Las diademas lectoras de la mente no leen nada.

La máquina detectora de incendios ha sido declarada un riesgo de seguridad. El mozo robot no puede servir la comida.

China está lista para el futuro, aunque el futuro aún no ha llegado.

En cuestión de unos cuantos años, China se convirtió en una fuerza tecnológica global.

Cientos de millones de personas de ese país usan hoy teléfonos inteligentes para comprar online, pagar sus facturas e invertir su dinero.

Usos de la tecnología

Esto llevó a mucha gente en China a acoger la tecnología, sin importar qué tan cuestionable sea.

La inteligencia artificial califica las tareas escolares.

La tecnología de reconocimiento facial ayuda a repartir desde pedidos de Kentucky Fried Chicken hasta papel higiénico.

China compite consigo misma por el récord mundial de robots bailarines.

Ahora, algunos advierten que tal exuberancia es señal de una burbuja de capital de riesgo que puede estar a punto de estallar.

En lugar de mostrar el nuevo dominio tecnológico de China, argumentan, los espectáculos como los robots bailarines e los ineficaces lectores de la mente encubren la falta de progreso del país en otros ámbitos.

El pueblo chino no debería perder el contacto con la realidad, advirtió Liu Yadong, editor en jefe del periódico paraestatal Science and Technology Daily.

China rezagada con respecto a USA

En un discurso reciente, dijo que China seguía rezagado respecto de Estados Unidos en tecnología.

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Pero la exuberancia podría ser algo bueno para China, ya que los productos útiles encuentran su lugar y los malos desaparecen al madurar el boom.

China tiene hoy el grupo más grande del mundo de usuarios de Internet y algunas de las compañías de Internet más valiosas del mundo.

En 2017, las startups chinas absorbieron casi la mitad de los dólares recaudados a nivel mundial para inteligencia artificial, de acuerdo con CB Insights, una firma de investigación.

Se espera que China represente más del 30 por ciento del gasto mundial en robótica para 2020, vaticina la firma de investigación tecnológica IDC.

Muchos en China ven la supremacía tecnológica del país sobre Estados Unidos como algo inevitable.

“Los chinos están mucho más dispuestos a intentar algo nuevo sólo porque se ve bien”, dijo Andy Tian, director ejecutivo de Asia Innovations Group, con sede en Beijing, que opera apps móviles.

“Suena superficial. Es superficial. Pero ese es el motor del progreso”.

El E-Patrol Robotic Sheriff podría llenar ese perfil.

Figura entre varios robots de seguridad que “trabajan” en estaciones de trenes y aeropuertos en China y patrulla la estación de trenes de alta velocidad de Zhengzhou.

Un robot bailarín quizás no indique progreso.

Su tarea es utilizar reconocimiento facial para encontrar y seguir a personas sospechosas, así como medir la calidad del aire y detectar incendios.

Durante una visita a la estación, no se localizó al robot por ninguna parte.

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Primero, hubo un incendio que no detectó, dijeron las autoridades.

Además, tenía una tendencia a congregar a tantos fanáticos buscando tomarse selfies con él, que se convirtió en un riesgo de seguridad.

China tiende a adoptar un enfoque descendente con respecto a la tecnología, y los gobiernos locales se apresuran a seguir los planes que vienen desde arriba.

Los aparatos con un poco de brillo futurista suelen ser los mejores símbolos de progreso.

Los robots bailarines se convirtieron en un elemento fijo en las presentaciones empresariales y gubernamentales el año pasado.

“Estaban en todas partes”, dijo David Li, fundador de Shenzhen Open Innovation Lab, una plataforma respaldada por el gobierno que apoya a startups en la ciudad de Shenzhen.

Los restaurantes robotizados también aparecieron por todo China.

Uno de ellos, en Shangai, Robot Magic Restaurant, cultiva un ambiente de minigolf de la era espacial.

Adentro, un robot cargaba sus baterías en una cueva artificial llena de estalagmitas de plata.

En el techo, centelleaban estrellas falsas.

Los robots llevan bandejas de comida a los clientes, pero no pueden ponerlas en la mesa.

Los mozos reales se apartan para que la gente pueda tomar fotos, y luego ellos sirven la comida a la antigua.

Durante una comida de una hora, un mozo tuvo que aplicarle un soplete tres veces a la parte inferior de un robot para quemar la comida y la basura atrapada en sus ejes.

Aun así, los clientes estaban impresionados.

“Acabo de estar en Estados Unidos y no vi muchas cosas nuevas”, dijo Xie Aijuan, una jubilada de alrededor de 50 años.

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“No creo que tengan nada parecido a los restaurantes robotizados ahí”.

“China está superando a Estados Unidos”, coincidió su compañera, Zhuang Jiazheng. “Todo es cuestión de tiempo.”

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