¿Puede la arquitectura bajar la desigualdad y promover la inclusión?

¿Puede la arquitectura bajar la desigualdad y promover la inclusión?

¿Puede la arquitectura bajar la desigualdad y promover la inclusión? Sérgio Magalhães, es uno de los arquitectos más reconocidos del Brasil.

Lideró Favela-Bairro, un programa de urbanización de asentamientos populares desarrollado en Río de Janeiro y reconocido con el Premio FAD, en Barcelona en 2012.

Estuvo en Bogotá presentando la 27.ª edición del Congreso Mundial de Arquitectos que tendrá lugar en julio del 2020 en Río.

Habló con EL TIEMPO de su experiencia en la transformación de territorios pobres y cómo su ciudad se convertirá en el epicentro del debate sobre el porvenir de las ciudades del mundo.

La arquitectura: un producto de la cultura

-¿Cuál es el papel de la arquitectura en el desarrollo de ciudades más justas, sostenibles y democráticas?

-La arquitectura es el conjunto construido. No solo la obra en excepción concebida por arquitectos.

Es, por tanto, un producto de la cultura, sobre la cual ejerce influencia.

La arquitectura tiene el compromiso de proponer espacios cualificados para el disfrute social. Y tiene la responsabilidad de asociarse a la producción popular para ayudar a adecuarla según las exigencias contemporáneas.

Es un papel de creación sobre lo nuevo y sobre lo existente. Esa es una exigencia democrática para alcanzar ciudades más justas y sostenibles.

-¿Cuál fue el trabajo que usted desarrolló en las favelas (villas, chabolas)?

-Fui secretario de Vivienda de Río de Janeiro (1993-2000). Ahí coordiné la política de viviendas de la ciudad, en la que se incluyó el programa Favela-Bairro.

Trabajamos con 155 favelas, con una población de 550.000 habitantes. Implantamos infraestructura de saneamiento, iluminación pública, áreas deportivas y de ocio, equipamientos sociales de educación, salud y cultura, abriendo calles y reacomodando familias que vivían en áreas de riesgo.

Tuvimos el placer de celebrar convenios con Colombia, intercambiando experiencias y equipos técnicos con Bogotá y Medellín.

Reconocer el esfuerzo que las familias pobres hacen para reinsertarse

-¿Cómo hacer que los grandes beneficios arquitectónicos lleguen a las zonas más pobres?

-Es preciso entender realidades diferentes, muchas veces oscurecidas por una mirada prejuiciosa o preconcebida.

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Los grandes logros arquitectónicos se constituyen al reconocer el esfuerzo que las familias pobres hicieron para su inserción en la vida urbana.

En el caso brasileño, urbanizar las áreas pobres es fundamental. Las familias construyeron sus casas, incluso en la precariedad. Pero no tienen condiciones de construir sus infraestructuras, lo cual es propio de lo colectivo. Tampoco implantar los servicios públicos, lo cual es esencial para la vida contemporánea.

-¿Cómo lograr la protección del medioambiente y el paisajismo a través de la arquitectura?

-La arquitectura está cada vez más comprometida con lo ambiental, los valores del patrimonio construido y el paisaje. Todos son elementos fundamentales para la formación de la identidad colectiva.

Necesitamos proteger la esencia de la vida urbana, la capacidad de las ciudades de ser el lugar del encuentro, de la interacción social, el lugar del conflicto.

Nuestras ciudades han sido llevadas a la construcción de guetos, ricos y pobres, que conducen al aislamiento y a la segregación. O sea, a la propia anticiudad.

La arquitectura tiene la obligación de colocarse en oposición a esa tendencia.

Bogotá tiene un promedio elevado en cuanto a calidad de arquitectos

-¿Qué proyectos arquitectónicos de Bogotá conoce?

-Bogotá es una ciudad con muchas cualidades ambientales y arquitectónicas, donde el espacio público ejerce un papel relevante.

Destaco la gran obra de Rogelio Salmona, arquitecto magistral, que tanto actuó en la producción urbanística.

