Lynetteholm: la isla que actuará de barrera natural en Copenhague. Lynetteholm. Nos parece un nombre extraño. Pero pronto nos acostumbraremos a esta nueva isla frente al horizonte de Copenhague, creada para mitigar el riesgo de hundimiento de la capital danesa. No es el primer terreno que la ciudad reclama al mar. Ahora, por ejemplo, se acaba de inaugurar un pintoresco parque flotante a unos metros de la costa; pero la práctica viene de lejos.

“Una de las cosas más fascinantes de Lynetteholm es que se desarrolla como una nueva área urbana preparada para el futuro; con una clara referencia y narrativa sobre la historia del desarrollo de Copenhague. En el pasado, la ciudad ha necesitado fortalecerse contra potencias militares y navales extranjeras. Hoy, Copenhague necesita protegerse de la amenaza del aumento del nivel del mar”.

Así lo explican a la revista AD, desde uno de los estudios implicados en el proyecto, Tredje Natur. Se refieren a construcciones como Prøvestenen; la isla artificial creada en el siglo XVIII a modo de fortaleza marítima, que ahora alberga el puerto petrolífero de la ciudad.

¿Qué habrá en Lynetteholm?

Lynetteholm será un islote de 275 hectáreas que combinará zonas verdes con un nuevo distrito urbano con capacidad para dar vivienda a 35.000 personas; erigido con suelo excedente de proyectos de construcción e infraestructura en Copenhague.

“El suelo usado y poco fértil, en las áreas costeras, será mejorado, agregando arena para hacerlo menos compacto; y calcio para cambiar el valor de su Ph. Los arquitectos paisajistas ven esto como una oportunidad para dar lugar a paisajes florales nunca vistos; y, al mismo tiempo, crear espacio para especies nuevas y raras en el área”.

“El cinturón de paisaje continuo varía en ancho, lo que crea un tramo ‘ondulado’ de la costa, que contendrá diferentes tipos de áreas naturales. Esto proporcionará las condiciones para un ecosistema rico en especies y biodiversidad”. Explican desde Arkitema, otro de los equipos, junto con Tredje Natur y COWI, encargados del proyecto.

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“Al fundar la mayoría de los hábitats naturales de la isla antes de comenzar a construir infraestructura y edificios, la naturaleza podrá asentarse y crecer sin perturbaciones”.

Según los profesionales, Lynetteholm será “un entorno biológico único de fácil acceso para el más de millón de personas que viven en Copenhague”.

El islote de Lynetteholm, de hecho, estará muy bien conectado con tierra, a través de puentes para bicicletas y líneas de metro.

¿Cómo protegerá Lynetteholm a Copenhague de la subida de las aguas?

Desde Tredje Natur explican que Lynetteholm será un elemento importante en la protección climática de Copenhague; que asegurará la ciudad contra las marejadas ciclónicas del norte al actuar como una presa desde Refshaleøen hasta Nordhavn.

“Los barcos tendrán acceso al puerto de Copenhague por el norte a través de un pasaje que se cerrará en caso de inundaciones por tormenta; cada vez más frecuentes en los últimos años”.

Asimismo, muelles con extremos altos y verticales que se proyectarán amplias playas y tramos llanos de costa, cuyos bordes absorbentes reducen la fuerza del oleaje. Aunque las paredes verticales pueden proteger contra la subida del mar, también dan como resultado aguas turbulentas; así que la solución más ‘natural’, en forma de playa, parece más adecuada. Además, también crean una gran ‘distancia’ entre la tierra y el mar.

“La solución basada en la naturaleza proporciona un valor recreativo completamente nuevo al crear acceso al agua; y será la columna vertebral de la solución a largo plazo, donde el paisaje se puede adaptar fácilmente con nuevos tipos de terreno en relación con el futuro aumento del nivel del mar. Además de actuar como protección contra las marejadas ciclónicas para el nuevo islote; el paisaje garantizará el acceso al agua y brindará a los ciudadanos y visitantes acceso a la naturaleza con alta biodiversidad y gran valor recreativo”, continúan desde Tredje Natur.

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En contra de Lynetteholm

Pese a la perspectiva ecologista del proyecto, que fue aprobado en el parlamento danés por 85 votos a favor frente a 12 en contra; hay asociaciones ecologistas que no lo ven con buenos ojos.

Una de ellas es Coalition Clean Baltic, que agrupa a 23 organizaciones no gubernamentales de once países del Báltico.

“A pesar de ser promovido como una medida de protección contra inundaciones y adaptación al cambio climático; los impactos ambientales negativos del proyecto, según nuestro conocimiento, superan seriamente sus méritos”. Así se lee en su carta abierta dirigida al gobierno danés y la Unión Europea.

De acuerdo con lo dicho por las ONG, los impactos más obvios y a largo plazo se producirán debido a la congestión del tráfico para fines de construcción; así como a la alteración del lecho marino y al vertido de sedimentos para el dragado y la creación de la isla.

Sin embargo, lo que más les preocupa es que el establecimiento de Lynetteholm pueda tener consecuencias desastrosas para todo el medio ambiente del Mar Báltico; provocando la obstrucción de uno de los tres canales profundos en Øresund y bloqueando la entrada de aguas saladas al Mar Báltico.

“Esto último es de vital importancia para llevar las aguas del Mar del Norte ricas en oxígeno a las capas inferiores del Báltico empobrecidas en oxígeno; y, por tanto, para equilibrar el ecosistema del Mar Báltico, frágil y eutrofizado. El bloqueo de este proceso natural es totalmente inaceptable dado el mal estado actual del medio ambiente del Mar Báltico; y los esfuerzos realizados por todas las naciones costeras dentro de HELCOM para mejorarlo”, escriben.

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Flujo de agua será compensado

Preguntado por AD, Kristian Wederkinck Olesen, responsable de By & Havn –la empresa encargada del desarrollo de Ørestad y el puerto de Copenhague que impulsa el proyecto–, indica a este respecto.

“El informe de impacto ambiental ha examinado cómo y en qué medida la construcción de Lynetteholm afectará las condiciones ambientales; también en lo que respecta al mar Báltico. El informe dice que Lynetteholm solo tendrá un impacto menor en el flujo en el estrecho; y, por lo tanto, también en el transporte de sal al mar Báltico. Nuestras evaluaciones se basan en cálculos que muestran que el flujo de agua del Sound se bloqueará en 0,23-0,25%; y que para el transporte de sal al Mar Báltico el bloqueo será del 0,21-0,23%”.

Olesen también afirma que este efecto sobre el flujo de agua se compensará tras unos diez años; mientras que el transporte de sal lo hará en unos 13 años. Todo ello suponiendo “un aumento relacionado con el clima del nivel del mar de aproximadamente dos centímetros”.

Pese a todo, el plan, por ahora, sigue adelante, y la construcción se encuentra dando sus primeros pasos.

En menos de 50 años, en 2070, estará completamente terminada; dando lugar a un hito constructivo en el ámbito de la crisis climática y trazando un nuevo perfil para la ya de por sí muy original ciudad de Copenhague.

Ella, en los últimos años, ha saltado a los titulares por soluciones tan creativas como la incineradora de basura que es una pista de esquí; y las viviendas multigeneracionales que evitan la soledad de la tercera edad.

Lynetteholm: la isla que actuará de barrera natural en Copenhague

Fuente: Revista AD

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