Una ciudad flotante en forma de mantarraya

Una ciudad flotante en forma de mantarraya

Una ciudad flotante en forma de mantarraya. “Meriens” es el nombre de este fascinante barco con un diseño radical en forma de mantarraya gigante, que será habitado por 7.000 personas.

El barco gigante “Meriens” tiene por objetivo convertirse en una ciudad flotante.

Destinada para la Universidad Oceanográfica Internacional, navegará a la deriva gracias a las grandes corrientes oceánicas. Y acogerá a investigadores, profesores y estudiantes de todo el mundo para estancias muy largas.

Se espera que sea completamente sostenible y autónoma, con capacidad para funcionar con energía renovable y no producir desechos.

Jacques Rougerie

El creador del proyecto, el francés Jacques Rougerie, es famoso por sus diseños creativos basados en la exploración y colonización de océanos. Sus primeros trabajos datan de la década de los 70.

Rougerie, además, es un apasionado del mar y del espacio, bajo la inspiración de Leonardo da Vinci.

El barco será el hogar de 7.000 investigadores, profesores y estudiantes en estancias de larga duración. Habrá salones de clase, laboratorios y áreas para el ocio y el deporte, además de habitaciones, informa Daily Mail.

Con 900 metros de largo y 500 metros de ancho, la nave posee una laguna interior que podrá albergar buques de investigación marina, incluyendo el SeaOrbiter también creado por Rougerie.

Se espera que el gigante “Meriens” sirva de inspiración para los cruceros o residencias flotantes en un futuro lejano.

De concretarse, esta ciudad podría impartir, hacia 2050, los programas multidisciplinarios desarrollados por la red centinela SeaOrbiter.

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Dentro de esta ciudad flotante habrá una amplia red de aulas, salas de conferencias, laboratorios, viviendas y áreas dedicadas para el ocio y el deporte.

Cuenta con una laguna interior para recibir a los buques que llevan a cabo investigaciones oceanográficas y también como punto de partida para vehículos marinos, submarinos y dispositivos de navegación aérea.

A ambos lados de los canales de acceso de la laguna interior se encontrarán granjas acuícolas para la cría selectiva de formas de vida marina.

Al final de las alas de la mantarraya habrá invernaderos hidropónicos, es decir, plantas que crecen sin suelo y usan sustancias inertes para sostener las raíces.

“En el océano y en el espacio nacerá el destino de las civilizaciones futuras”, afirma Jacques Rougerie.

Una ciudad flotante en forma de mantarraya

Fuente: Noticias Arq

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