¿Quieres ser millonario? Sigue estas reglas

¿Quieres ser millonario? Sigue estas reglas

El más rico entre los ricos, Warren Buffett, no vive una vida opulenta. Su casa de Omaha, en Nebraska, que tiene un valor de 652.619 dólares (unos 572.000 euros), la compró por 31.500 dólares en 1958, y el 99 por ciento de su fortuna está empleada en intereses filantrópicos. Básicamente, define como gasto inteligente no gastar en lujos innecesarios.

Buffett es sólo un hombre, pero de acuerdo con un artículo de Business Insider escrito por el contable Thomas C. Corley, esas directrices se aplican a otros con una riqueza similar. Corley pasó cinco años entrevistando a personas ricas y determinó que aquellos que mantenían y hacían crecer su riqueza seguía lo que él ha bautizado como el “Hábito del Rico”. Esta gente invirtió o ahorró su dinero para el futuro, resistiendo el impulso de comprar cosas innecesariamente lujosas. Otra forma de decirlo, dice Corley, es vivir por el mismo dictamen: “la misma casa, la misma pareja, el mismo coche”.

Hay mucha sabiduría en estas palabras. Lo que realmente significa es que independientemente de la fortuna que amases, no cambies tu nivel de vida. No aumentes tu ritmo de vida de forma absurda comprando cosas que realmente no necesitas.

Desafortunadamente, el instinto de cualquier persona que acaba de hacer una fortuna en efectivo es gastarlo sobre todo casas grandes, coches de lujo, ropa bonita, etc.… Podemos llamarlo naturaleza humana, la codicia, o vivir el sueño americano. Corley definió esto como “estilo de vida erróneo, donde aumentas tu nivel de vida normal para poder igualar tu aumento de ingresos”. De hecho, culpó a ese tipo de ritmo de vida de que los millonarios pierdan su fortuna.

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El problema es, una vez que gastas tu dinero, se va. Cuando la escasez vuelve, te ves obligado a vender tus cosas. Si las cosas que compraste se han depreciado en valor, obtienes calderilla por cosas que costaron mucho más.
Ese coche, esa casa y esas ropas tienen muchas probabilidades que no valer mucho una vez que se compran. Así es como desaparece el dinero. Y luego por otro lado está el pobre idiota (literalmente) que tiró a la basura montañas de dinero para mejorar ridículamente su estilo de vida.

FUENTE: Emprendedores/Esquire/Sarah Rense

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