La primera persona que contraté robó a mi compañía, pero ahora tengo 5 reglas de gestión para ser un director eficaz

La primera persona que contraté robó a mi compañía, pero ahora tengo 5 reglas de gestión para ser un director eficaz

Llevo más de una década trabajando en puestos directivos, y aunque ha sido una experiencia increíblemente satisfactoria, no puedo decir que siempre he sido el CEO que soy el día de hoy. De hecho, tuve un comienzo bastante desfavorable: la primera persona que contraté terminó robando de mi compañía.

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Todos los líderes cometerán errores a lo largo del camino. Liderar una empresa es a algo que se hace a prueba y error, y simplemente tienes que reflexionar y aprender de tus errores mientras sigues adelante. Con eso sobre la mesa, vale la pena crear algunas reglas que te guíen a través de decisiones difíciles. He tenido muchas altas y bajas a lo largo de estos 10 años, y he aprendido mucho, tanto de las altas como de las bajas. Aquí te dejo las cinco reglas que trato de aplicar todos lo días con la idea de ser el director más efectivo que pueda ser.

1. Evita el porno del ajetreo
En la última década, el contenido que yo llamo “porno del ajetreo” (videos motivacionales en YouTube e Instagram) se han vuelto sumamente populares. La gente que aparece en estos videos suele aconsejar a los jóvenes emprendedores y directores que trabajen 14 horas al día y que “aprovechen” cada minuto de cada hora. Ese es, probablemente, el peor consejo que le puedes dar a alguien en una posición de liderazgo.

Para saber más: Es hora de dejar el ‘porno emprendedor’ y ponerse a trabajar en serio
Trabajar demasiado todo el tiempo, sin descansos, no es una receta para el éxito, es una receta para terminar exhausto. Y sí, ha habido momentos en los que he tenido que trabajar toda la noche durante algunos días, pero porque era un joven ejecutivo con pocas opciones, no porque hacerlo me convirtiera en alguien más valioso.

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Cuando estás en una posición de liderazgo, tienes que darte tiempo para relajarte y recargar fuerzas. Enfócate en la calidad y cuidado de tu trabajo, no en la cantidad de horas que pasas en la oficina. Te prometo que harás más cosas así que si pasas siete días “ajetreado”.

2. Trata a tu equipo como te gustaría ser tratado
La otra noche estaba en un restaurante que parecía falto de personal, pero me di cuenta de que los gerentes no estaban parados en la puerta de la cocina, gritándole a los meseros, sino que estaban activos, limpiando mesas, doblando servilletas y haciendo todas las pequeñas tareas que suelen hacer otras personas en un día normal.

Así es justo como debería de ser en cualquier negocio. Los líderes tienen que cultivar un ambiente de trabajo positivo, sobre todo cuando las actividades son manuales o difíciles. Un trabajo complicado presenta sus propios problemas para los trabajadores, ¿por qué agravarías esos problemas con negatividad y tratando mal a la gente?

Yo siempre recodaré lo que me decía mi padre, quien siempre fue director: “El hecho de que seas el jefe no significa que tienes que ser un imbécil”. Sí, estás a cargo, pero aún así puedes tratar a la gente como te gustaría que te trataran a ti.

3. Elige inteligentemente a tus gentes
Ser un gran director que trata bien a todo el mundo no sirve de nada si no inculcas esos valores en los jefes de tu empresa. No hay nada más tóxico que un mando medio ineficiente.

El buen o mal mando medio suele deberse a la forma en la que promueves a tu gente. Muchas personas piensan que subir a alguien de puesto es natural, es decir, que si te quedas el tiempo suficiente te van a subir de puesto, independientemente de si tienes la capacidad de ser líder o no. La realidad es que hay personas que son muy buenas en roles específicos, pero que su espacio para crecer es menor porque no son buenos líderes.

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Como eres la persona que está tomando las decisiones, tienes que ser consciente de esa diferencia. Una buena forma de saber si alguien será un buen líder es poniéndole pequeñas pruebas. Permíteles liderar proyectos o tomar más responsabilidades de vez en cuando y observa como lo hacen. Habrá personas que florezcan, y otras que no respondan bien. Tú debes reconocer esto y actuar en consecuencia.

4. Alínea tus expectativas con la realidad
Para ser un buen líder y jefe tienes que entender el trabajo que hace tu equipo. Los gerentes del restaurante sabían lo que hacían los meseros cada noche, tanto que incluso podían ayudar en cualquier momento.

Claro que no puedes entender a profundidad los roles de cada persona si tienes una empresa de 5,000 empleados, pero un buen director sabe lo que hacen sus empleados cada día. Reconocen los límites del trabajo de su equipo, lo que se puede y lo que no. No todo se puede hacer de inmediato, así que es importante tener expectativas razonables.

Si no crees tener una idea sólida sobre lo que hacen tus empleados, empieza a aprender. Parte de ser un líder eficiente es buscar siempre algo nuevo para aprender.

5. Abre canales de comunicación entre todos
Muchos negocios fracasan en la comunicación interna, y eso puede devastar la eficiencia y colaboración. Por ejemplo, cuando dirigía un call center, la norma de la industria era utilizar el correo sólo para comunicar cosas a toda la empresa. Si alguien tenía una pregunta, tenían que enviar un correo electrónico copiando a todos y esperar que alguien les respondiera.

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Pero en nuestro call center, los agentes tenían acceso a un chat. Así, alguien podía hacer una pregunta rápida, y cualquiera que estuviera conectado podía responder. Así había menos retrasos, y promovía un sentido de camaradería entre el grupo, algún fundamental considerando que trabajar en un centro de atención al cliente es de los trabajos menos deseados y más estresantes.

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Si quieres que tu negocio opere eficientemente, tienes que proveerle a tu gente canales de comunicación, ya sea entre un equipo o entre grupos.

Todas estas reglas se resumen en una sola cosa: Ser un jefe es muy diferente a ser un líder. Puede que el título te haga el jefe, pero para ser un líder tienes que quitar la atención que tienes puesta en ti y ser capaz de empatizar con la gente que trabaja para ti.

FUENTE: Entrepreneur/John Monarch

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