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No fue un milagro sino tecnología y manejo: por qué nadie murió en el avión de México

No fue un milagro sino tecnología y manejo: por qué nadie murió en el avión de México

Milagro en el aire

Cuando sobre las 11 de la noche saltaba la noticia del accidente de un avión de Aeroméxico en el aeropuerto de Durango, todo el mundo se esperaba lo peor.

Rápidamente venían a la cabeza imágenes de tragedias anteriores, y eso hizo que cuando las autoridades mexicanas confirmaron que no había muertos entre los pasajeros del Embraer E-190, muchos tildasen lo ocurrido de ‘milagro’.

Medios de medio mundo hablaban de cómo la mayoría de los tripulantes habían salido, sorprendentemente, con heridas leves y solo dos personas contaban con un diagnóstico más grave, entre ellos el piloto.

El avión, que cubría la ruta Durango-Ciudad de México, había caído bruscamente por, según parece, una tormenta o un golpe de viento (algo que aún se está investigando) y había comenzado a arder, pero el balance era de los más positivo.

Lo cierto es que, lejos de ser algo simplemente místico, el hecho de que todos los tripulantes sobreviviesen responde a una serie de factores clave que ayudaron a que este choque tuviese un final diferente.

Aún es pronto para aventurarse a dar una razón definitiva para que los 99 viajeros y los 4 miembros de la tripulación saliesen vivos del vuelo 2431, pues está en plena investigación, pero los expertos destacan varios puntos importantes que permitieron este final.

Factores centrados, sobre todo, en la preparación de la tripulación y su conocimiento, la fase del vuelo, las mejoras tecnológicas y de seguridad de los aviones modernos (el primer modelo de E-190 se fabricó en 2004).

Sin olvidar unos protocolos de evacuación efectivos que permitieron que, producido el percance, el avión se vaciara en pocos minutos evitando incluso que los pasajeros más afectados murieran en su interior.

La pericia de la tripulación

Para Carlos San José, vicedecano del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial, lo más importante en el caso de Durango fue la pericia de la tripulación.

De no haber sido por su conocimiento y entrenamiento podríamos hablar de un resultado muy distinto.

“Lo que han dejado claro tanto la compañía como la mayoría de expertos es que el comandante jugó un papel clave, controlando la situación y consiguiendo manejar el avión evitando que se precipitara bruscamente contra el suelo”, apunta en conversación con Teknautas.

Además, el buen hacer de la tripulación también fue clave a la hora de evacuar a los pasajeros ya que en pocos minutos el avión estaba completamente vacío-

Y su trabajo consiguió que todos sortearan el peligroso incendio que se produjo en el interior de la aeronave.

“Es un caso claro que demuestra que las buenas compañías se diferencian de las malas por su tripulación y por el buen entrenamiento que ésta tiene”, explica San José.

Que fuera en fase de despegue

A parte de la tripulación, según apuntaba a CNN Harro Ranter, CEO de Aviation Safety Network, también hay otros factores clave, como que el avión se estrelló justo después de despegar.

Apenas había salido de la pista del aeródromo cuando una tormenta o un golpe de viento, según explican diferentes medios, la aeronave se desplomó y chocó con su ala izquierda contra el suelo.

Según Ranter y su equipo, las posibilidades de sobrevivir a un accidente de avión son mucho mayores en fase de despegue que en pleno vuelo.

Las estadísticas de Aviation Safety Network hablan de un 56,2% de posibilidades de sobrevivir en uno de estos accidentes, frente al 6,5% de accidentes durante el vuelo.

Mejoras en los aviones

Por último, si es importante la fase en la que se produjo el percance, no lo es menos que se tratase de un avión moderno, el E-190 tiene menos de 15 años de vida.

Estas nuevas aeronaves vienen mejor equipadas que las antiguas y, gracias a lo visto en accidentes anteriores (y a los avances tecnológicos vividos estos años), es mucho más difícil que se repitan las mismas tragedias.

Por ejemplo, ahora es muy complicado que te quedes atrapado en uno de los asientos o que la estructura del avión se rompa en mil pedazos y te aplaste.

“Los aviones son ahora más fuertes”, explicaba el investigador de seguridad aérea Adrian Young al medio Voanoticias.

A esto hay que sumarle que los materiales que utilizan ahora arden más lentamente.

Se evitan, además, los productos que puedan emitir gases tóxicos para reducir al mínimo las posibilidades de que los pasajeros mueran si se produce un incendio dentro de la avión.

Algo que suele ocurrir en muchos de los accidentes tras incendiarse el combustible.

FUENTE: El Confidencial:México/Guillermo Cid

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