Templo Bahá’i: donde la raza humana es vista como una sola alma y un solo cuerpo

Templo Bahá’i: donde la raza humana es vista como una sola alma y un solo cuerpo

Templo Bahá’i: donde la raza humana es vista como una sola alma y un solo cuerpo. “El resultado es atemporal e inspirador. Un edificio que usa el lenguaje del espacio y la luz, formas y materiales para expresar una interpretación de la filosofía Bahá’i que se vuelve universalmente accesible como una experiencia espiritual y emocional compartida”.

A esta conclusión llegó el jurado del Premio Internacional a la Arquitectura Transformadora o RAIC, por sus siglas en inglés.

La descripción corresponde a un sitio religioso en las afueras de Santiago de Chile proyectado por el estudio norteamericano Hariri Pontarini Architects, con serias posibilidades de obtener la distinción internacional que se anunciará en octubre.

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El octavo y último templo de la religión Bahá’i construido en el continente

Templo Bahá'i. A las afueras de la capital chilena, con la cordillera de fondo. Foto: Doublespace Photography.

Templo Bahá’i. A las afueras de la capital chilena, con la cordillera de fondo. Foto: Doublespace Photography.

El templo se ubica en el límite de la ciudad, con la Cordillera de Los Andes a sus espaldas.

Surgió de un encargo de la Casa de Justicia de Bahá’i. Es el octavo y último templo de esta religión que se ha construido en el continente.

El fundador del culto bahá’i fue el persa Bahá’u’lláh, quien sostenía que el deseo de Dios era “ver a toda la raza humana como una sola alma y un solo cuerpo“, el principio que inspiró el diseño de la obra.

Templo Bahá'i. Formado por 9 alas, en relación al símbolo de la religión, una estrella de 9 puntas. Foto: Andrés Silva.

Templo Bahá’i. Formado por 9 alas, en relación al símbolo de la religión, una estrella de 9 puntas. Foto: Andrés Silva.

9 alas idénticas y rotadas unidas a un óculo

Según explican los autores, “en el corazón del edificio hay una creencia y una aspiración. Y es que aún hoy, en el fracturado siglo XXI, podemos responder al anhelo de encontrarnos y conectarnos“.

La traducción de esta voluntad a lenguaje arquitectónico se lee en un volumen compuesto por 9 alas idénticas y rotadas unidas a un óculo.

En conjunto crean un movimiento ingrávido alrededor de un centro anclado.

El templo tiene una estética ligera y al mismo tiempo enraizada, con un fuerte sentido de permanencia.

Y en cada uno de los 9 lados, 9 entradas representan simbólicamente la apertura del lugar a todos.

Templo Bahá'i. Está ubicado en un área propensa a los terremotos. Foto: Sebastián Wilson León.

Templo Bahá’i. Está ubicado en un área propensa a los terremotos. Foto: Sebastián Wilson León.

Compartir el acto comunitario de ser

En el exterior, el vidrio y el mármol translúcido se proyectan sutilmente sobre el paisaje. Una vez adentro el edificio se eleva con contundencia, “así como el espíritu de aquellos que ingresan“.

Las líneas arqueadas de los bancos de madera invitan a las personas a reunirse, a sentarse uno al lado del otro en contemplación, “compartiendo el acto comunitario de ser“.

Un entrepiso permite que aquellos que buscan la soledad se sientan cómodos sin perder la conexión con la comunidad ubicada en la planta baja.

Templo Bahá'i. el entrepiso está reservado para quienes buscan más intimidad. Foto: Sebastián Wilson León.

Templo Bahá’i. el entrepiso está reservado para quienes buscan más intimidad. Foto: Sebastián Wilson León.

Fortaleza de una estructura ubicada en zona sísmica

La intimidad y delicadeza de la imagen exterior oculta la fortaleza inherente de la estructura requerida para el edificio, obligado a capear el clima en esta región propensa a los terremotos.

Los arquitectos subrayan que “el camino para lograr esto fue bastante extraordinario. Involucrando la ayuda de varias personas. Artesanos e ingenieros de Canadá, Estados Unidos, Europa y Chile y un equipo de incontables voluntarios. El proceso, como el edificio, juntó a las personas en la persecución de un objetivo“.

Templo Bahá'i. Un espejo de agua destaca el área próxima a la obra. Foto: Doublespace Photography.

Templo Bahá’i. Un espejo de agua destaca el área próxima a la obra. Foto: Doublespace Photography.

Expresando una inquebrantable convicción en la inclusión, tal como describen sus autores, “el templo se ha convertido en la encarnación de la aspiración humana de comunidad en la diversidad“.

Templo Bahá'i. Un óculo en la parte superior reúne a los 9 lados que componen la envolvente. Foto: Hariri Pontarini Architects.

Templo Bahá’i. Un óculo en la parte superior reúne a los 9 lados que componen la envolvente. Foto: Hariri Pontarini Architects.

1,4 millones de personas lo visitan al año

Desde su apertura en el otoño de 2016 el templo es un punto turístico atractivo. Recibe a 1,4 millones de personas al año y llega a las 36 mil los fines de semana más movidos.

El edificio logró un lugar importante en el paisaje social chileno. Alberga clubes comunitarios, programas de divulgación para jóvenes y actividades para chicos en cooperación con escuelas públicas.

El templo es un lugar atemporal, donde la gente se siente en su casa, capaz de sostener sus creencias en medio de otros“, resumen sus proyectistas.

Templo Bahá'i. Foto: Sebastián Wilson León.

Templo Bahá’i. Foto: Sebastián Wilson León.

Templo Bahá’i: donde la raza humana es vista como una sola alma y un solo cuerpo

Fuente: Clarín – Argentina

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