NEOM: El proyecto sostenible de agua dulce en el desierto. A comienzos de este año oí hablar por primera vez del plan “megalómano” de Arabia Saudí, presentado por su príncipe heredo Mohamed Bin Salman. Llamado NEOM, el plan consistía en hacer una ciudad lineal de 160 kilómetros de largo en pleno desierto, que uniría el Mar Rojo con el norte del país.

La idea era, hacer una ciudad lineal sin coches, conectada por transporte público subterráneo; en el que se ensalzara el ingenio humano creando construcciones vanguardistas, universidades de primera línea mundial y barrios futuristas; bajo la premisa de que la ciudad fuera completamente verde, ecológica, sostenible, basada en energías limpias y con cero emisiones de carbono.

Reconozco que lo primero que pensé cuando oí hablar de NEOM fue en el problema del agua. ¿De dónde querrá sacar el príncipe Bin Salman el elemento necesario para dar soporte a una población que supuestamente albergaría a un millón de residentes para 2030? En la zona designada para la construcción no hay más que dunas de arena infinita y rebaños de dromedarios.

Solar Dome

Pero entonces oí hablar sobre el proyecto piloto Solar Dome (o cúpula solar) y entonces comencé a prestar atención. El agua la aportaría el océano, y habría que desalarla en grandes volúmenes, a un precio asequible y sin provocar emisiones de CO2. Cosa que no es sencilla.

Ahora mismo, por ejemplo, Arabia Saudí obtiene prácticamente la totalidad del agua potable que su población necesita a través de plantas desalinizadoras.

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Pero bien consigan este objetivo mediante ciclos de evaporación y condensación; o por el más común de los métodos actuales, la ósmosis inversa (que emplea membranas semipermeables) el resultado es siempre el mismo. Montones de energía gastada en el proceso, y montes de salmuera resultante que acaban en el mar.

Esto último es un verdadero atentado contra la naturaleza; ya que la salmuera acaba acumulándose en el fondo del océano, creando zonas muertas en las que la vida desaparece masivamente por falta de oxígeno. Como estamos en Arabia Saudí, imaginarán de dónde sale esa energía. Efectivamente, del petróleo, bastante más abundante en el Golfo Pérsico que el agua.

Y sin embargo el plan Cúpula Solar y su simplicidad me cautivó precisamente porque podría solucionar ambos problemas. La energía para evaporar el agua la pondría el sol, un recurso infinito y abundante en la zona. En cuanto a la salmuera resultante, el proceso parece producir mucha menos cantidad; y además “prometen” no devolverla al mar, sino reprocesarla para recuperar varios compuestos de interés comercial.

Proceso

Veamos cómo funciona la cúpula desaladora solar, que en realidad es una esfera completa, creada con algún metal conductor; cuya mitad inferior se llena de agua que acude desde el mar por canales de irrigación metálicos cubiertos de cristal. Lo que asegura que vayan ganando temperatura a medida que esta circula.

Alrededor de la cúpula caldera, se instala toda una red de espejos orientables llamados heliostatos. Estos espejos tienen la finalidad de reflejar la luz solar sobre la cúpula, que está fabricada en metal y recubierta de cristales para evitar que el vapor de agua escape al medio ambiente.

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Cuando la esfera de metal recibe el calor de la luz solar, reflejada desde los heliostatos, transmite este al agua, provocando su evaporación. Luego, la mitad superior de la esfera, recubierta de cristal, recoge el agua destilada ya libre de sal; que se forma por condensación, la remineraliza y redirige hacia repositorios situados alrededor de la cúpula.

Esta agua podrá luego emplearse para las necesidades higiénicas y fisiológicas de los humanos; pero también para su uso en agricultura.

Un nuevo vergel

La idea es convertir el erial saudí en un nuevo vergel empleando los últimos avances en regadío hidropónico, tal y como ha hecho Israel en el desierto de Néguev.

¿Conseguirá el príncipe convertir una zona prácticamente deshabitada – salvo por las tribus beduinas – en un polo de atracción tecnológica de primer orden mundial? La idea de la ciudad lineal es muy interesante para la economía de la zona; ya que prepararía a Arabia Saudí para un futuro inevitable en el que los combustibles fósiles serán un recuerdo del pasado.

Por delante tiene un serio reto: encontrar la forma de reinvertir inteligentemente los pingües beneficios que el petróleo ha dado históricamente a su país. Arabia Saudí, y todo el planeta, agradecerían el giro de timón.

Si la cúpula solar funciona (existe un proyecto piloto ya en construcción, que debería culminarse este mismo año), por agua no va quedar.

NEOM: El proyecto sostenible de agua dulce en el desierto

Fuente: Yahoo Noticias

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