vehículos; y el proceso de fabricación de las baterías.

Esto, en pocas palabras, significa que posiblemente ese vehículo 100% eléctrico y ecológico no genere contaminación. Pero producir electricidad para él sí que lo hace, del mismo modo en que lo hacen las baterías, etc.

Esto ha generado un término llamado “huella de carbono”. Que mide el impacto ambiental que crea un EV, valorando qué tanto contamina generar electricidad para moverlo, producir baterías y determinar qué pasa cuando ese vehículo acaba su (corta) vida útil. Lo cual es muy necesario pues hay elementos como las baterías que no son reciclables. Sin olvidar que pretender usar una batería de marca A en un auto eléctrico de marca B es tan factible como usar la pila de un celular Nokia en un teléfono inteligente Samsung.

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De nuevo, ninguna de estas problemáticas ni realidades conexas a la electrificación son evaluadas en Venezuela. De hecho ¡ni siquiera son conocidas por la mayoría!

En algún momento Venezuela tendrá que usar obligatoriamente EV debido a la paulatina masificación mundial de la electrificación. Y la paralela reducción en la oferta mundial de vehículos de combustión. En otras palabras: pronto el país tendrá que consumir EV, porque serán los únicos que se fabriquen.

El inicio de la era de la electrificación vehicular alcanza a Venezuela en un momento complejo. La industria automotriz venezolana se ha erosionado notablemente en este siglo. Y retomar el ritmo que hubo hasta 2007 (175.000 vehículos/año) es imposible: las inversiones son demasiado elevadas, frente a lo contraído de la demanda.

A eso debemos añadir una inversión extra para introducir la tecnología de la electrificación. Y el necesario entrenamiento a la cadena: ensambladoras, concesionarios, redes de servicio oficial, talleres y ventas de repuestos. No se puede obviar el problema de generar la electricidad que consumirán y cómo se recargarán en un país sin redes de recarga, ni electrolineras.

Esta encrucijada lleva a pensar que en Venezuela difícilmente la industria automotriz recupere la magnitud que tuvo una vez. Y la demanda se recupere a niveles de 2007, cuando medio millón de venezolanos al año consumía vehículos nuevos. Y casi dos millones consumía motos.

En 2020, a efectos comparativos, será un milagro si en Venezuela logran venderse más de 6.000 vehículos nuevos (todos importados).

Escrito por Julián Afonso Luis / RoadOne

La electro-movilidad: Venezuela versus el mundo

Fuente: La Patilla

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