Terminal Metropolitano de Barcelona: una promesa incumplida. El Terminal Metropolitano de Barcelona sigue allí, inerte, sin ser nada más que una estructura metálica a medio terminar.

Ubicada en la vía Alterna Argimiro Gabaldón, a escasos metros del sistema de elevados y puentes construidos para modernizar la vialidad, quedó sólo en promesa.

La Patilla hizo un recorrido por sus espacios para denunciar el estado de abandono de una obra que prometía ser el terminal terrestre más importante de la zona norte de Anzoátegui.

Pues sí. Aunque parezca increíble, la capital de Anzoátegui no cuenta con un puerto terrestre que le permita la llegada y salida a través de las carreteras nacionales.

La obra prometía ser un moderno terminal, con salidas a toda Venezuela. Tendría salas de espera, centro comercial y feria de comida, entre otras comodidades. Cuyo fin era convertir la edificación en un punto de referencia turística.

“Barcelona guardaba sus esperanzas en el proyecto. Pero este es otro elefante rojo, otra obra que quedó paralizada y que generaría empleos”. Así lo denunció Carlos Andrés Michelangeli, diputado a la Asamblea Nacional.

Hoy a quienes viajan a Barcelona les toca quedarse en una parada improvisada frente a la estación central del Cuerpo de Bomberos; a escasos 100 metros de la obra. Y esto cuando las unidades se paran allí, pues de lo contrario llegan a Puerto La Cruz para desembarcar en el único terminal nacional de la zona norte de la entidad.

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Promesas incumplidas

En 2014, año en que iniciaron varias obras importantes en el estado, el terminal fue anunciado como parte del plan “Barcelona renace”.

Dos de las cuatro etapas macro se concluyeron con un valor de Bs.25 millones pagados en su totalidad; monto equivalente a $4 millones según el tipo de cambio Cencoex II, usado por el gobierno para bienes esenciales, a Bs. 6,30 por dólar.

Demolieron La Maestranza, una pequeña plaza de toros que funcionaba en el lugar; y comenzaron con el levantamiento de una estructura de hierro enclavada en 100.000 m2. La obra quedó allí. Siete años después, el sitio está lleno de maleza, las estructuras deteriorándose y el gran proyecto de impulso turístico quedó convertido en refugio de delincuentes.

Inseguridad y miedo

Los habitantes de Portugal Arriba y Guamachito, adyacentes a la infraestructura, denuncian que el sitio es guarida de bandas delictivas.

“Después de las 5:00 de la tarde nadie puede pasar por aquí. Y quien lo hace puede ser víctima de robo, arrebatones y hasta violación”, advirtió Carmen Guaiquirian, vecina del terminal.

Los vecinos pensaban que el dinamismo económico propio de los terminales impactaría positivamente en sus vidas. Ahora tienen miedo y desesperanza.

“Los ladrones entran y salen de ahí, consumen cosas, ron, aguardiente y hasta droga uno no sabe”; denunció Manuel Rodríguez, con un dejo de desilusión ante lo que pudo haber sido fuente de ingresos para la zona popular.

Durante una entrevista, en una emisora local, el diputado Carlos Andrés Michelangeli dijo que “no todo está perdido; que el terminal se puede recuperar. Solo falta una administración que se aleje de la corrupción para avanzar”.

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Michelangeli hace referencia a este eje como un punto de potencial económico que requiere atención. “Necesitamos reactivar la zona industrial, que genere ingresos, impuestos; y terminar proyectos como el terminal metropolitano, que es una necesidad”.

“Aquí muchas obras se pagan, pero no se terminan”, alegando fenómenos como la hiperinflación que vive Venezuela actualmente; pero eso “no debería ser excusa”, afirmó el parlamentario.

Terminal Metropolitano de Barcelona: una promesa incumplida

Foto: Cortesía Crónica Uno

Fuente: La Patilla

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