Él fue un arquitecto completo, en la pequeña y en la gran escala, en la tecnología, en el espacio, en los símbolos. Da mucho placer visitar sus obras, siempre las recomiendo.

También las de Germán Samper, que nos ha dejado recientemente, y cuya obra es magnífica. Y tantos otros colegas ilustres.

Bogotá es uno de los lugares con más elevado promedio en cuanto a calidad en arquitectura. La cultura arquitectónica tiene elementos centrales de la sociedad colombiana.

La arquitectura es universal y local al mismo tiempo

-¿Por qué fracasa un proyecto arquitectónico pensado para el disfrute de la ciudadanía?

-Me parece más deseable buscar los numerosos motivos del éxito de una obra arquitectónica. Como la adecuación al lugar, el reconocimiento de las preexistencias, la atención al deseo de las personas, la inserción en el tiempo, el control de las tecnologías, la concepción de espacios para el encuentro y la interacción.

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-¿Qué experiencias internacionales deberíamos reconocer y copiar?

-La arquitectura es universal y local al mismo tiempo.

Reconocer las experiencias de los demás es importante. Copiar no conduce a un buen resultado, en virtud de las cualidades deseables que enumeré en la respuesta anterior.

-Este mes estuvo en Bogotá. ¿Cómo le fue?

-Estuve en Bogotá para la reunión del XX Foro Iberoamérica, que se realizó del 31 de octubre al 2 de noviembre. Y también para encontrarme con liderazgos de la arquitectura y del urbanismo colombiano con miras a la más amplia participación de Colombia en los eventos en Río de Janeiro 2020.

Me encontré con arquitectos, profesores y críticos de arquitectura, en un encuentro sumamente provechoso. Y con el liderazgo de la Sociedad Colombiana de Arquitectos.

Deseamos que el país esté presente en el Congreso Mundial de Arquitectos UIA2020RIO.

La cultura arquitectónica es uno de los marcos de la cultura colombiana y su experiencia es de mucho interés para el mundo.

27.º Congreso Mundial de Arquitectos

-Háblenos más de lo que pasará en Río en 2020.

-En julio se realizará el 27.º Congreso Mundial de Arquitectos UIA2020RIO, el evento en la materia más importante del mundo. Se lleva a cabo cada tres años.

Nunca se hizo en Brasil, y será el primero en América Latina después de 42 años.

El Congreso tendrá como tema ‘Todos los mundos. Un solo mundo. Arquitectura 21’, que nos convocará sobre la responsabilidad y las consecuencias de nuestras acciones.

También sobre el papel de la arquitectura en este nuevo siglo.

Será un espacio propositivo según los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y la Nueva Agenda Urbana.

-¿Qué se hizo en Río de Janeiro para que ganara el título de Capital Mundial de Arquitectura Unesco y UIA?

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-Río de Janeiro, con cinco siglos de historia, posee un patrimonio arquitectónico y urbanístico de alta calidad.

Es una ciudad con una naturaleza exuberante junto a la cual se construyó una megalópolis de 12 millones de habitantes.

Esa condición es absolutamente singular y podría perfectamente justificar la designación de Río como Capital Mundial de la Arquitectura en 2020.

Pero también tenemos retos importantes en el área de vivienda, sanidad pública y movilidad. Todo esto exige una reflexión amplia pues son temas de interés para las ciudades del mundo.

La arquitectura en estrecho diálogo con la sociedad

-¿Qué importancia va a tener ese evento en arquitectura?

-El evento tiene por objetivo ampliar la comprensión sobre el papel de la arquitectura en la producción de las ciudades, en estrecho diálogo con la sociedad.

Creemos que a partir de ese diálogo podremos construir agendas positivas que recoloquen a nuestras ciudades y a la arquitectura en el rumbo hacia el desarrollo inclusivo, con la reducción de las desigualdades intraurbanas y la cualificación del espacio construido.

¿Puede la arquitectura bajar la desigualdad y promover la inclusión?

Fuente: El Tiempo – Bogotá

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