Lo que aprendí emprendiendo como Limpiaparabrisas en los semáforos

Lo que aprendí emprendiendo como Limpiaparabrisas en los semáforos

Emprendiendo en la calle, con mi amigo Daniel Campos de @laducklife (instagram), aprendimos más que en un semestre completo de universidad.

Trabajamos de limpiaparabrisas, y ganábamos entre 25 y 35 dólares para cada uno, en una jornada de 8 a 9 horas. O sea que, en un mes, trabajando de lunes a viernes, podíamos llegar a 500 o 700 dólares. Nada mal para un oficio que muchas veces es mirado en menos por personas que ganan hasta la mitad.

La cuestión es que aprendimos hartas cosas que aquí te quiero compartir.

ENCUENTRA TU MERCADO.

Las calles son públicas pero igual tienen dueños, los que que ya trabajan ahí. Y aunque esto parezca mafia, no es muy distinto a lo que pasa en marketing. Los nichos tienen dueños, que son las empresas que han ganado posicionamiento (lugar en la mente de las personas). No tiene sentido trabajar en la misma esquina, porque simplemente gana el más fuerte, o como mínimo tienes que compartir las ganancias. Mejor encuentra tu propia esquina.

EL ESFUERZO ES VALORADO.

Cuando empezábamos a limpiar ya veíamos como quien conducía tenía las monedas en sus manos. Pero cuando veían que nos preocupábamos de hasta la última mancha del parabrisas, empezaban a sacar más dinero de la guantera.

REACCIONAR BIEN ANTE LA NEGATIVA.

Si te dicen que no, no es nada personal. Están en todo su derecho y las razones pueden ser múltiples. Cuando ofrecíamos limpiar y nos decían que no, simplemente dábamos las gracias y una sonrisa sincera. Al rededor de un 30% de las personas se arrepentían, y nos tocaban la bocina para que sí les limpiáramos los vidrios.

SÉ DIFERENTE.

Esto es fundamental cuando se está emprendiendo. Nosotros éramos muy distintos a nuestros colegas de la calle: saludábamos, sonreímos y preguntábamos si podíamos limpiar; íbamos bien vestidos, y nuestras herramientas de trabajo eran toalla nueva y limpia vidrios. No fueron pocos los que se paraban, nos felicitaban y nos daban 2 dólares de propina, cuando el promedio de mercado es de medio aun dolar.
Fue una linda experiencia que repetiría sin duda si lo llegase a necesitar, y de lo que se saca aprendizaje para los nuevos caminos.

FUENTE: Emprendices/Matias Gajardo

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