Lo que puedes hacer cuando entras a un lugar en el que no conoces a nadie

Lo que puedes hacer cuando entras a un lugar en el que no conoces a nadie

Para algunos de nosotros, no hay nada más intimidante que entrar a un lugar y darte cuenta de que no conoces a nadie (sí, estamos hablando de ustedes, queridos introvertidos). Para otras personas, (sí, los extrovertidos) esta falta de familiaridad mezclada con la oportunidad de conocer gente es refrescante, incluso emocionante. Cuando nos aventuramos a territorios desconocidos, todos tenemos maneras de acomodarnos que nos ayudan a aclimatarnos a nuevos lugares y personas.

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Le pedimos a algunos miembros de la comunidad Thrive que nos compartieran las estrategias que usan para sentirse más cómodos en un ambiente desconocido y poco familiar, y lo que hacen para empezar conversaciones relevantes.

Busca a la persona más solitaria de la sala

“Yo busco a la persona que se vea más sola. Me le acerco, le sonrío y le digo ‘Hola, soy Bill Ryan’ y extiendo mi mano. Le pregunto su nombre y sigo con ‘¿De dónde eres?’ O cualquier otra pregunta rompehielos para hacerlo hablar. Otras personas se irán acercando, así que invítalos a unirse a la conversación. El reto es encontrar una forma diplomática pero conveniente de darle un giro a la conversación si ésta no está resultando interesante y buscar a alguien más con quién platicar.”

—Bill Ryan, business coach de Charlotte, Carolina del Norte.

Socializa a través de la comida

“Yo soy una introvertida extrovertida. No batallo para conocer gente, pero no suelo ser de las que anuncian su llegada o de las que se da a conocer por el simple hecho de estar. Si hay una mesa con alimentos o botanas, suelo dirigirme hacia ahí. Esto me da un pretexto para ocupar mis manos (y mi boca) para no sentirme incómoda estando nada más ahí parada. Si no hago esto, nunca sé qué hacer con mis manos y siento que tengo un letrero de neon sobre mi cabeza que dice ‘¡rara!’ Si resulta que hay alguien más en la mesa, puedo hacer un comentario sobre alguno de los objetos que hay frente a nosotros para romper el hielo. Dependiendo de la reacción de la otra persona, (si me contesta, o si me ve como si fuera un marciano) puedo, o no, continuar la conversación y presentarme”.

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—Estelle Atney, contadora en Playa del Rey, California.

Crea una tribu de introvertidos

“Me gusta ser introvertida, así que por lo general evito las multitudes o ir a lugares en los que no conozco a nadie. Cuando tengo que hacerlo, busco un alma parecida a mi, alguien que esté parado solo, lejos de los demás, observando. Me le acerco a esa persona y hago contacto visual. Las almas solitarias suelen vagar por ahí, y los invito a la conversación. Sin darte cuenta, ya tendrás una tribu… de introvertidos”.

—Margaret Meloni, doctora y autora de Long Beach, California.

Ármate de conocimiento

“Deberías conocer a tu audiencia; puede que sean una industria, un tema o un propósito social, pero hay algo que te está acercando a ese lugar lleno de desconocidos. Investiga antes de llegar y ármate con algunos temas relevantes con los que puedan relacionarse, y sobre todo, de los que te sientas cómodo hablando. Básicamente, ‘finge hasta que lo consigas’. Si te pones a ti mismo en lugares en los que no conozcas a nadie de manera regular vas a desarrollar una rutina que, con el tiempo, ya no se sentirá tan intimidante”.

—Karli Imhoff Malcher, especialista de reclutamiento en Waterloo, Ontario.

Canaliza tu curiosidad

“Hacer relaciones públicas solía tener un impacto negativo en mi. Creía que era malísima para hacerlo, lo que hacia que cada experiencia fuera aún peor. Ahora, voy con la curiosidad de ver a quién voy a conocer. Me enfoco en hacer una conexión significativa por lo menos con una persona, no con todos. Estoy tranquila, sonrío y me abro a la plática hasta que la persona correcta me encuentra. Y por lo general, me encuentran.”

—Susie Ramroop, mindset coach en Londres, Inglaterra.

Ponte objetivos antes de llegar

“Antes de llegar a cualquier evento, me pongo tres objetivos, por ejemplo: conocer a alguien de mi industria, o conocer a un cliente potencial. Tener estos objetivos claros me da un propósito cuando voy a un ambiente desconocido. También investigo lo más posible para poder iniciar y mantener una conversación con cualquiera”.

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—Jennifer Witter, CEO, autora y conferencista de Nueva York, Nueva York.

Utiliza tus diferencias para hacer que la conversación sea más profunda

“La semana pasada fui a una conferencia en la que yo era 15 años más grande que las otras 2,000 personas que estaban ahí (nota: yo iba a darles una conferencia). Siendo una mamá trabajadora de 41 años, ¿cómo conectar, o mejor aún, interactuar, con esta audiencia? Primero, pensé en nuestra diferencia de edades como una oportunidad de aprendizaje. Este cambio de mentalidad transformó mi ansiedad en emoción por aprender de otros y compartirles experiencias que pudieran servirles. Segundo: sonreí. Mostrarme amable y abierta hizo que la gente se me acercara inmediatamente. También hice preguntas y escuché (¡realmente escuché!), lo que hizo que la gente con la que hablé realmente interactuara conmigo. Confiaron en mi y se abrieron. Conectamos. Nos entendimos. ¿Lo mejor? Todos aprendimos un montón”.

—Carolyn Montrose, líder de trabajo en equipo de Haworth, Nueva Jersey.

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Empieza por un tema en común

“Empezar una conversación con un desconocido puede ser difícil. Yo intento establecer un tema en común, algo en lo que coincidamos. Puede ser desde noticias hasta deportes, y me aseguro de que todo el mundo se sienta cómodo con el tema. Y lo más importante es que intento no hablar tanto y darle la oportunidad a los demás de compartir sus historias. Este proceso me permite aprender porque por lo general, los demás están muy bien informados sobre muchas cosas. No hablo mucho porque soy un poco tímida, pero sí puedo sacar un par de temas a colación para que los demás los discutan”.

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—Margaret Achieng, recursos humanos y escritora de Nairobi, Kenya.

Pide ayuda y ofrécela

“Cuando estoy en un terreno desconocido, empiezo una conversación pidiendo ayuda o información. Esta estrategia suele ser una buena forma de romper el hielo e iniciar una plática, lo que me ayuda a sentirme cómodo. También ofrezco ayuda para crear un espacio cómodo para los demás”.

—Aakriti Agarwal, coach, facilitador y consultor de imagen en Hyderabad, India.

Simplemente, sonríe

“Cuando estoy en un lugar nuevo y no conozco a nadie, me gusta sonreírle a la gente que hace contacto visual conmigo. He descubierto que la gente suele sentirse más cómoda cuando los miras a los ojos con una sonrisa genuina. Soy una introvertida, así que esto es lo más sencillo que puedo hacer, y la mayor parte del tiempo, la gente me sonríe de vuelta. Así he hecho amigos: una sonrisa dio pie a una plática sobre el clima, que dio pie a una conversación mucho más genuina.”

—Madelyne Planer, consultora en soluciones de conocimiento de Sydney, Australia

FUENTE: Entrepreneur/Marina Khidekel

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